ANÁLISIS

Fondepósitos y monetarios: es el momento

La rentabilidad de los activos de corto plazo en euros eleva el atractivo de este tipo de fondos

El movimiento llevado a cabo por el Banco Central Europeo en julio, que llevó a los tipos oficiales a niveles de 4,25%, podría estar cerca de ser la última subida de tipos de este ciclo, si atendemos a la situación económica europea y al receso que se han tomado los precios de las materias primas.

La inflación aún tendrá lecturas elevadas, pero de cara al medio plazo debería dar paso a una moderación derivada del ajuste cíclico de las economías, que ya parece estar viéndose en los precios del crudo. En este sentido, aunque prosigue el tensionamiento del mercado interbancario que se originó con la crisis de crédito hace ya un año, la parte larga de la curva de tipos empieza a descontar de forma cauta que será difícil ver nuevas subidas en Europa, cuando se hace tan obvio que la situación económica es complicada y empezará a pesar cada vez más en el ánimo de quienes marcan la política monetaria de la eurozona.

En este entorno los inversores en fondos pueden aún verse beneficiados del nicho de oportunidad que suponen las elevadas rentabilidades actuales del mercado monetario, y más concretamente, de instrumentos financieros que ahora ofrecen tipos muy atractivos.

A través de los fondepósitos, el inversor puede acceder a un abanico de depósitos de atractiva rentabilidad diversificado por tipo, pero también por emisor, reduciendo claramente el riesgo de contrapartida. Además, estos fondos tienen una rotación muy rápida, por lo que se verán beneficiados al reponerse activos contratados hace meses a tipos inferiores, con nuevos depósitos contratados a los tipos actuales, sensiblemente superiores. Esta situación es particularmente atractiva en el momento actual, en que podemos encontrarnos como decimos en el pico del ciclo alcista de tipos.

Y es que las elevadas rentabilidades de los activos monetarios en euros están provocando que estos fondos sean los que mayor captación tienen en el año, puesto que la oportunidad es clara no solo por el tipo de interés sino por las ventajas fiscales del traspaso desde otro tipo de fondos de inversión, y sobre todo, por la liquidez diaria.

Además, al tener duraciones menores de seis meses en su mayoría, los activos en que invierten estos fondos solamente tienen que periodificar los intereses correspondientes, y no están sometidos a valoraciones de mercado, diluyendo así al máximo las oscilaciones de su valor liquidativo diario.

Estamos en el momento más propicio para este tipo de inversión, ya que tanto los fondos monetarios como los fondepósitos, y particularmente estos últimos, seguirán beneficiándose de elevados tipos contratados a vencimiento durante unos meses, aunque la tendencia natural del mercado de tipos sea a la baja, motivada por el ciclo económico y la menor inflación.

Ana Rivero Fernández. Directora de Estrategia de Santander Asset Management España