PIB

España esquiva el estancamiento al crecer el 0,1% pero la eurozona cae un 0,2%

La economía española esquivó el estancamiento por la mínima en el segundo trimestre del año. El PIB apenas se incrementó un 0,1% de abril a junio respecto a los tres meses anteriores. En términos anuales el avance ya es de sólo el 1,8%, frente al 2,7% del trimestre anterior. La media europea arroja datos aún peores, ya que el PIB retrocedió un 0,2%.

Como predijo el vicepresidente Pedro Solbes en julio, la economía española ha 'rozado el larguero' del estancamiento en el segundo trimestre. El alza intertrimestral fue del 0,1%, dos décimas menos que en el primer trimestre del año. En tasa interanual, el PIB creció nueve décimas menos que el trimestre anterior, un 1,8% frente al 2,7%, por lo que mantiene la tendencia a la baja iniciada hace un año, según las cifras provisionales publicadas el jueves por Estadística.

En sólo doce meses la economía española ha pasado de crecer del 4% al 1,8%. El INE achaca este frenazo de la actividad a la debilidad de la demanda nacional, que, pese a todo, fue parcialmente compensada por la aportación positiva del sector exterior. El día 27 de agosto se publicarán los datos definitivos.

El avance del crecimiento publicado el jueves por el INE cierra una serie de indicadores económicos que ya apuntaban el fuerte deterioro de la economía. La inflación alcanzó en julio el 5,3%, el nivel más alto desde 1992.

La debilidad de la demanda es la principal responsable de que se agudice el deterioro económico

La situación del mercado laboral también es preocupante. La tasa de paro alcanzó el 10,4% en el segundo trimestre, según la Encuesta de la Población Activa (EPA), un porcentaje que no se veía desde 2004.

Europa se frena

Pero la crisis que atenaza a la economía española no es un fenómeno nacional. La oficina de estadística europea, Eurostat, anunció también el jueves el primer retroceso del PIB de la zona euro desde 1999, cuando se puso en marcha la Unión Económica y Monetaria. El crecimiento disminuyó un 0,2% en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior.

En tasa interanual el avance fue de apenas el 1,5%. Por contra, en la Europa de los 27 las cifras mejoran. La caída intertrimestral fue levemente más suave, del 0,1% y el crecimiento interanual más alto, del 1,7%. De hecho, algunos países de la Unión registraron elevados incrementos, como Eslovaquia (7,6%), Rumanía (8,2%, referido al primer cuatrimestre) o la República Checa (4,5%).

Lo más preocupante es que el mayor enfriamiento de la actividad se concentra en las tres grandes economías de la eurozona. En el segundo trimestre Alemania retrocedió un 0,5% sobre el trimestre anterior, lo que representa la primera caída en cuatro años. La oficina de estadística alemana atribuye esta contracción al descenso del consumo privado, así como de las inversiones industriales en maquinaria y a la difícil situación por la que atraviesa el sector de la construcción.

Francia e Italia protagonizaron descensos más moderados, del 0,3%, aunque la tendencia apunta también hacia una intensificación del enfriamiento.

El Banco Central Europeo considera que este fuerte debilitamiento es consecuencia de la ralentización que vive la economía mundial, la subida de los precios de los alimentos y la escalada del petróleo, que, a su vez, han elevado la inflación a niveles 'preocupantes' (4% en julio).

Fuera de Europa, las principales potencias mundiales también notan la crisis. La economía japonesa, la segunda del mundo, se contrajo bruscamente un 2,4% en el segundo trimestre. En EEUU, que creció un 0,5% en tasa intermestral, la desaceleración se hace más pronunciada, al tiempo que sube la inflación y aumenta la tasa de desempleo.