Pequeños gigantes

Pocoyó, el icono infantil que conquista el mundo

Animación Zinkia nació en 2001 para ser una 'factoría de sueños' audiovisuales. Hoy su personaje estrella -Pocoyó- atrae a niños de 100 países y es un icono creado cada día entre el barrio madrileño de Chueca, Reino Unido y Pekín

Pocoyó ya no necesita llevar chupete. Sus creadores se lo han quitado para la segunda temporada de la serie, que arrancó en abril de este año. 'El gabinete de educadores y de psicólogos y el grupo de padres con quienes trabajamos nos aconsejaron el cambio. No es bueno que los niños vean a su personaje favorito con chupete, llega un momento en el que hay que quitarlo porque estropea el paladar', explica José María Castillejo, presidente de Zinkia, empresa española de animación que en 2001 alumbró la serie infantil Pocoyó, hoy un icono en más de 100 países y un filón empresarial con gran futuro. Tras apenas cinco años de existencia, la empresa ganó un premio Bafta (los Oscar británicos de cine y televisión) en 2006 por Pocoyó; un año después recibió el cristal de Annecy, el festival de animación más importante del mundo.

Hasta el más mínimo detalle está estudiado para llegar al mayor número de espectadores de hasta cuatro años. Zinkia nació con vocación universal. 'Nuestro objetivo es estar esencialmente fuera de España, ¿por qué limitarse a un país que representa el 5% del mercado mundial?', sonríe Castillejo. Por ello, el niño Pocoyó 'no es de ningún lado, es de su mundo', un universo infantil en el que la vida se aprende riendo, rodeado de amigos que le acompañan en su proceso de aprendizaje. Y de ahí que la serie haya pasado la frontera de 120 países, 17 de los cuales ya la emiten por televisión de pago y en abierto, llave última que abre la puerta de la difusión a gran escala.

Pocoyó es un niño vestido de color azul que habla con lengua de trapo, curioso y simpático, siempre preparado para la aventura y con ganas de divertirse. Su mejor amigo Pato (un pato de verdad) le acompaña en todas sus locuras y Elli, la elefanta que en realidad 'es una hermana mayor cargada de sentido común'. Completan la escena el perro Lula, la mascota de Pocoyó, y Pajaroto, el pájaro dormilón. Los nombres de los personajes no podían ser más sencillos, al igual que la escenografía. 'Hasta ahora nadie había presentado una serie con fondos blancos, donde la verdadera atracción es el color de los personajes, así no se distrae a los niños con fondos diferentes'.

El enganche con la audiencia lo facilita un narrador que asume el papel de educador, uniendo con sus mensajes a Pocoyó y a sus jovencísimos seguidores. 'Desde la diversión queremos transmitir valores tradicionales que sustentan el crecimiento de cualquier persona, con independencia de su cultura o de su religión, como son la lealtad, la amistad, el esfuerzo, en definitiva, todos aquellos valores que, curiosamente, nos hacen más felices cuando los practicamos', añade Castillejo. Ahora bien, sin moralina, 'no pretendemos ser evangelizadores de nada, simplemente que nuestros hijos crezcan fuertes como personas'.

De Chamberí a Pekín

En el barrio madrileño de Chamberí nació la idea de la serie y el nombre del niño protagonista ('...Jesusito de mi vida, eres niño pocoyó...', según recitaba la hija de David Cantolla, el creador) y en la misma ciudad, pero en el barrio de Chueca, sigue estando la sede, en una antigua vivienda de techos altos y vidrieras que contaba incluso con capilla, ahora rehabilitada en despacho. Carteles y muñecos de la serie decoran los pasillos y las mesas, en un ambiente de trabajo que resume muy bien el folleto de información sobre la empresa: 'Este texto que estás leyendo es quizá la única verdad en este folleto, todo lo demás nos lo hemos inventado nosotros durante los últimos seis años'.

En Madrid se hace todo excepto los guiones, que se crean bajo la batuta de Andy Yerkes, entre Londres y Estados Unidos. Todos los guionistas son anglosajones. 'El mercado anglosajón es el que manda en los productos audiovisuales, si funciona allí, entonces tiene tirón en el resto del mundo'. Y allí funcionó. La serie comenzó en Reino Unido en 2005, y desde allí dio el gran salto a 100 países. Nacía un icono, una marca de alcance mundial que llegó a España en 2006. Ese año La 2 de TVE empezó a difundir la primera temporada, 52 capítulos de siete minutos de duración. 'Más allá de este tiempo, se pierde la atención de un niño tan pequeño'. La serie es líder de audiencia en Reino Unido, donde se emite en la cadena de televisión Channel Five y CITV. También se emite en Australia y en Canadá.

Y por primera vez la televisión pública china ha comprado una serie internacional. Las distribuidoras extranjeras como Warner y Disney emiten en canales de pago. A finales de año, Pocoyó se emitirá en 200 canales en abierto en este país, donde Zinkia tiene oficina en Pekín, llegando a 800 millones de espectadores. México, Alemania, Corea y Japón empezarán a dar ingresos en el próximo año y medio, 'diez años después de que arrancara la primera idea'. El mercado audiovisual 'es un negocio muy lento de puesta en marcha, casi diez años después de haber arrancado, ha habido que seguir poniendo dinero, ha sido un proceso de inversión continuado durante siete u ocho años sin ver retornos'.

Por el momento, el primer mercado es España. Aquí han empezado a comercializarse los productos derivados de Pocoyó, muñecos de peluche, miniaturas de plástico de los personajes y DVD. Ahora Zinkia prepara la expansión de la marca. La compañía trabaja en la realización de un cortometraje, que se estrenará en Navidad, y a finales de 2010 estará en la gran pantalla. 'Queremos que la primera incursión de los niños en el cine sea para ver Pocoyó. Estamos trabajando en los guiones para desarrollar el concepto de la película', explica Castillejo.

La compañía, que en periodos de producción pasa de 82 a más de 200 empleados, quiere que sus iconos acompañen al niño en todo su crecimiento. Ahora prepara una nueva serie, Shuriken School, que relatará las aventuras de unos niños aprendices de ninjas, dirigida a espectadores de 6 a 10 años. Después llegarán Mola Noguru, también para preescolares, y Fishbone Saga, un mundo de vikingos de aventura y fantasía para niños de 8 a 12 años.

Zinkia, que dice vivir 'en un mundo ajeno a la crisis', está diversificando su negocio hacia la creación de videojuegos, no sólo sobre sus propios contenidos, sino también para terceros. En septiembre de este año lanzarán 100.000 copias del clásico juego de chapas para la videoconsola PSP de Sony, coincidiendo con el arranque de la liga, después de verano.

Datos básicos

Las cifras

El de Zinkia ha sido un crecimiento lento pero seguro. Tras casi diez años de inversión ininterrumpida sin ver retornos, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) alcanzó 1,6 millones de euros en 2007. La compañía prevé registrar 2,8 millones de euros de Ebitda en 2008. El gran salto se producirá en el año 2010, cuando esta factoría de sueños espera un beneficio bruto de 15 millones de euros, una vez que todos los proyectos estén en curso.

Expansión

La entrada de la compañía en Reino Unido con la serie Pocoyó supuso el pistoletazo de salida al mercado exterior. En él, Zinkia ha puesto todas sus expectativas. El total de 52 capítulos de siete minutos de duración ya ha pasado la frontera de 120 países, 17 de los cuales ya emiten en cadenas de pago y en abierto. La compra de Pocoyó por la televisión pública china ha sido la primera adquisición de la televisión estatal de este país de un producto audiovisual extranjero.

Reconocimiento

Desde su creación, en 2001, Zinkia ha recibido los galardones más prestigiosos de su sector con la serie preescolar Pocoyó. En 2006 se hicieron con el Bafta británico (el equivalente de los Oscar estadounidenses), y un año después optaron al cristal de Annecy, el festival francés de animación más prestigioso del mundo.