Pequeños gigantes

Barreras, un siglo botando buques desde la ría de Vigo

Ingeniería. Dedicado a la construcción de buques de grandes dimensiones, Barreras es un histórico del sector naval español. Hoy exporta el 80% de su producción

La ría de Vigo es actualmente un referente en Europa en lo que a construcción naval se refiere, un sector que en la ciudad gallega da trabajo a más de 10.000 personas entre los empleados en los astilleros y los que lo están en la industria auxiliar. Todo un motor económico que se ha ganado su peso con el paso de los años, ya que muchos astilleros llevan décadas construyendo buques.

Uno de ellos es el Astillero Hijos de J. Barreras, que encuentra sus orígenes en 1892, cuando una familia catalana decide instalar su negocio en Galicia, atraída por el floreciente negocio de la conserva de la sardina. Pronto la familia Barreras se dio cuenta de que si quería seguir creciendo debía construir sus propios barcos. Así, con el paso de los años, este astillero pasó de fabricar barcos pesqueros a grandes buques, y de trabajar con madera a hacerlo con hierro y, posteriormente, acero. Una evolución que va camino de los 120 años de historia.

Del pasado al presente

'Inicialmente Barreras construía embarcaciones pequeñas, barcos de pesca de no más de 40 metros de eslora. Habría que esperar a la segunda mitad del siglo XX para encontrar los primeros barcos de 80 metros de eslora en el astillero', comenta José Francisco González Viñas, presidente de la compañía. Hoy Astilleros Barreras construye barcos con una longitud máxima de 200 metros y una manga de hasta 28 metros. Pero los planes de la empresa pasan por aumentar la capacidad de sus gradas de construcción para que dentro de un par de años el astillero vigués tenga capacidad para construir buques de hasta 250 metros de eslora y 36 de manga. 'Con esta ampliación podremos construir prácticamente todos los tipos de buques que existen, a excepción de los grandes petroleros y los cruceros de gran capacidad', reconoce González Viñas.

El astillero vigués siempre ha pertenecido a la familia Barreras en su totalidad, hasta que en 1985 pasa a manos del antiguo Instituto Nacional de Industria, que se hace cargo del astillero ante las dificultades económicas que vive la empresa. 'El problema económico sobrevino tras la construcción de dos enormes plataformas petrolíferas semisumergibles, uno de los hitos tecnológicos en la historia del astillero, pero que también supuso la experiencia más desagradable desde el punto de vista económico', asegura José Francisco González, quien reconoce que también fue en ese momento cuando nació el actual Astillero Barreras, de nuevo en manos privadas desde 1997.

'Aquel hito dejó un gran sustrato técnico que provocó que un grupo de trabajadores del propio astillero recomprara de nuevo la empresa al Instituto Nacional de Industria (INI) años después, con la colaboración de Caixanova y de varios grupos empresariales ligados al mar', recuerda el actual presidente de la compañía.

Ya durante la última etapa en manos del INI, y a lo largo de los 11 años que la empresa lleva totalmente privatizada, los responsables del astillero han apostado por abandonar la producción de todos los tipos de barcos de bajo nivel tecnológico para centrarse en buques que aporten valor añadido y requieran una especialización técnica.

Actualmente el 95% de la producción de Astilleros Barreras se centra en cuatro tipos de barcos. El primer grupo lo componen los buques denominados Ro-Ros y ferris, cuya principal característica radica en que se cargan mediante rodaduras por la popa del barco, por su parte posterior. 'La ventaja de este tipo de buques es que no precisan de los elementos de puerto, como grúas, para la carga de mercancía', según el responsable del astillero.

Apoyo a explotaciones petrolíferas

El segundo grupo de buques que salen del astillero gallego son los denominados offshore, término que abarca aquellos barcos que aportan apoyo logístico en las explotaciones petrolíferas. Dentro de este apartado se encuentran los buques sísmicos, 'que son los encargados de detectar dónde hay petróleo bajo los mares y la calidad del mismo. Estos buques son un buen ejemplo de a qué nos referimos cuando hablamos de barcos que aportan valor añadido. Son buques de 100 metros de eslora que incorporan los últimos avances tecnológicos y cuyo precio ronda los 120 millones de euros, lo cual nos puede dar una idea de la complejidad que supone su construcción', asegura González Viñas. Dentro de este grupo también se encuentran aquellos barcos ligados al negocio del gas.

La cartera de producción de Astillero Barreras se completa con la construcción de cruceros pequeños, todo un negocio emergente que se está consolidando como una alternativa a los grandes buques. Aquí también se incluirían los denominados megayates, barcos de recreo con calidades de lujo, en cuyo negocio el astillero espera poder entrar en los próximos meses.

Todo el proceso productivo se lleva a cabo en el astillero de Vigo, a excepción de los elementos del barco cuya producción no aporta valor añadido y que se importa de China. 'Nos referimos a elementos como timones, equipos de carga, elementos de amarre o rampas móviles', puntualiza José Francisco González. 'Estos elementos se importan no por abaratar costes, sino simplemente porque el mercado está tan saturado aquí que nos es imposible obtenerlo de otro modo', asegura el presidente de la compañía.

Barreras puede presumir de haber sido el primer astillero español en contar con un certificado de calidad ISO 9001, obtenido en 1992. Del mismo modo, la empresa viguesa cuenta con certificados medioambientales (ISO 14001) y de prevención de riesgos laborales (OSHAS 18001). 'Nos convertimos en el primer astillero nacional en obtener este certificado de prevención de riesgos laborales. Para nosotros constituye el mayor esfuerzo en salud laboral, esencial en nuestro sector', reconoce el presidente del astillero.

'El 90% de los buques son únicos'

Con la ampliación de sus dos gradas de construcción, prevista para dentro de dos años, Astillero Barreras tendrá capacidad para producir todo tipo de buques, a excepción de los grandes petroleros y los denominados megacruceros, que son aquellos con capacidad para albergar a unos 3.000 pasajeros. La fabricación de estos últimos es inviable no sólo en el astillero de Barreras, sino en cualquiera de la ría de Vigo, ya que sus excepcionales dimensiones, superiores a los 300 metros, no permiten su posterior movilidad en ese entorno.

'El 90% de los buques que salen de nuestro astillero son únicos. Podríamos hablar de un trabajo artesanal, ya que aquí, a diferencia del sector de la automoción, no se hace nada en serie', asegura el presidente de Astillero Barreras, quien reconoce que las peticiones de cada cliente obligan a la oficina técnica de la empresa a elaborar trajes a medida.

Una vez finalizado el trabajo, el buque pasa severas inspecciones por parte de los técnicos del astillero y del propio armador antes de su entrega al comprador.

Datos básicos

Instalaciones

Astillero Barreras cuenta con unas instalaciones en el puerto de Vigo que ocupan más de 120.000 metros cuadrados, de los que la mayor parte pertenecen a la propia empresa. El astillero dispone de dos gradas de trabajo, un taller de aceros y dos zonas de armamento. Hace dos décadas en el astillero trabajaban 2.000 personas; en la actualidad sólo son 200 trabajadores, aunque la empresa genera en la industria auxiliar cerca de 2.500 puestos de trabajo indirectos.

Producción

El astillero vigués mueve 40.000 toneladas de acero al año. Es la materia prima necesaria para producir los cuatro buques que salen de sus instalaciones cada año como cifra media. En la actualidad, Barreras está construyendo ocho barcos. Se tarda aproximadamente doce meses en construir un ferry. A lo largo de sus casi 120 años de historia, Astillero Barreras ha construido más de 1.500 buques.

Facturación

A finales de la década de los ochenta, cuando la empresa estaba en manos del Instituto Nacional de Industria, la facturación de Astilleros Barreras rondaba los 60 millones de euros. Tras pasar a manos privadas en 1997, el volumen de trabajo de la empresa ha aumentado considerablemente, hasta llevar a su facturación hasta una cifra de 320 millones de euros en 2007. Los responsables de la compañía esperan que esta tendencia se mantenga a pesar de la delicada situación económica, ya que el sector confía en mantener una línea de crecimiento al menos hasta el año 2016.

Exportación

Al igual que en casi todos los astilleros españoles, la mayor parte de su producción se destina a clientes extranjeros. Aproximadamente el 80% de la producción de Barreras se exporta al exterior.