Aerolíneas

Ryanair advierte que puede entrar en pérdidas este año

No creen que el de bajo coste sea un modelo acabado. Es más, la propuesta de la aerolínea low cost Ryanair, tras ver lastrados sus beneficios en un 85% por culpa de los altos precios del carburante, no es hacerle frente con un incremento de las tarifas. Al contrario. Bajarán los precios de sus vuelos un 5%, una medida que, advierten, puede hacerles entrar en números rojos por vez primera en un año.

El lema de la aerolínea irlandesa Ryanair, 'la más bajo coste siempre gana', perdió ayer un peso considerable. El desplome de sus beneficios en un 85% en su primer trimestre fiscal -pasando de los 138 millones de euros a los 21 millones- y el posterior aviso de su presidente, Michael O'Leary, de que la low cost podría entrar en números rojos este año han puesto en duda las agresivas políticas del bajo coste más absoluto que ha llevado a cabo la aerolínea irlandesa últimamente.

La mayor compañía de bajo coste de Europa, que tiene cuatro bases en España, estima que las pérdidas netas pueden situarse en torno a los 60 millones de euros. Los beneficios del año fiscal pasado, por el contrario, llegaron a los 480 millones. Todo por el incremento del precio del carburante a un ritmo que, aseguran, no esperaban y por una política única de rebaja de precios para atraer a clientes en tiempos de crisis.

'Los precios del petróleo se duplicaron en el primer trimestre desde 61 dólares a 117 dólares por barril, y nuestros costes por combustible se elevaron un 93% hasta 367 millones de euros', comentó ayer O'Leary ante los analistas. El petróleo, que llegó a máximos este mes al alcanzar los 147 dólares por barril, representa ahora a cerca del 50% del total de sus costes operativos en comparación con el 36% del pasado año. Mientras, O'Leary mantiene su tarifa media en 42 euros, uno de los factores que hizo que sus ventas se incrementaran en el primer trimestre un 12% hasta alcanzar los 777 millones de euros.

Nacida en 1985, los de este año serían los primeros números rojos de la low cost desde que ésta saliera a Bolsa en 1997. Este primer trimestre, la irlandesa ha sido la única de las cuatro grandes low cost europeas (Ryanair, Air Berlin, Easyjet, Vueling) que no tenía pérdidas. Sin embargo, 'las perspectivas para lo que queda de año fiscal, que depende enteramente de las tasas y del precio del carburante, permanecerán pobres', puntualizó el presidente ayer.

A pesar de la rebaja en los billetes, con la que espera estimular el crecimiento de pasajeros un 14%, la compañía de bajo coste tiene previsto dejar fuera de servicio 19 aviones en Dublín y el aeropuerto de Stansted y ha cerrado 'temporalmente' la base de Valencia. Los extras, como los cargos por maleta o por reserva con tarjeta de crédito, subirán más de precio. Además, hace una semana ya anunció que iba a eliminar 250 vuelos de su temporada de invierno.

Ryanair 'pidió ayuda' a Valencia

Otra preocupación que la aerolínea tiene es por su base en Valencia. En un comunicado remitido ayer, Ryanair asegura que pidió ayuda a la Generalitat para sus nuevas bases en los aeropuertos de Valencia y Alicante -en las cuales ha invertido 280 millones- y que con este fin se reunió 'en tres ocasiones' con el personal responsable.

De esta forma, se refirió a las declaraciones del portavoz del Consell, Vicente Rambla, en las que aseguraba, tras conocer el anuncio de que la firma cerrará temporalmente su base en Valencia, que hubo un plan de ayudas al que la empresa 'no se presentó'.

Las noticias que ayer se dieron sobre Ryanair cayeron como un jarro de agua fría sobre las acciones. A primera hora de la mañana, y tras el anuncio de unos pobres beneficios, los títulos se desplomaban un 26%. Tras recuperarse levemente a mediodía, el parqué volvió a temblar tras las declaraciones de Michael O'Leary. Las acciones de la irlandesa cerraron con una caída del 22% en Dublín, a un precio de 2,50 euros por título. Ryanair arrastró a otras aerolíneas. Easyjet perdió en el parqué londinense un 8% y British Airways, un 5%.