Cinco Sentidos

Las empresas hacen hucha para defenderse de la crisis

La coyuntura lleva a recortar gastos generales y a ajustar presupuestos al milímetro.

Ahoga o sólo aprieta. La poco alegre coyuntura económica española no trata a todos por igual. Mientras hay empresas a punto de colarse por el desagüe, otras actúan como si no fuera con ellas. Con todo, la mayoría está revisando sus presupuestos para adaptarlos a la actual situación y prepararse frente a envites más agresivos. Aunque pocas lo admiten. Se sinceren o no, las organizaciones españolas ya recortan gastos generales o piensan en hacerlo a corto plazo. Los expertos hablan de un ahorro medio del 20% por apagar las luces al salir, moderar las llamadas, suprimir las dietas o sustituir viajes por videoconferencias. Son primeros auxilios, tiritas que mitigan el dolor mientras la herida no supure demasiado.

Intrum Justitia, firma especializada en la gestión de crédito, vaticina que una de cada dos empresas españolas perderá ingresos por los impagos y los retrasos derivados de la mala situación económica. Para solventarlo, las compañías han puesto sobre la mesa una batería de soluciones: despidos, ampliación de créditos o venta de activos. Algunas, como Martín Fadesa la pasada semana, han tenido que recurrir al concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos). Todas esas medidas afectan a áreas estratégicas. Es decir, intocables. Y, aunque resulte inverosímil, son de las más aplicadas en una primera fase de ajuste. En su lugar, los expertos aconsejan olvidarse de grandes recortes y concentrarse en rebajar cuentas como las de la luz, mensajería o componentes.

Si se quiere llenar la hucha en época de vacas flacas, 'las palancas de valor económico, las partidas de innovación deben permanecer inamovibles', señala Alejandro Requena, socio director de Deloitte. Requena recomienda aplicar una política de reajuste presupuestario gradual 'que vaya de lo general a lo específico, en el corto plazo', acompañada de una revisión de la estrategia empresarial, 'con vistas al largo plazo'. De modo que, al combinar ambos modelos, las compañías cultiven una cultura de reducción de costes para el futuro.

Rebajar el consumo trae un ahorro medio del 20%, según los expertos

'Ahorrar es una forma de rentabilizar', define Miguel Garrido, presidente de la Cámara de Comercio de Madrid. Como respuesta a la demanda de sus asociados, la institución impartirá un curso de reducción de costes generales el próximo otoño. La clave de estas formaciones, dice Garrido, es concienciar de que tan importante es ahorrar como vender.

Tras la crisis de Aerolíneas Argentinas en 1999 y el 11-S, Iberia aprendió la lección y ganó experiencia para afrontar periodos de reajuste. Sus últimos planes directores consideran la reducción de costes un objetivo estratégico. El vigente (2006-2008) 'elimina la mayoría de las rutas punto a punto que no pasan por Madrid y revisa el sistema de retribución a las agencias de viaje pasando de una comisión fija de un 9% a ofrecer incentivos variables', comentan desde la aerolínea. El cambio redujo sus costes comerciales del 11,3% de 2000 al 3,6% de 2007. Manuel Chaure, socio director de Accenture, apuesta, al modo de Iberia, por implementar programas permanentes de reducción de gastos. Chaure habla de dos fases. Una primera en la que los recortes afectarían a cuentas como electricidad, componentes o costes de representación. Y una segunda, 'para aprender a ser competitivo', apunta.

Laurent Cicolella, de Peugeot Citroën, afirma que estos planes fueron siempre fundamentales para el grupo. Con todo, el fabricante de automóviles se ha visto abocado a ir más allá de las medidas contempladas en su plan director 2007-2010, con el que pretenden una rebaja del 30% en costes fijos. Su sede en París se ha reducido a un edificio y los despachos individuales acogen ahora a tres y cuatro empleados. 'Así ahorramos en calefacción y mantenimiento', explica Cicolella. A eso se le llama llenar la hucha... moneda a moneda.