Diario de a bordo

El S&P, al límite de sus fuerzas

Si el soporte resiste, habrá un rebote general.

El químico del siglo XIX Justus Von Liebig en cierta ocasión fue abordado por uno de sus ayudantes que, excitadísimo, le informó de que había descubierto el disolvente universal. '¿Y qué es un disolvente universal?' -le dijo el profesor. 'Uno que disuelve todas las sustancias' -contestó el alumno. El maestro replicó: '¿entonces... dónde vas a guardarlo?'.

Parece de Perogrullo, pero es la realidad. En Bolsa estamos en una situación que podría sonar a perogrullada, la de que un soporte sigue siendo soporte mientras no se rompa. Por muchas veces que sea atacado, nunca se sabe si va a resistir una vez más. Lo malo es cuando, después de ir muchas veces a la fuente, el cántaro se rompe.

Atención a este gráfico semanal del futuro del S&P 500 en escala logarítmica. Verán que este futuro que tiene como subyacente al índice más importante del mundo, y es por tanto el más seguido por los operadores, está atacando por tercera vez un soporte mayor. Nos salvó en enero, nos salvó en marzo, ¿pero resistiría ahora? De lo que suceda con ese soporte va a depender la suerte de las Bolsas europeas en los próximos días: si se cruza a la baja, las ventas serán muy agresivas en EEUU y nos arrastrarán; si consigue resistir de nuevo, formará un rebote al alza general.

La situación no está bien. Ni desde el punto de vista macroeconómico ni desde el empresarial. A la derecha de este comentario pueden ver a General Motors, un icono de las empresas norteamericanas, de la que no se descarta ni la quiebra como una posibilidad. Otros operadores siguen mirando con recelo las elevadas cotizaciones de los credit default swaps de bancos como Lehman o Merrill Lynch. Es importante que no haya más sustos en empresas de esta envergadura para que las Bolsas se calmen, pero más importante aún es que el petróleo deje de subir, algo que de momento no se ve, pues sigue presionando al alza a uno de los mayores enemigos que pueden tener las Bolsas: la inflación.

Los demócratas del Congreso de EEUU están pidiendo subir las garantías en los futuros del petróleo un 50% y Charles Biderman ha efectuado un estudio que parece mostrar que el precio del petróleo podría sufrir un colapso y desplomarse de forma brutal si se subieran las garantías un 25 %. Sin embargo, los mercados de futuros de EE UU son muy reacios a la medida, pues podría suponer simplemente que los operadores se fueran a otros mercados donde se negocian estos futuros.

Nos podemos preguntar si estamos ya en una capitulación, pero no lo parece. Uno de los indicadores más efectivos que existen para esto es el indicador 'botón del pánico'', que usa Jason Goepfert en EEUU. Según sus propias palabras, está compuesto por: TED Spread, Junk Bond Yield Spreads, un ratio de Volatility a 3-Month Treasury Bill Yields y High-Yield CDS Spreads. Suele acertar con mucha precisión las capitulaciones y los momentos en que las tendencias bajistas tienden a agotarse, pero por el momento seguimos lejos de una señal así, por lo que no parece estemos en momento de capitulación.