De viaje

Agua y selva deslumbrante

Las cataratas de Iguazú forman, en la frontera entre Brasil y Argentina, uno de los más bellos escenarios naturales del planeta. Un espectáculo ensordecedor trufado de actividades ecológicas

Playas de arena albina, sol radiante, moreno deslumbrante y caipirinha debajo de una sombrilla, es el lógico cliché que acude a la memoria visual de cualquier mortal cuando se habla de turismo en Brasil.

Pero a pesar de no renegar en absoluto de este reclamo las autoridades turísticas brasileñas han puesto en marcha un reto. Complementar este inevitable arquetipo con otra apabullante realidad del país más grande de Sudamérica. La ecología, el turismo verde y el disfrute de la naturaleza en toda su dimensión. Y los cauces de los fronterizos ríos Iguazú y Paraná son un escenario inmejorable para ilustrar este compromiso.

En el primero de ellos destaca una de las maravillas naturales del planeta Tierra. Las cataratas de Iguazú, un espectáculo natural que abruma. Quizás sea injusto llamar simplemente cataratas a un lugar en el que el salto de agua mide 60 metros en su punto mas alto y su longitud alcanza los 27 kilómetros. Es difícil dejar de admirarlo por más tiempo que el visitante deambule por las pasarelas que las autoridades del Parque Nacional del Iguazú, el ente estatal brasileño encargado de su cuidado y conservación, han dispuesto a modo de miradores a la altura del despeñe del agua. Con ellas se facilita al turista la contemplación casi hasta el éxtasis de uno de los mayores espectáculos que la naturaleza ha sido capaz de concebir.

Entorno natural que sirve de separación fronteriza natural entre Argentina y Brasil, ofrece un cómodo disfrute si se opta por hospedarse en el único hotel construido dentro del propio parque, As Cascadas, gestionado por la cadena Orient Express.

A pesar de que el espectáculo natural y el entorno justifican por si solo el viaje, la gama de actividades, unidas todas bajo el común denominador del respeto a la naturaleza, la selva y el agua, hacen que el disfrute del parque nacional de Iguazú se convierta, además, en un destino de viaje de aventura, si así cabe llamarlo, extremadamente placentero. La gama para contestar a la típica pregunta de todos los viajes '¿Qué hacemos hoy?' varía desde el senderismo, bien a pie, bien en bicicleta, a través de rutas en plena selva, hasta una excursión en barco de motor remontando el río Iguazú hasta prácticamente el pie de las cascadas. De la organización se encarga la empresa Macuco Safari (la demanda es alta por lo que conviene informarse antes de la disponibilidad en su página web www.macucosafari.com.br).

Las expectativas para todo tipo de edades se ven ampliamente cumplidas cuando la pericia de los pilotos de las embarcaciones hace posible que el agua de uno de los innumerables saltos de los que se compone el complejo de las cataratas entre dentro de la embarcación.

Además, no es necesaria una especial condición física para contemplar el cañón del río a vista de pájaro colgado de una tirolina y experimentar en directo la fuerza del agua embarcados en un descenso de rafting emocionante.

Para los menos aventureros hay alternativas como una visión aérea de todo el salto en helicóptero o la visita casi obligada al Parque das Aves, un santuario de pájaros y otros animales, construido en sus orígenes con los animales que fueron víctimas del lucrativo y vergonzante tráfico de especies protegidas en Brasil y decomisados en las aduanas del país. Y que han encontrado refugio a sus males físicos en este Parque de la Aves, construido en medio de la selva.

Guía para el viajero

Cómo ir

Iberia vuela directo a la ciudad de Sao Paulo y de allí hay un salto de un par de horas al aeropuerto de Foz de Iguazú, ciudad fronteriza con Argentina. Muy cercanos también pero en Argentina, se encuentran el aeropuerto internacional de las Cataratas de Iguazú, en la localidad de Puerto Iguazú y en la ciudad paraguaya de Miga Guazú, el aeropuerto Guaraní.

alojamiento

La planta hotelera es amplia y variada en Foz de Iguazú. Hay cerca de 160 hoteles, pero el más espectacular, situado a solo unos metros de los altos de agua, es el Hotel Tropical Das Cascadas (+55(45) 2102-7000).

comer

La oferta gastrónómica es limitada en cuanto a variedad. Visitas obligadas en Foz de Iguazú son el Búfalo Branco Churrascaria (Rua Engenheiro Rebouças, 530. 3523-9744), con excelente carne asada al estilo brasileño. Aunque si la opción es apostar por una cocina más elaborada no se puede perder Chef Lopes (Av. República Argentina, 632. 3028-3531.) Y Cuisine Du Ciel, situado en la última planta, y con vistas impresionantes del entorno, del Hotel Mercure. Rua Almirante Barroso, 2.006. Tef. 3521-4100.