Europa

La UE se resigna ante la escalada del precio del petróleo

La cumbre trimestral de la UE arrancó ayer en Bruselas bajo la presión de las protestas contra los incrementos del precio de los combustibles y de los alimentos. Los 27 aceptan ayudas puntuales, pero piden a industria y hogares que se adapten a unos precios que ya no van a bajar.

El borrador de las conclusiones que se aprobarán hoy en el último Consejo Europeo de la Presidencia eslovena expresa 'inquietud' por el continuado encarecimiento del petróleo y 'preocupación' por el incremento del precio de los productos básicos.

Los líderes comunitarios se comprometerán a paliar el impacto de esas subidas con ayudas dirigidas claramente 'a los sectores más pobres de la población'. Pero descartan intervenciones políticas, 'fiscales o no', que distorsionen la competencia o impidan 'el ajuste necesario por parte de los agentes económicos'.

'Desde nuestro punto vista, hay que evitar la intervención financiera que se discute una y otra vez', señaló Angela Merkel en Berlín antes de volar a Bruselas.

La UE parece convencida de que los actuales precios no son un repunte coyuntura, sino que se mantendrán en el futuro en niveles mucho más elevados que los registrados hasta hace poco más de un año. Por eso, el Consejo Europeo planteará hoy recetas a largo plazo para aliviar la situación que incluyen un nuevo plan de eficiencia energética (el aprobado el año pasado todavía no se ha llevado a cabo) y diversificación de las fuentes de abastecimiento.

Cualquier cosa salvo los subsidios 'para no dar la impresión de que se puede seguir aumentado el consumo de productos derivados del petróleo', como explicó el primer ministro sueco, Freedrik Reinfledt. La misma resignación recomiendan los líderes comunitarios en el caso de los precios de los alimentos, un debate incorporado a la agenda del Consejo a instancias del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (ayer pidió que se cite en audiencia a las petroleras para conocer su opinión sobre el factor de la especulación en la subida del petróleo).

'En términos reales', recuerdan fuentes del Consejo, 'los precios de los alimentos siguen todavía por debajo de los registrados en la década de 1980'. También en este caso, el Consejo cree que la reciente escalada se debe no sólo a factores coyunturales sino estructurales, y seguirán altos.

Entre esos factores, la Comisión Europea que preside José Manuel Barroso exculpó ayer de nuevo a la producción de biocombustibles. El proyecto de conclusiones del Consejo, sin embargo, no es tan tajante.

Y aunque no se cuestiona el objetivo pactado el año pasado de cubrir en 2020 el 10% de las necesidades del transporte con biocombustibles, los 27 piden 'evaluar rápidamente las posibles repercusiones en los productos agrícolas destinados a la alimentación y tomar medidas, en caso necesario, para hacer frente a los inconvenientes'.

Cuatro meses a Irlanda para replantearse el 'no'

La cumbre que comenzó ayer en Bruselas estaba marcada en muchas agendas como una cita de mero trámite. Se trataba, a priori, de despedir a Eslovenia, el primer país de la ampliación que ha presidido (con bastante tino) durante seis meses la Unión Europea. Y relajarse un poco a la espera del previsible frenesí que se desencadenará el 1 de julio, cuando el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tome el relevo de Eslovenia. Pero la imparable escalada de los precios del petróleo y la victoria del 'no' en el referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa trastocó todos los planes. La cena de ayer, que en principio los líderes europeos debían haber dedicado a reflexionar sobre los nombramientos previstos en ese nuevo Tratado (presidente de la UE, ministro europeo de Exteriores y presidente de la Comisión), tuvo que concentrarse en cómo superar el batacazo irlandés.

'Hemos acordado que necesitamos tiempo para explorar soluciones', señaló el primer ministro irlandés, Brian Cowen, tras reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Cowen se reunión después con la canciller alemana, Angela Merkel, y ofreció a Los 27 durante la cena las primeras explicaciones sobre lo ocurrido.

El Consejo Europeo pidió a Cowen que en la cumbre de octubre, ya bajo presidencia de Sarkozy, presente posibles soluciones para salvar un texto que ya han ratificado 19 Estados miembros.