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¿Llegará el petróleo a 200 dólares? Sí

Hace muchos años que las condiciones de oferta y demanda de petróleo evidencian que la cotización sólo tiene un camino y ese es el de una subida sin tregua. A la pregunta de si llegará el barril a 200 dólares, la única respuesta válida es sí. Otra cosa es que eso ocurra pasado mañana, tal como algunos han vaticinado ya.

El argumento clave para la hecatombe petrolífera es que no hay burbuja especulativa, sino una férrea corriente de fondo: consumo en apogeo, focalizado en Asia, y suministro en acelerado declive. Una verdad con demasiados matices.

El petróleo es la materia prima universal para el transporte. Eso significa que las necesidades de consumo son tan ingentes que la inversión financiera nunca tendrá la fuerza suficiente para marcar la tendencia. Pero sí que tiene la capacidad para exacerbar los movimientos y llevar al crudo hasta cotizaciones disparatadas. Hace dos semanas, el precio del Brent subió 12,4 dólares en dos días por el mero anuncio de que el BCE podría subir los tipos. Una evolución así no se justifica por ninguna dinámica de oferta y demanda. En los mercados de futuros Nymex e ICE se negocia cada día una cantidad de petróleo que oscila entre 10 y 13 veces la demanda real. Asegurar que con semejante volumen se está dando una correcta formación de precios parece algo atrevido.

La tan traída inelasticidad de la demanda está directamente relacionada con que el combustible está subvencionado en casi toda Asia y Oriente Próximo. El gasto público necesario para mantener ese esquema es tan inmenso que no es sostenible en el tiempo.

Pese a todo, está claro que ha tenido lugar un cambio estructural en los precios. Por ello, lo más sensato es comenzar a aplicar desde ya medidas que atajen el despilfarro energético. El petróleo consumido por unidad de PIB en España es un 20,7% superior al de EE UU. En 10 años, los americanos han mejorado su eficiencia un 13,5%; los españoles, un 7%. Luego nos llevamos las manos a la cabeza.