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El regreso del gentleman

La elegancia ha regresado a las empresas. Es una manera de ser y estar en los negocios. Una forma de ganar prestigio y alcanzar el éxito.

Vuelve el gentleman
Vuelve el gentleman

Recuerdo un consejo que me dio mi padre sobre los zapatos. Me dijo: es mejor comprar un par de zapatos buenos que cuatro pares baratos. Durarán más y darán buena cuenta de nuestro juicio y elegancia'. Sólo Cary Grant podía ser el dueño de una frase como ésta, la que utiliza Marc Eliot para abrir boca en Cary Grant. La Biografía (Lumen).

No nos equivoquemos. La elegancia es la tarjeta de visita de un caballero. Una combinación discreta y sobria de compostura, distinción, cortesía y fair play. El auténtico caballero es aquel que nunca deja nada al azar. Siempre lleva el traje adecuado con la corbata impecable, el pañuelo perfecto y los zapatos necesarios. Pero también se encarga siempre de que en el bote salvavidas suban primero las mujeres y los niños.

La elegancia es también la tarjeta de visita de una compañía que quiera brillar en el mundo de los negocios. Pequeños detalles como un firme apretón de manos, unas flores frecas sobre la mesa de la sala de reuniones, una carta manuscrita de agradecimiento o un móvil que se apaga al comienzo de una reunión de trabajo dicen casi tanto de una multinacional como su cuenta de resultados.

Ser educado ya no sólo es una cuestión de estilo, sino una auténtica ventaja competitiva que marca diferencias notables en el mundo de las finanzas. Un empresario o un profesional que quiera despegar o afianzarse en el mercado laboral debe adornar su formación técnica con algunas lecciones básicas de protocolo y cortesía, logrando esa perfecta combinación de educación y profesionalidad que permite ser mucho más eficaz en el trabajo y obtener unos mejores resultados en los encuentros comerciales.

Una prueba palpable de este auge de la distinción social es la proliferación de manuales y libros que hablan sobre estas materias dentro del ámbito empresarial. Y de la concurrencia de cursos de protocolo y cultura para directivos. 'Los más jóvenes los reciben con deleite. Están ávidos de conocer las reglas del saber estar', cuenta Pablo Batlle, experto en Protocolo y autor de varios manuales sobre buenas maneras.

'Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant'. dijo en una ocasión con sorna el más codiciado galán de Hollywood. Lo mismo sucede en el mundo de la industria y las finanzas. Muchos quisieran hoy ocupar en Europa el sitio del Il Avvocato. Sin embargo, el puesto aún está vacante. Gianni Agnelli dictó con su carisma y elegancia la moda y los negocios de los años sesenta y setenta Al final, se había convertido en una institución y esto es lo que más le gustaba: ser considerado como una cabeza coronada en un mundo repleto de advenedizos. æpermil;l se atrevió con todo, llegando incluso a poner de moda cosas tan disparatadas como las botas de ante combinadas con un traje de chaqueta perfectamente cortado. Por no hablar de su manía personal de llevar el reloj sobre el puño de la camisa porque le molestaba sentirlo sobre la piel.

La distinción no es sólo una forma de vestir. Ya lo dijo Bertrand Russell a propósito de Anthony Eden, ministro de Exteriores de Churchill: 'No es un caballero, va demasiado bien vestido para serlo'. Pero más allá del comentario malévolo, lo cierto es que la mala elección de un traje puede dar al traste con una operación. Empresarios como Juan Abelló o Juan Manuel Entrecanales lo tienen claro. Sus trajes son confeccionados cada temporada por los mejores sastres de la capital.

Y de vez en cuendo visitan Savile Row, John Lobbs y Brioni. Ellos representan a una nueva estirpe de profesionales. Emprendedores que han hecho de la elegancia una manera de estar en el mundo de los negocios.

Traje cruzado y Príncipe de Gales, la última moda

El secreto de un buen corte está en hilvanar un traje estrecho por fuera y ancho por dentro. 'Y darle vida. El pantalón debe caer y hacer arrugas', asegura José María Reillo, presidente del Club de Sastres de España y responsable de los trajes que luce últimamente el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

A su juicio, el buen gusto impone vestir con tonos claros por la mañana y oscuros a partir de las siete de la tarde, pero reconoce que la discreción del ejecutivo español combina mal con la elegancia, porque apenas se aparta en invierno y en verano de los algodones con espiga y el azul marino.

Consciente de pertenecer a un gremio (si la Administración no lo remedia) en vías de extinción, Reillo recomienda el doble bajo exclusivamente para los pantalones sport y anuncia para este verano la vuelta de la chaqueta cruzada y las telas príncipe de Gales.

Para la temporada otoño/ invierno las recomendaciones nos llegan de la City. Jeremy Hackett anuncia el triunfo del traje de dos botones y los cortes muy cuidados, con un toque inspirado en las prendas de los años 60. 'Veremos mucho la franela gris con rayas, cuadros y lisa'. Hackett recomenda que los accesorios se reduzcan al mínimo: 'Un buen reloj y discretos gemelos son suficientes. Y la colonia, con moderación'.

Discreta distinción

La Biblia de la moda masculina clásica se llama El Caballero y lo escribió en 1999 Bernhard Roetzel. Manual del buen vestir, este libro incluye consejos, trucos y direcciones imprescindibles.

¦bull; Camisa bien puesta. Cuando las mangas de la camisa y de la chaqueta tienen el largo adecuado, el puño de la camisa sobresale, como mínimo, un centímetro.

¦bull; Sin abrochar. Nadie que sepa un poco de moda masculina desconoce que los botones de la manga de un traje hecho a medida se desabrochan. Y el último queda siempre sin cerrar, en señal de distinción.

¦bull; Seda, sólo seda. Las mejores corbatas reciben el nombre de seven-fold-tie. No llevan entretela adicional, sino la seda doblada siete veces. Y son el no va más de la discreción.

¦bull; El nudo más elegante. El nudo debe hacer juego con el cuello de la camisa. El nudo americano queda bien con cualquier cuello, en cambio, el nudo windsor sólo ha de llevarse con un cuello italiano. Por cierto, los dibujos de una corbata elegante deben ser cualquier cosa menos originales.

¦bull; Hechos a medida. Los zapatos son el broche de oro. Por eso, su piel debe ser de la mejor calidad. Los monkstrap (con hebilla) seducen u horrizan, y los expertos aconsejan apostar por los cordones, con costura prusiana o inglesa. Da igual.

¦bull; La pregunta clave. ¿Boxer o slip? Es cuestión de gusto, pero el boxer tiene ventajas. Se puede hacer a medida. Un deleite elegir la mejor tela en el camisero.