Economía

El consumo privado crece al 1,8%, el menor ritmo en doce años

El consumo de los hogares españoles sólo creció un 1,8% interanual en el primer trimestre, su mínimo en doce años, según datos del INE. Esa desaceleración, junto a la caída de la inversión en vivienda y la de la industria han llevado al PIB a un alza interanual de sólo el 2,7%, ocho décimas menos que a finales de 2007.

Las grandes cifras de contabilidad nacional publicadas ayer coinciden con las avanzadas hace quince días por el propio INE: el PIB interanual sufre una fuerte desaceleración de ocho décimas, hasta el 2,7%, y en términos trimestrales sólo crece un 0,3%, cuatro décimas menos que el de la zona euro. Sin embargo, el desglose hecho público ayer sitúa los puntos de foco de las alarmas en dos puntos: la construcción de viviendas, que retrocede por primera vez en seis años (0,3%), y el consumo de los hogares, que sólo aumenta un 1,7%.

Hay que remontarse hasta el cuarto trimestre de 1995, cuando España venía de dejar atrás la última crisis económica fuerte, para encontrar una evolución más floja del consumo. El avance del paro y la restricción en la renta disponible causada por la inflación y los tipos de interés están agravando la situación, como demuestra la caída del 5,5% en el índice de comercio al por menor en marzo.

También es preocupante el retroceso en tres décimas de la oferta industrial, centrada sobre todo en los bienes de consumo duradero. El único componente de la demanda interna que registra una aceleración es el consumo público, que lo hace en tres décimas, hasta el 4,7%.

Solbes matiza que no abandonará al sector inmobiliario 'a su suerte'

La inversión en bienes de equipo sigue siendo el componente más dinámico de la demanda, aunque también empieza a achacar la crisis financiera y la falta de confianza: el avance del 6,3% queda casi en la mitad del de un año atrás.

El sector exterior detrajo tres décimas al crecimiento, una menos que en el trimestre anterior, gracias a la moderación de las importaciones derivada del débil consumo interno, aunque tanto las compras al exterior como las exportaciones crecen un 5%.

El avance del 2,7% del PIB interanual limita el diferencial frente a la zona euro a medio punto, frente a 1,3% en el trimestre anterior.

El vicepresidente económico, Pedro Solbes, afirmó ayer que con el crecimiento actual no se puede hablar de crisis, sino de desaceleración, mientras el portavoz del PP Cristóbal Montoro, habló de 'desastre'. Solbes reiteró su negativa a aprobar medidas artificiales de apoyo al inmobiliario aunque matizó que no lo abandonará 'a su suerte'.

La construcción mina el empleo

El frenazo de la actividad se ha dejado notar en el empleo: con un avance de sólo un 1,7%, la creación de puestos de trabajo en el último año se limitó a 322.000, prácticamente la mitad que en el ejercicio anterior. No hay sorpresas en este ámbito: la construcción es la principal responsable de la caída, por una contracción del empleo sectorial del 1,1% que contrasta brutalmente con el avance del 7,4% registrado hace sólo un año. En cambio, el sector industrial y energético gana un 1,7% de empleo, poniendo fin a tres trimestres consecutivos de caídas.

Los avances del PIB y del empleo derivan en un avance interanual de la productividad del 1%, una décima por encima del trimestre anterior.

Los beneficios aguantan el tirón

La desaceleración del empleo hace que el avance de la remuneración de los asalariados también se aminore en ocho décimas, hasta el 5,9%, con lo que acumula un año de moderación. La remuneración media avanzó una décima, elevando el coste laboral unitario hasta el 2,9%. En cambio, los excedentes empresariales capean la crisis al dispararse un 9,5%, un avance desconocido desde hace año y medio.

Los impuestos netos sobre la producción y las importaciones sufren un desplome, al caer un 8,3% interanual que agrava la senda descendente iniciada en el tercer trimestre del año pasado. Este fenómeno se explica por la caída de recaudación del IVA, derivada de la crisis inmobiliaria.