Lealtad, 1

Tú arriesga, que aquí se gana siempre

El mundo de la banca de inversión tiene un sistema de funcionamiento que a veces choca con las leyes de la lógica y el raciocinio. No es una comunidad al uso, porque el binomio premio-castigo no obedece siempre a las reglas más elementales de la sociedad en que vivimos: aquélla en la que se premian los buenos comportamientos y se penalizan los malos.

Comentaba Keith Wade, economista jefe de Schroders, en una entrevista reciente con este diario, que el funcionamiento de la banca en los tiempos que corren favorece e incluso promueve la asunción de riesgos hasta límites desmedidos. Porque, decía este estratega, si un banquero de inversión asume mucho riesgo y le sale bien, enriquece a la entidad para la que trabaja y se embolsa un bonus millonario. Pero si le sale mal, lo peor que le puede pasar es que pierda su trabajo y, encima se marche de la entidad con una indemnización (por lo general también millonaria).

Brian Hunter pasará a la historia por provocar la quiebra de la gestora de hedge funds Amaranth tras perder 6.600 millones de dólares por sus apuestas fallidas en el mercado de futuros de gas natural.

Pues bien, lejos de ser desterrado de la industria por siempre jamás, Hunter hoy por hoy es asesor de otro hedge fund denominado Peak Ridge Commodity Volatility Fund que opera exactamente de la misma manera que lo hacían los fondos que Hunter llevó a la quiebra. Y es justo decir que no lo está haciendo mal: el fondo ha duplicado su valor desde su lanzamiento en noviembre.

Hunter ha sido multado por la Comisión Federal de Regulación de la Energía por su operativa en derivados, y tuvo problemas para registrar un nuevo fondo -tras el episodio de Amaranth- que finalmente compró Peak Ridge, la firma a la que asesora en la actualidad, probablemente por no poco dinero.

Así que si el artífice de la mayor quiebra de un hedge fund hasta la fecha ha salido tan bien parado, ¿qué no logrará Jêrome Kerviel tras su salida de SG?