Valor a examen

Sacyr abre una nueva etapa, con Itínere en el tintero

La salida de Eiffage es aplaudida por los expertos porque elimina incertidumbres. Ahora centran su atención en la marcha de los negocios, también en la concesionaria.

Las últimas semanas han estado marcadas por dos acontecimientos clave en los que empresas participadas de Sacyr han sido protagonistas: la francesa Eiffage y el intento de colocar en el mercado el 32% de la filial concesionaria de autopistas Itínere. Una operación ha concluido bien. La otra no ha podido llevarse a cabo.

La batalla entre Sacyr y Eiffage se zanjó el pasado 17 de abril con la venta del 33,3% que la española tenía de la francesa a inversores financieros galos, después de un duro proceso en el que no faltaron los intentos, por parte de los administradores de la empresa francesa, de obligar a Sacyr a lanzar una opa sobre el 100% o las denuncias ante los tribunales de su presidente, Luis de Rivero. Si el fin de ese episodio supuso un alivio, poco después tuvo que renunciar a la colocación de la concesionaria de autopistas Itínere por falta de demanda en el tramo de extranjeros.

Ahora, pese a que se aún analizan los efectos de estos hechos -especialmente del fracaso de la OPV de Itínere- los expertos tienen un punto de vista mucho más amplio. Su estrategia en construcción, en el área inmobiliaria, así como en el exterior o en la posible reordenación energética española son las cuestiones más relevantes a futuro. También se ha registrado un cierta recuperación en Bolsa: después de un nefasto 2007 en el que cayó un 40,89% y de un poco prometedor inicio de 2008, la empresa gana un 3,69% en un mes.

Aunque los analistas afirman que Sacyr puede hacer frente a su deuda, matizan que supone un lastre para la cotización

Para Marián Fernández, gestora de renta variable de Inversis, la percepción del mercado sobre la compañía va a estar más enfocada en la marcha de sus negocios básicos. 'No se trata de que en estos meses haya relegado la gestión por otros temas, pero a partir de ahora tendrá más relevancia lo que vaya a influir en la evolución de sus ingresos, sus resultados y su deuda', afirma.

Javier Ruiz-Capillas, de ING, resalta que el grupo tiene varios retos. Una cuestión relevante será comprobar cómo aborda la caída de la actividad residencial y cuál es el efecto de esa crisis en su división inmobiliaria. Cree, asimismo, que deberá mostrar hasta qué punto puede desligar su negocio de construcción del sector inmobiliario para apoyarse en otros negocios que se prometen más boyantes a corto y medio plazo.

Dar más peso a la obra civil -teniendo en cuenta que el Gobierno va a reforzar las inversiones en infraestructuras y que no va a elevar las ayudas fiscales a la vivienda- es un tema asumido la compañía, según han manifestado directivos de Sacyr en reuniones con analistas.

Ignacio Cantos, director de renta variable de Atlas Capital, considera que la venta de Eiffage ha evitado que se gaste tiempo y recursos en una operación sin un claro futuro. Respecto a los desafíos actuales, cita a Itínere, puesto que es un tema del que todavía no puede pasar página. El grupo preveía ingresar unos 1.000 millones de euros por una operación de colocación en el mercado -OPV y ampliación de capital - que no tuvo éxito. Ahora tendrá que decidir qué va a hacer con la filial. De momento ha pedido permiso a la CNMV para no excluirla de Bolsa y poder llevar a cabo una nueva colocación en mejores condiciones de mercado.

Para Daniel Gandoy, de Deutsche Bank, la salida de la constructora francesa a un precio similar al de la entrada muestra que Sacyr se mueve en dirección correcta.

Los analistas están además muy atentos a la evolución de la deuda, que se elevaba a 20.500 millones de euros a 31 de diciembre. Aunque la opinión de la compañía y los datos de vencimientos muestran que no hay problemas cruciales en el horizonte (ver cuadro), sí se trata de un tema de actualidad. La venta de Eiffage les permite reducir el endeudamiento un 10% pero, según los expertos, ese recorte puede no ser suficiente. 'Aunque esté bajo control, tiene unos ratios de deuda más elevados que otras constructoras y eso le castiga en Bolsa', añade Ruiz-Capillas.

Con estos datos, ¿qué opinión tienen ahora del valor? El experto de Atlas Capital cree que la empresa es atractiva por precio, pero, como puede verse afectada por una alta volatilidad, se recomienda sólo a inversores que asuman algo de riesgo. Y el analista de ING recomienda mantener. En general se ve una acción para el largo plazo.

Repsol, una opción estratégica

Quizá la mejor noticia que ha recibido el grupo que preside Luis del Rivero en las últimas semanas, además del fin del contencioso que tenía en Francia, haya sido la recuperación de Repsol en Bolsa.

La petrolera ha subido un 9,61% en un mes, hasta los 26,35 euros, cifra ahora cercana a los 26,71 euros a los que pagó el 20,01% del capital que tiene en su cartera. Y esta participación, pese a que siempre ha sido considerada estratégica por la constructora, ha pasado de ser un problema -obligaba a depositar garantías para cubrir el préstamo con el que se compró-, a convertirse en una baza. La constructora cuenta con la posibilidad de participar en la reordenación del sector energético español, pese a la indefinición que aún marca este proceso. Su cuota en Repsol le aporta un asiento de privilegio para acceder a ella.

Además, los expertos no prevén que la petrolera vuelva a las bajas cotizaciones del reciente pasado. Destacan que factores positivos como la reducción del riesgo en Argentina por la venta parcial de YPF y su participación en un yacimiento de Brasil, que puede ser uno de los más importantes del mundo, mejoran la percepción del mercado.

Otro aspecto muy positivo para Sacyr es el aumento del dividendo de Repsol, ya que le permite pagar con holgura los intereses de la deuda contraída con esa operación, que ascendió a 6.525 millones de euros, de los que 5.175 millones se pagaron con créditos.

No obstante, el director de Atlas Capital destaca que la presencia de una constructora en una petrolera carece en sí de interés estratégico, y que entre sus actividades no existen sinergias posibles.