Inversión

Los 'warrants' celebran su décimo aniversario en el mercado español

Warrants, turbo warrants, CFD, certificados, ETF... Al principio de los tiempos, eran herramientas exóticas y sofisticadas, pero ahora son productos comunes y corrientes en las carteras de los pequeños inversores, que poco a poco han ido perdiéndoles el miedo. Y, entre todos, los más ancianos del lugar son los warrants, que precisamente este año celebran su décimo aniversario en el parqué español.

Aterrizaron en el mercado en marzo de 1998, pero fue el año pasado cuando lograron batir todos los récords, con un volumen negociado de 5.079 millones de euros, un 74,7% más que en 2006. 'La intensa actividad en cuanto a fusiones y adquisiciones y la elevada volatilidad propiciaron la plusmarca', explica Adrián Juliá, director de productos cotizados de Société Générale, pionero junto a Citi en la creación del mercado español de warrants y que goza de una cuota de mercado del 60,8% de los negociados en España en 2007.

Los warrants otorgan el derecho, pero no la obligación, a comprar (call) o vender (put) un activo subyacente a un precio determinado hasta una fecha concreta, se compran y venden en Bolsa, permiten un alto nivel de apalancamiento y los propios emisores -actualmente ocho- se ocupan de proporcionarles liquidez. Tienen las mismas características que las opciones, si bien estas últimas se negocian en MEFF y suelen requerir una inversión mínima más elevada.

La actual coyuntura de mercado ha provocado una caída de la negociación de warrants del 25,6% en el primer trimestre respecto al mismo periodo del año pasado, y Adrián Juliá vaticina además que no se superarán las cotas del año pasado, aunque el volumen seguirá siendo elevado: 'Previsiblemente, entre los 3.000 y 4.000 millones de euros'. El retroceso se produce al mismo tiempo que los inversores abandonan el mercado de contado, cuyo volumen ha caído un 8,3% de enero a marzo. Eso sí, una de las ventajas de los warrants radica en que permiten ganar también con las caídas y que dan la posibilidad invertir en activos difícilmente accesibles, como las materias primas.