COLUMNA

Ministerios para superar una crisis

Ya conocemos el nuevo gobierno, al que deseamos suerte en su gestión. En estos tiempos turbulentos, la va a necesitar. Tiempo tendremos, pasados los cien días de cortesía, de alabar o criticar la gestión de cada uno de los titulares de cartera. Por ahora, limitémonos a analizar su estructura y competencias.

Es bien sabido que la economía será la prioridad del presente ejecutivo. Todos los indicadores apuntan que la conocida desaceleración puede ir mucho más allá de los límites previstos para adentrarse en los tenebrosos territorios de la crisis abierta. El paro se incrementará, la inflación sigue alta, la construcción en edificación se desploma y los créditos se endurecen. Y parece que el panorama no hará sino empeorar hasta mediados del próximo año. Veremos.

El caso es que el Gobierno no puede permanecer inactivo ante la situación. En el debate de investidura, Zapatero habló mucho de economía, aunque las medidas que expuso fueron vagas e insuficientes. Muchas de ellas la deberá gestionar Solbes. Que continúe es una garantía. La devolución de los 400 euros en el IRPF tendrá un efecto efímero en el consumo, aunque no incidirá - como dicen sus críticos- en la marcha de la inflación, originada por el precio internacional de los alimentos y el petróleo, más que por la fuerza de nuestra demanda. Desaparecerá el impuesto sobre el patrimonio -una buena medida- y se revisará -suponemos que a la baja- el impuesto de sucesiones y donaciones. Las medidas fiscales dejarán algún dinero más en los contribuyentes, que podrán ahorrarlo, consumirlo o invertirlo. No es mucho, pero bien está. Lo del adelanto de la devolución del IVA es irritante. ¿Por qué no lo hacen de forma ordinaria, en vez de restar liquidez a empresas normalmente endeudadas?

Lo del adelanto de la devolución del IVA es irritante. ¿Por qué no lo hacen de forma ordinaria?

Las dos vicepresidencias, la política y la económica, parecen un acierto, así como el mantenimiento de Rubalcaba en Interior. En esta legislatura tenemos que acabar con ETA, golpeándola sin piedad donde más le duela. El primer gobierno Zapatero suspendió en política exterior. Todavía recordamos con vergüenza cómo pasearon bajo palio a Chávez, o como flirtearon con Castro, mientras nos alejábamos de Europa y EE UU. Esperemos que en esta segunda oportunidad mejore, aunque la continuidad de Moratinos lo haga menos creíble. Fomento será un ministerio estrella. De su capacidad de inversión dependerá el mantenimiento de la actividad constructora y la supervivencia de muchos puestos de trabajo. Pienso que ha sido un error el no adjuntarle la competencia de Vivienda.

El agruparlo la construcción residencial en la misma cartera que la civil, con rango de secretaría de estado, hubiera facilitado la inversión. Y se ha demostrado que el Ministerio de Vivienda es casi un imposible, por no disponer de las armas adecuadas para la titánica tarea que se le exige. Es un escaparate nominalista, más que un instrumento eficaz. Sanidad y Consumo mantiene competencias y titular, en un ministerio cada vez más hueco por las transferencias a las regiones.

El Ministerio de Cultura debe tener un importante protagonismo en esta legislatura. Mantener a César Antonio Molina es un acierto. España puede ser una potencia en la industria cultural. Cuando el Gobierno habla de invertir no debe limitarse al hormigón. La lengua española es un factor de extrema competitividad para nuestras empresas culturales, y el ministerio debe impulsarlas sin pudor alguno.

La cartera de Defensa tomará mayor importancia con estos aires de gesta que nos invaden. El titular de Justicia nos resultó demasiado provocador para una responsabilidad que debe presumir de ecuanimidad. Sin embargo, repite. Otro error. Están bien los Ministerios de Industria, Turismo y Comercio y el de Ciencia e Innovación. Este último se beneficiará de ingentes fondos que debe optimizar. La universidad española divulga conocimientos, pero no los genera. Ojalá esta nueva estructura sirva para sacarlos del sueño de los justos en el que sestean.

El Ministerio de Igualdad, a secas, nos parece un brindis al sol, al igual que el de la Vivienda. Habría tenido más fuerza uniéndolo a Asuntos Sociales, que no pinta nada con Educación. Bien por unir Inmigración con Trabajo. Un acierto que ayudará a gestionar adecuadamente los flujos que previsiblemente seguirán llegando. Medio Ambiente se agrupa con Mundo Rural para configurar un macroministerio, que será importante en este periodo de materias primas al alza. De paso, Fomento también ha limitado las fuerzas de medio ambiente, siempre remiso a las obras nuevas.