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Economía doméstica para tiempos de crisis
Economía doméstica para tiempos de crisis

Economía doméstica para tiempos de crisis

Los expertos recomiendan gastar menos y negociar bien los créditos

Lady Madonna las pasaba canutas para llegar a fin de mes, cantaba Paul McCartney cuando estaba en los Beatles. Montones de familias pasan problemas para ajustar sus gastos a sus ingresos, y no son necesariamente las que menos ganan; incluso Heather Mills podría verse en apuros si no gestionara bien su millonario divorcio. Llegan tiempos de crisis, y conviene revisar todos esos gastos que no aportan felicidad.

La renta es la principal fuente de ingresos de la mayoría de las familias, y es lo que está más en riesgo por el posible aumento del desempleo, como señala Gregorio Izquierdo, director de Estudios del Instituto de Estudios Económicos. 'Las familias deben ahorrar más de forma preventiva', advierte, especialmente quienes tienen entre 40 y 50 años. 'En España no ahorran nada'. Vicens Castellano, coach del programa Ajuste de cuentas (Cuatro), recomienda empezar por un 10%. 'Con un 90% se puede mantener el mismo nivel de vida'.

¿De dónde reducir gastos? 'Lo primero es conocer la situación, la gente no sabe cuánto debe', recalca Castellano. 'Sólo sabe que no llega a fin de mes'. Una contabilidad medianamente seria saca a la luz multitud de gastos superfluos, como el bocadillo que se compra en el bar en lugar de llevarlo hecho de casa, la cuota del gimnasio al que no vamos nunca, el paquete de tabaco diario (1.200 euros al año), el grado de más al que tenemos puesta la calefacción (7% del consumo)...

Llevarse el bocadillo de casa, dejar de pagar el gimnasio al que no vamos o dejar el tabaco son pequeños pasos

Ricardo Oleaga, director de la revista Consumer Eroski, cree que es más importante gestionar bien los productos financieros que ahorrar un céntimo en la lista de la compra. La hipoteca y los créditos al consumo deben negociarse con cuidado. 'No te van a regalar dinero, en lugar de pagar la mitad vas a pagar el doble', explica Castellano. 'La gente no sabe lo que es el interés', recalca.

El coche es uno de los gastos por excelencia. La gente tiende a comprarse uno por encima de sus posibilidades para aparentar, y 'se olvidan de que su primera función es el transporte', opina Izquierdo. Un coche semiusado, o ir en metro a trabajar son las alternativas.

Cuando uno se acostumbra a gastar es difícil reconducirlo a la baja. Se puede intentar ganar más dinero... sin gastar 70 euros en lotería al mes, como hacen algunos. Promocionar en la empresa o ganar más como autónomo son métodos más seguros de aumentar los ingresos. 'Es más divertido que apretarse el cinturón', acepta Castellano, pero no es una solución a largo plazo. 'Si no se aprende a manejar el dinero, se termina gastando tanto como se gana', explica.

Los que consigan ahorrar, están preparados para lo siguiente, invertir. 'Muchos lo consideran arriesgado, por desconocimiento', afirma Castellano. Hay que diversificar, sin olvidar la mejor inversión, a juicio de Izquierdo: la educación. 'Un viaje al extranjero, un posgrado, es lo más rentable'.

Guerra en casa por culpa del dinerovivir con una hipoteca

Un padre que se gasta cientos de euros mensuales en aparejos de pesca, una hija y su novio que viven en casa de los padres para ahorrar, pero que se gastan casi todo su sueldo en ocio... no es una serie de televisión, pero casi. Son la familia Pérez-Casado, la primera protagonista del programa Ajuste de cuentas, que estrenó el viernes Cuatro y que durante otras siete semanas ayudará a las familias españolas a controlar su contabilidad.

La supernanny financiera es Vicens Castellano, que combina sus conocimientos de psicología y de finanzas para solucionar los problemas domésticos y afectivos que genera el dinero. 'Tratamos de que todos los miembros de la familia se hagan responsables de sus gastos', explica. Y que valoren el dinero, incluso los más pequeños. 'La paga de los hijos debe darse a cambio de algo, como colaborar con las tareas domésticas'.

Ejercicios como apuntar todos los gastos en una libreta enseñan a hacerse conscientes de los gastos, y otros, como vivir sin tarjetas de crédito, ayudan a 'asociar el dolor con el gasto, más evidente cuando es en efectivo', explica Castellano, que cuenta con el asesoramiento de dos expertos en finanzas. Hay casos dramáticos. 'En una familia guardaban las cartas del banco en el cajón sin abrirlas, ¡y estaban pagando el doble de intereses de lo que creían!', recuerda Castellano.

El experto ha pasado varios años de su vida observando la manera de pensar y de vivir de las grandes fortunas. 'A diferencia de los pobres, los ricos son capaces de posponer el deseo', explica. 'No se enamoran de la primera casa que ven, como alguna de las familias con las que hemos trabajado'.

Vivir con una hipoteca

1 Al contratar una hipoteca, hay que evaluar con cuidado el nivel de endeudamiento, e intentar que el pago de la vivienda no supere el 40%, señala Gregorio Izquierdo, director de Estudios del Instituto de Estudios Económicos. Eso sí, calculándolo con un interés del 5%, para evitar sustos.

2 No financiar más del 75% de la vivienda, e intentar que la comisión de cancelación parcial sea cero. 'Supone más libertad a la hora de pagar la deuda', señala Ángel Bouzas, director general de Freedom Finance, empresa especializada en reunificación de pagos.

3 Una hipoteca no es un pacto con el diablo. Se puede renegociar, subraya Bouzas. 'Se puede intentar bajar el diferencial con el euríbor, por ejemplo, sobre todo si eres un buen cliente'. O prescindir del seguro de vida.

4 Modificar las condiciones. Se puede ampliar el plazo si es imprescindible. 'Si hay que comprarse un coche, por ejemplo', afirma Ricardo Oleaga, director de la revista Eroski Consumer. También se puede aumentar o reducir la cuota, si conviene.

5 Cambiar de producto. La ley impide penalizar el cambio. 'Hay 90 productos en el mercado', señala Bouzas. 'Es importante que esté regulada por el Banco de España'.

6 Pasarse al alquiler. La propiedad no es todo en la vida. 'Para una pareja de jóvenes que nunca han vivido juntos, es una manera de hacerlo sin hipotecarse de por vida', sugiere Vicens Castellano, el experto de Cuatro.