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Lo más raro entre los objetos antiguos

Entre los cientos de objetos que un anticuario atesora siempre aparece alguno especialmente extraño, muchas veces el más deseado por el coleccionista. El salmantino Antonio Moreno, en su stand de Almoneda, muestra una joya desapercibido en una vitrina: 'tengo la pieza más bonita de la feria'.

Se trata de un anillo-revolver, de 1860, con minibalas fabricadas a mano. Su precio: 9.900 euros. Moreno también muestra un casco árabe-español del siglo XVI, por 2.700 euros.

En el stand de A. Iruretagoyena poseen los más discutibles cráneos de mandriles con base de hierro, del siglo XIX, a 150 euros. Y para seguir con los animales, una elegante mesa de serpiente, fabricada en Italia en los años cuarenta. La compró Marita Segovia en París a 'una señora muy mayor que tiene en su casa muebles insólitos', asegura la jerezana.

En un ameno paseo por la feria, con pase gratuito el domingo, se pueden ver casi todo tipo de extrañezas: teléfonos casi coetáneos de Alexander Graham Bell, canoas africanas, una pitillera con zafiros y brillantes, telas pigmeas, carteles de toros, e incluso postales eróticas de época.