Estados Unidos

De intrigas y distorsiones a rebufo del 'caso Bear Stearns'

Lehman informa a la SEC de un posible caso de manipulación.

Los mercados nadan en suspicacias. Vivimos malos tiempos para la cordialidad y la histeria se adueña de cuantos sienten en carne viva los estragos de un seísmo crediticio con potencial para desencadenar tsunamis. El mercado acusa distorsiones, protagonizadas por los mayores bancos de inversión estadounidenses, a los que les cuesta creer en el buen hacer de sus convecinos.

Tras el flagrante caso de Bear Stearns, que hubo de ser vendido a precio de saldo a JPMorgan el pasado 16 de marzo, le ha llegado el turno a Lehman Brothers. El cuarto banco de inversión estadounidense informó el martes a la SEC sobre un posible caso de manipulación en la compra venta a corto plazo de sus títulos. Lehman se mira en el espejo del malogrado Bear Stearns. Su director financiero, Erin Callan, espera 'sanciones civiles y penales para los autores de la conspiración'.

Atemorizado por ver cómo la historia se repite, aguarda con impaciencia a que concluya la investigación de la SEC sobre la conducta de diversos hedge funds, que habrían pactado difundir especulaciones para forzar el desplome de la cotización del banco en los días posteriores al colapso de Bear Stearns.

Los ejecutivos de Lehman calculan que la conspiración nació al abrigo de la venta de Bear Stearns a JPMorgan, el 16 de marzo. Ese lunes, sus títulos llegaron a tocar fondo, hasta perder cerca de un 50% de su cotización. El valor cerró a 31,75 dólares por acción, un 20% por debajo del último precio negociado el viernes anterior (39,26 dólares). Unos excelentes resultados trimestrales recolocaron al banco en sus mejores marcas, al repuntar un 16%, hasta 46,49 dólares.

Entre los gigantes, la firma de financiera se ha colgado por sí misma un cartel donde se lee 'segunda gran víctima de la crisis hipotecaria'. No es para menos, después de sufrir un fraude de 223 millones de euros en Japón, en marzo.

Su pavor es de tal magnitud que la entidad está haciendo lo imposible por ganar en flexibilidad financiera. Hace tan sólo dos días, el banco lanzó una ampliación de capital por valor de 4.000 millones de dólares (49,87 dólares por título) y planea solicitar la cotización de acciones preferentes en Nueva York. Además, mira a China como fuente de elasticidad y sinónimo de expansión.

Con todo, al banco le va a costar encontrar culpables. La conspiración es un delito difícil de probar. Reunir evidencias de cómo se actuó en concierto -e-mails, sms o testimonios- parece una tarea imposible. Y antes hay que descartar la hipótesis de que se compró basándose en la sola creencia de que las acciones estaban sobrevaluadas.