Seguridad al volante

El "Gran hermano", también en el coche

En el pasado los padres sólo podían preocuparse por la forma de comportarse de sus hijos al volante, pero el impresionante avance de las cámaras y los sistemas de transmisión digital les permite un mayor control sobre la conducción de sus hijos.

Las compañías de seguros en Estados Unidos ofrecen por 900 dólares el servicio de monitorizado de DriveCam. Esta iniciativa ha tenido mayor éxito entre los padres estadounidenses. Sin embargo, no sólo los progenitores pueden beneficiarse de este servicio. En España, el colectivo de taxistas viene estudiando esta posibilidad como medida de seguridad contra agresiones y robos. Además, las agencias de seguros pueden disponer de imágenes reales de los siniestros.

El funcionamiento es muy sencillo. Una cámara situada en el retrovisor interior graba las imágenes de dentro y fuera del vehículo. En cuanto la cámara registra un movimiento brusco, transmite automáticamente una señal inalámbrica y digital a la central de monitores de DriveCam, donde es analizada y enviada a los padres en menos de 24 horas. Si se ha producido un accidente, la imagen es también remitida a la compañía que asegura el vehículo. Además, DriveCam ofrece a los padres estadounidenses un informe semanal que evalúa el comportamiento y la seguridad de sus hijos al volante.

DriveCam es una compañía con sede en San Diego, California. Con más de diez años de trayectoria opera en casi todos los rincones del mundo: Norteamérica, Europa, África, Australia y Asia. En 2006, la revista Inc Magazine incluía ­por segundo año consecutivo- a DriveCam en una lista de las 500 compañías privadas con un crecimiento más rápido.

No es la única empresa

Esta no es la única compañía que ha decidido hacer el agosto a costa de los padres que se preocupan por sus hijos, incluso cuando están al volante. BrickHouse Security -filial de BrickHouse Electronics- ofrece un paquete similar que cuesta 400 dólares y se compone de un LCD portátil y una cámara que se monta sobre el espejo retrovisor y que graba lo que ocurre fuera del vehículo. Tiene además un puerto para una cámara supletoria para que el interesado pueda saber qué está ocurriendo en el interior.

La cámara de Brickhouse permite grabar hasta dos horas de imágenes de alta resolución en una tarjeta de memoria interna de 2 gigabytes. A diferencia de DriveCam, las imágenes no se envían a una central para ser analizada, pero permite a los padres acceder a la grabación, bien desde la pantalla LCD o desde cualquier ordenador personal. La opción más económica, por sólo 100 dólares no incluye pantalla LCD y consiste en una cámara de más baja resolución.

Además, BrickHouse ofrece un servicio GPS a través de su web, que permite saber donde se encuentra el vehículo y a qué velocidad circula. Por un plus adicional, este servicio incluye mensaje a móviles cada vez que el vehículo supera el límite de velocidad establecido.