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Bosones y fermiones mirados desde la azotea

Fernández Mallo aborda la soledad en 'Nocilla Experience'.

La anterior novela de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967), Nocilla Dream, se convirtió en un fenómeno literario, ya va por la quinta edición, con más de 11.000 ejemplares -'son muchos para una primera novela publicada en una pequeña editorial Candaya', admite el autor- y fue considerada por la crítica una de las mejores obras escritas en castellano de los años 2006 y 2007. La inmediata consecuencia ha sido su fichaje por Alfaguara, atenta a las nuevas voces que aúnan calidad y vanguardia. La editorial acaba de lanzar Nocilla Experience, segunda parte de una trilogía que concluirá con Nocilla Lab. El escritor, que se gana la vida como físico y tiene plaza de funcionario en Palma de Mallorca, vive su estrenado protagonismo literario 'como si viera una película'.

Su Proyecto Nocilla trata de la soledad, un tema que le atrae, porque no la entiende. 'Escribo mucho sobre ello para entender'. En uno de los textos de la novela, un personaje que vive en una caseta en la azotea de un edificio desarrolla una teoría sobre la soledad basada en dos clases de partículas, los fermiones y los bosones. Los primeros no soportan la presencia de nadie, los segundos son carne de asociación. Fernández Mallo se reconoce fermión. 'No me gustan los apilamientos, soy muy individualista, creo que ninguna obra de arte importante ha sido hecha por una colectividad, hasta en los grupos de música hay un líder', confiesa.

En sus novelas aparecen personajes extraños, que están socializados y cuyas raras vidas no son más que el reflejo de la radical soledad en la que se encuentran. 'Vidas extrañas que a veces pueden ser performance de arte contemporáneo', explica. Los desiertos calurosos de Nocilla Dream dan paso en esta novela a desiertos fríos, estepas y nieves. El desierto es otro de los temas que interesan al narrador y poeta, porque 'es un lugar límite donde lo orgánico pasa a ser inorgánico, la vida y la muerte'.

La soledad se revela en textos fragmentados. 'El mundo se ha fragmentado bastante, recibimos impactos de todas partes y eso se refleja en mi escritura o por lo menos no trato de ocultarlo'. Agustín Fernández Mallo busca experimentar con la literatura. En el año 2000, acuñó el término poesía pospoética, que investiga las conexiones entre el arte y las ciencias. 'Como vengo de la poesía, estoy acostumbrado a escribir por impulsos. Para mí es muy fácil, me sale de manera natural', asegura. Le gustan las historias 'muy poéticas, muy limpias'. Lo complicado y enrevesado no tiene cabida en su narración. 'No me interesa maltratar al lector'. Novelas organizadas en red, en conexiones horizontales, mejor que la literatura tradicional con un planteamiento lineal y un argumento más o menos complicado. 'Eso lo prefiero ver en una película'.

Hay una frase de Vila- Matas que comparte: 'Soy optimista, pero todo acaba mal'. Así resume su filosofía de vida, presente en sus libros. 'Hay mucho optimismo, pero al final la vida es de otra manera, aunque sólo sea porque moriremos, pues todo acaba mal'. Y humor, absurdo e inteligente'. 'Toda gran obra tiene que autocuestionarse, incluso hacer un poco de parodia de sí misma'.

Es una escritura que le ha convertido en referente de una generación de autores conocida por el nombre de su libro, Generación Nocilla. 'Los narradores que hemos sido agrupados en ella entendemos que es algo muy mediático y periodístico. Es un mal menor, nos beneficia en muchas cosas, pero yo le pondría otro nombre', concluye.

Experimentar con la literatura

Cuando apareció Nocilla Dream, el autor ya tenía terminadas las siguientes novelas de la trilogía -escribió Nocilla Experience en tres meses-. Nocilla Lab, que aparecerá el próximo año, es para su autor más experimental que las anteriores. Está escrita en primera persona y los capítulos son muy largos. Agustín Fernández Mallo la describe como una novela de aventuras, una road movie por una isla, en la que al tiempo que narra cómo escribió las novelas (el título Lab alude a laboratorio), le van ocurriendo una serie de sucesos que nunca se sabe hasta qué punto pasan de verdad o no.

Su literatura interesa ahora a los medios, se somete a maratones de entrevistas, pero asegura llevarlo bien. En el futuro, ve difícil vivir de la literatura. Le agobiaría tener que escribir para ganar dinero y recuerda que al no depender económicamente de la literatura puede experimentar con ella y hacer lo que le gusta. 'El escritor tiene que escribir como le apetezca y según los estímulos que haya en su propio tiempo'.