Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Desigualdades regionales

Son sobradamente conocidas las regiones españolas más ricas y las menos, y aunque las diferencias se han ido recortando en los últimos lustros, las posiciones han sufrido pocos cambios. Aunque existen numerosos estudios que comparan la riqueza por comunidades, no había hasta ahora datos sobre las diferencias en los niveles de competitividad, algo especialmente relevante ya que es la única herramienta solvente para reducir de forma drástica las diferencias regionales.

Es un hueco que ha venido a cubrir el informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y la Fundación BBVA, presentado ayer. Un estudio que muestra como, una vez más, las regiones más ricas son también las mejor preparadas para competir. Ante esta realidad, será complicado alcanzar el equilibrio en las oportunidades productivas.

Navarra, Madrid, La Rioja y Cataluña no sólo están entre las comunidades autónomas más ricas, sino que además disponen de las economías más competitivas. En la cola, de nuevo, Extremadura y Andalucía. Para alcanzar tal conclusión los investigadores han analizado cuatro parámetros: infraestructuras, recursos humanos, innovación tecnológica y entorno productivo. Aunque en factores como infraestructuras y recursos humanos las diferencias entre regiones se acortan, siguen existiendo brechas profundas entre comunidades. No es de rigor que las infraestructuras o la educación de los jóvenes -y futuros trabajadores- se conviertan en elementos discriminatorios entre regiones. En este sentido, sería bueno reforzar la inversión productiva en las áreas más atrasadas.

Sin poner frenos a las comunidades más avanzadas, es acuciante influir, desde las Administraciones y los propios agente sociales, para generar mejores entornos tecnológicos y profundizar en la investigación y el desarrollo en las regiones más necesitadas, para atraer nuevas inversiones y conseguir empresas más competitivas. La igualdad también debe llegar a las oportunidades económicas y productivas.

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