Inversión

La Bolsa pierde el 3,6% en la semana

Los malos datos de empleo de EE UU vuelven a apuntar a la recesión. El Ibex sucumbe a la presión y pierde el 3,6% en la semana para situarse en los 12.691,3 puntos

El panorama económico se deteriora por momentos. Los datos que llegan de EE UU confirman un día sí y otro también que la amenaza de recesión en la principal potencia mundial es una realidad cada vez más cercana. La última prueba llegó el viernes con los datos de paro de febrero, al constatarse la mayor destrucción de empleo mensual en cinco años. Una nueva decepción que se une a una batería de indicadores preocupantes, en un contexto empañado por fuertes tensiones inflacionistas con el petróleo por encima de 100 dólares. Un cóctel explosivo que se tradujo en otra semana de pérdidas en las Bolsas. El Ibex cayó el 3,64% para situarse en los 12.691,3 puntos.

La desaceleración económica se agrava, las presiones inflacionistas aumentan y la crisis de crédito no remite. El viernes, la Reserva Federal comunicó que aumentará la liquidez y la flexibilidad que inyecta a los mercados, un claro síntoma de que el sistema financiero sigue convaleciente. Por ello, la autoridad monetaria incrementará desde 30.000 hasta 50.000 millones de dólares la liquidez de las subastas de los próximos 10 y 24 de marzo. Además, facilitará otros 100.000 millones de dólares en subastas a 28 días.

El mercado quiere más y ya pide otro recorte de tipos de interés de emergencia, algo que de momento no ha llegado. Los futuros, en cualquier caso, dan una posibilidad del 100% a un recorte de 75 puntos básicos en la reunión que mantendrá la Reserva Federal el próximo 18 de marzo, y ya se empieza especular con la posibilidad de que ese recorte alcance incluso los 100 puntos básicos y deje el precio del dinero en EE UU en el 2%.

En febrero se destruyeron en EE UU 63.000 empleos, la cifra más alta en cinco años

El problema es que combatir la desaceleración con los precios al alza es una tarea cada vez más compleja para los bancos centrales. Además, el temor a la inflación se alimenta con los nuevos máximos del petróleo, situación que no hace más que aumentar el nerviosismo del mercado. 'El barril de Brent tocó récord histórico de 103,98 dólares esta semana favorecido por la negativa de la OPEP a aumentar producción, la inesperada caída de las existencias de crudo en EE UU, la depreciación del dólar a mínimos frente al euro y un claro componente especulativo', explica Banco Urquijo en un informe reciente.

El BCE no mueve ficha

Precisamente, la preocupación por la inflación, que en febrero alcanzó máximo histórico del 3,2% en la zona euro por los elevados precios del petróleo, los alimentos y las materias primas, continúa guiando la política del BCE. Esta misma semana su presidente, Jean-Claude Trichet, decidió mantener los tipos de interés en el 4%, desoyendo las presiones políticas para rebajar el precio del dinero ante la desaceleración de las grandes economías. Decisión que en ojos de los analistas aleja la posibilidad de una rebaja, al menos hasta el segundo semestre del año.

'El BCE probablemente no tocará los tipos hasta que el euro se dispare a niveles de 1,6 dólares porque la fortaleza de la divisa ayuda a mitigar la apreciación del petróleo -materia prima que cotiza en dólares-. Si los bajara con el petróleo por las nubes la inflación se dispararía', explicaba esta semana Guy de Blonay, gestor de Newstar. El euro, de hecho, va por ese camino y el viernes marcó récord en 1,545 dólares, alentado por las expectativas de tipos y un diferencial favorable respecto a EE UU donde el precio del dinero está en el 3%, diferencia que aumenta el atractivo de la inversión en euros.

En este contexto, pocos inversores se arriesgan a comprar con vistas al largo plazo. Altas dosis de volatilidad imperan y las subidas, cuando llegan, resultan muy efímeras. Así, el Ibex perdió el 0,87% el viernes en una sesión de volumen de negocios moderado -se movieron 4.233 millones de euros en total frente a la media diaria de febrero de 4.851- para cerrar la semana con una caída del 3,6%, el peor registro desde principios de febrero. Unas sesiones marcadas también por la incertidumbre que generan las elecciones que se celebrarán el próximo domingo. El viernes Iberia (+3,04%) se convirtió en la protagonista de la sesión, ante la expectativa de que el resultado de los comicios ayude a clarificar su futuro, seguida de Iberdrola Renovables (+2,64%), otra empresa pendiente de la nueva regulación que apruebe el partido ganador para el sector de energías renovables.

La buena noticia para la Bolsa española es que arrancará el lunes en los 12.691,3 puntos, lo que implica que todavía se mantiene por encima del mínimo del año de 12.254,6 puntos al que cerró el 23 de enero. El castigo acumulado en 2008, no obstante, alcanza ya el 16,4%.

En Europa los números rojos también dominaron, avivados por el mal comportamiento de la tecnología (-6,9%), la banca (-5,2%) y las telecos (-5,1%) esta semana. El Euro Stoxx acumuló una caída del 3,97%; el Cac perdió un 3,6% y el Footsie, el 3,13%.

En EE UU el rojo también dominó tras los retrocesos del viernes -el Nasdaq cayó un 0,36% y el Dow Jones bajó el 1,22%-. Las malas noticias aumentaron, sin embargo, la expectativa de que la Reserva Federal continúe bajando los tipos, lo que mitigó el pesimismo.

La tasa de desempleo de febrero cayó al 4,8% desde el 4,9%, aunque lo que realmente preocupó al mercado fue la destrucción de 63.000 empleos ese mes, el peor registro en cinco años. Estos datos, además, se publicaron después de conocerse muchas noticias negativas recientemente, como el fuerte reajuste en el negocio hipotecario de Citi o la caída de las solicitudes de hipotecas o la contracción que reflejan los índices ISM. Ambac tampoco tranquilizó demasiado al mercado tras comunicar que logró con éxito 1.500 millones de dólares con una ampliación de capital. En la semana, el Nasdaq retrocedió un 2,60% y el Dow Jones, el 3,04%.

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Elecciones. Una legislatura bursátil que se salda un 58% al alza

Las elecciones que se celebrarán el próximo domingo ponen fin a una legislatura cargada de acontecimientos económicos y empresariales que se salda con buena nota para la Bolsa española. El Ibex acumula una ganancia del 58% en estos cuatro años, a pesar de que pierde el 16,4% en el ejercicio.

La Bolsa no reacciona bien a acontecimientos inesperados o situaciones de incertidumbre. De ahí que el vuelco electoral que se produjo el 14 de marzo de 2004 tuviera una mala primera lectura en el mercado. La Bolsa cayó el 4,15% el día después de la victoria de Zapatero pero logró cerrar 2004 con una subida del 17,37%.

Las operaciones empresariales se han convertido en uno de los principales motores de la Bolsa los últimos años. La lucha por Endesa, iniciada en septiembre de 2005 con la opa de Gas Natural, se convirtió en la operación más importante y polémica de la legislatura. Trajo jugadores extranjeros como Eon a la puja y acabó con un final inesperado tras el desembarco conjunto de Enel y Acciona.

La fiebre inmobiliaria también tuvo su reflejo en la Bolsa española a través de Astroc. La compañía debutó en mayo de 2006 y llegó a escalar un 1.034% para después desplomarse muy por debajo de su precio de colocación.

La legislatura que concluye también ha visto el máximo histórico del índice. Ocurrió en noviembre cuando cerró en 15.945,7 puntos.