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El 'caso Liechtenstein' sacude a la élite

El escándalo del fraude fiscal de Liechtenstein ha abierto un debate en toda Europa sobre las aportaciones y miserias de la minoría de oro.

El 'caso Liechtenstein' sacude a la élite
El 'caso Liechtenstein' sacude a la élite

Es un honor que haya venido usted personalmente', le dijo el millonario de Múnich a la fiscal de Bochum, Margrit Lichtinghagen, que coordina en Alemania las investigaciones del fraude fiscal de los ricos. Otros la invitan a café y pastel. Y uno se mostró incluso aliviado con su llegada: 'Ahora puedo morir tranquilo, sabiendo que el problema con Liechtenstein (país al que se desviaban grandes cantidades a cuentas encubiertas) está solucionado.'

¿Corren malos tiempos para los millonarios? A raíz de los últimos escándalos fiscales y financieros en Europa y en EE UU se les acusa de haber roto con la sociedad y de vivir en un universo paralelo. Y no se les da tregua. El fraude fiscal recién destapado representa un duro golpe para la cohesión social. Se les reprocha de todo: egoísmo, distanciamiento de la sociedad, desenraizamiento de sus países de origen, desentendimiento de los problemas del mundo, y que la élite se reclute prácticamente sólo entre sus iguales (dato confirmado por el último estudio de la consultora alemana Lachner Aden Beyer & Company (LAB)).

Pero, ¿quién es la élite y para qué la necesitamos? Los investigadores de la cultura de la riqueza apuntan a un cambio de mentalidad: en cada vez más países europeos se registra un distanciamiento de las minorías afortunadas, dice Michael Hartmann, autor de Eliten und Macht in Europa (æpermil;lites y poder en Europa, Campus 2007). 'Los ricos no viven ya en nuestro mundo', opina el rotativo muniqués Süddeutsche Zeitung. Paralelamente, los fraudes fiscales de la élite económica se interpretan como una nueva brecha entre empresa y sociedad. Una deducción equívoca porque, como decía este fin de semana el presidente de la Industria alemana, Jürgen Thumann, 'la mayoría de empresarios y managers actúa responsablemente'.

En EE UU los ricos dedican el 15% de su patrimonio a fines benéficos

'Hoy no se premia la moral, sino la astucia y el beneficio rápido', dice Assländer

El gran investigador de los superricos de este mundo, el catedrático Thomas Druyen de Viena, considera injusta su mala imagen. Druyen diferencia entre 'ricos que se ocupan sólo de sí mismos' y 'acaudalados de bien que asumen responsabilidades sociales e invierten en el futuro y en la sociedad'. En 2007, había 950 grandes fortunas (con un patrimonio superior a los mil millones de dólares) en todo el mundo; de las cuales 100 se encuentran en Alemania. El número de millonarios aumenta sin parar desde hace años. En su libro Goldkinder (Niños de oro, editorial Murmann, 2007), en el que vierte las conclusiones de un centenar de entrevistas a la gente con más dinero del planeta, expone que uno de sus grandes problemas es dar sentido a su existencia. 'No todo el mundo está preparado para asumir la gran libertad de decisión que le concede a uno la condición de adinerado.'

Druyen, fundador de la cátedra de Cultura comparativa de la riqueza de la Universidad Sigmund Freud de Viena, apela a la ética de los ricos para contribuir al bienestar social en un momento en que las clases medias menguan. 'En EE UU donde se está orgulloso de los ricos, éstos dedican el 15% de su patrimonio a fines filantrópicos. En el área europea de habla alemana, sólo entre el 3% y el 5%.' En su opinión, está demostrado que los grandes mecenas, filántropos y altruistas viven mejor, con más salud y durante más tiempo. Además, 'los problemas del futuro no se pueden resolver sin el apoyo de los ricos'.

Entre tanto, el fraude fiscal de los ricos destapado en Alemania es el mayor escándalo de evasión fiscal de su historia: la transferencia ilegal de miles de millones de euros del alto estamento de la economía, la política (aunque ningún diputado en activo) y el deporte al paraíso fiscal de Liechtenstein. Un escándalo que se extiende a otros países europeos, entre ellos España. '¿Cómo podrá justificar ahora el Gobierno y la economía su presión a la gente trabajadora si los acomodados eluden sus responsabilidades?', editorializa el semanario Die Zeit. Y el analista Andrian Kreye, de Süddeutsche Zeitung, afirma que aunque en Europa sean todavía inviables superestrellas económicas como el empresario estadounidense Donald Trump, se está ya esbozando también aquí ese distanciamiento de los poderosos y de la nueva élite económica.

El periodista Robert Frank, del Wall Street Journal, los describe así en su último libro Richistan: 'Se han creado un mundo propio, con un sistema sanitario sólo para ellos, una red de viajes exclusiva, y una economía separada. Los ricos no son sólo cada vez más ricos, sino que se han convertido en alienígenas financieros con su propio mundo dentro de su país y su propia sociedad dentro de la sociedad.'

Pero, ¿por qué quieren los ricos ser todavía más ricos? 'Todos deseamos tener más dinero; y los ricos quieren todavía más', dice Druyen. Las investigaciones de la felicidad muestran que el ser humano nunca tiene suficiente (dinero). Lo cual rige casi para todo el mundo. Pero, ¡si el dinero no hace la felicidad! ¿O sí? 'Sí y no', afirma Druyen. 'Esa misma pregunta se la he hecho a todos los multimillonarios que he conocido. Y la respuesta es no'. De ahí que la principal razón de las fundaciones creadas por los ricos sea dar sentido a su vida, según un estudio del grupo editorial Bertelsmann.

Estimada élite: ¿por qué no quieres saber nada de nosotros? 'Tú, ahí arriba. Nosotros, aquí abajo.' El semanario Die Zeit se planteaba así la semana pasada el desentendimiento de la élite económica. Druyen opina que quien tiene mil millones se comporta de otra manera. En primer lugar, por razones de seguridad. También porque sabe que se le reprocha que su riqueza es inmerecida. 'El 80% de los ricos no está presente en los medios. Entre otras razones, por no despertar envidias.' Según el experto de ética económica de Kassel, Michael Assländer, uno de los fenómenos que explican su nueva actitud es que hoy 'no se premia lo moral, sino la astucia, y los resultados económicos a corto plazo.'

Una actitud que, según Assländer, rompe con la tradición de la economía alemana. 'El capitalismo renano y el consenso posbélico se jubilaron en los noventa. La nueva generación de directivos ha estudiado después del 68 y ha crecido con el bienestar económico. Se ven como global player en busca del máximo beneficio. Apoyan la deslocalización y no tienen vínculos fuertes con sus países de origen.' Más duras son las palabras del ministro alemán de Finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück: 'El caso Zumwinkel (el ex presidente de Deutsche Post, Klaus Zumwinkel, detenido por fraude fiscal de un millón de euros,) evidencia que el mayor riesgo de la economía social de mercado procede de los excesos de sus protagonistas'.

Por el contrario, el sociólogo Thomas Druyen se niega a generalizar. Afirma que, más que a las estrellas y los famosos, se critica y envidia al mánager rico 'porque todavía existe la idea de que el empresario se enriquece a costa de los demás.' Y cita a muchos 'ricos de bien porque la riqueza obliga, y no sólo a pagar impuestos'. A los americanos Bill Gates y Warren Buffett; al fundador de SAP, Dietmar Hopp; al fundador de la marca de café Jacobs, Johann Jacobs, y a su sobrino Klaus Jacobs; al industrial del acero estadounidense Andrew Carnegie ('El hombre que muere rico muere en vergüenza') y al empresario y mecenas hamburgués Kurt Körber.

Blindajes de platino

A la élite millonaria no sólo se le critica haber creado y vivir en un universo paralelo. En el debate sobre la brecha abierta entre empresa y sociedad se cuestiona la moralidad de las elevadísimas indemnizaciones y remuneraciones a los altos ejecutivos. Por muy bien que trabaje un directivo, ¿es justificable que, por ejemplo, el jefe de Porsche, Wendelin Wiedeking, ganara 56 millones de euros en el último ejercicio 2006/2007 (hasta julio)? O, ¿cómo se explica que el ex jefe de Siemens, Klaus Kleinfeld, cobrara una paga extra de 5,75 millones de euros, cuando ya había abandonado la empresa? El presidente de Alemania Horst Köhler, doctor en economía, afirma que la gente tiene la sensación de que algo no va bien. Seis de cada diez alemanes consideran la economía social de mercado como 'no social', según la última encuesta de Allensbach.

Material para años

La justicia alemana tiene material sobre el caso Liechtenstein para años. La fiscalía de Wuppertal dispone de información bancaria, procedente de diferentes fuentes, que abarca desde 1977 hasta 2005. En los documentos referentes al LGT Bank de Liechtenstein, al que se transfería el dinero, se encuentran los nombres de más de 700 alemanes. Hasta ahora, se han efectuado 200 peticiones de registro. El número de autoinculpaciones supera ya el centenar, según informaciones de Süddeutsche Zeitung.