Valores a examen

Entre Guatemala y Guatepeor

Mientras que la principal preocupación del Banco Central Europeo es la estabilidad de precios, el mandato de la Reserva Federal es más amplio y debe velar también por el crecimiento económico y el empleo.

No lo tiene nada fácil el señor Bernanke. Si mira para un lado está viendo cómo la crisis del sistema financiero y de crédito está llevando a la economía hacia la recesión. Si mira para el otro, la subida de las materias primas y los alimentos, junto con la debilidad del dólar, están acelerando la inflación y haciendo peligrar la estabilidad de precios que hemos disfrutado en los últimos años. Oyéndole el otro día en su testimonio ante el Congreso, pudimos comprobar cómo, entre lo malo y lo peor, el Presidente de la Fed ha optado por intentar solucionar primero lo peor (la recesión), aún a riesgo de que lo malo empeore (la inflación). Muy al estilo del Doctor House, Bernanke ha decidido inyectar al enfermo toda la liquidez necesaria para que recupere el pulso. Ha bajado los tipos y los seguirá bajando.

La estrategia, además de arriesgada, parece bastante desesperada. Puede salir bien: los precios se moderan por el efecto de la desaceleración económica, que a su vez no es muy pronunciada gracias al estímulo monetario y mejora de las exportaciones.

Pero como salga mal y la inflación pase de ser un fenómeno coyuntural a una situación estructural volveríamos a escuchar la frase: 'Houston, tenemos un problema'. La Reserva Federal perdería toda su credibilidad. El dólar se debilitaría aun más y los inversores extranjeros pondrían a la venta sus ingentes reservas de bonos americanos, con lo que de poco servirían unos tipos de interés a corto plazo bajos, si los tipos del bono a 10 se disparan al alza. Esta enfermedad ya tiene nombre, estanflación, pero muy difícil y lenta recuperación. Espero que sepa lo que está haciendo. Y mientras, a este lado del charco, escuchando a nuestros políticos, da la sensación de que nunca han oído aquello de 'cuando las barbas de tu vecino veas cortar…'

Joaquín Casasús Socio director general de Abante Asesores