Elecciones 2008

La economía, ajena al resultado electoral

La economía ha saltado con fuerza a la arena política y, ya en plena campaña electoral, se ha convertido en el elemento central del debate, según reconoce Goldman Sachs en un informe. Sin embargo, la firma estadounidense descarta que el resultado de las elecciones generales vaya a ser determinante para el curso de la economía española, sea cual sea el ganador.

'Las instituciones de una economía avanzada como la española van mucho más allá de los partidos políticos', asegura Goldman, que quita bastante pasión al debate generado entre PSOE y PP alrededor del futuro económico del país. De hecho, advierte cierta similitud entre los logros obtenidos por los distintos gobiernos de diferente signo en las legislaturas precedentes, sólo inclinada a favor de la gestión socialista en lo referente al superávit de las cuentas públicas. En cualquier caso matiza que 'los datos de los últimos cuatro años parecen la progresión natural de los cuatro años precedentes', con un crecimiento del PIB y del empleo sostenido por un intenso aumento demográfico, de la mano de la inmigración. Y lo reconoce, en un meritorio ejercicio de neutralidad, tras señalar que el gobierno de Rodríguez Zapatero ha hecho frente al desafío de dar continuidad al buen momento del ciclo económico heredado de la última etapa de Aznar.

Goldman Sachs quita hierro al efecto que tendría sobre la economía una victoria electoral ya sea del PSOE o del Partido Popular y señala que, en definitiva, ambos partidos muestran objetivos similares: la importancia de la educación como factor determinante del crecimiento económico, la creación de empleo como base para una mejor política social, la disciplina presupuestaria, la prolongación de la vida laboral como garantía para la viabilidad del sistema público de pensiones y el desarrollo de la competitividad.

Las únicas diferencias estarían en las propuestas fiscales, no exentas de cierto populismo, según apunta Goldman Sachs. Las iniciativas de ambos partidos serían compatibles con el actual escenario de declive en el sector inmobiliario y, aunque su coste supondría el déficit público durante al menos dos años, serían asumibles para la economía española.

Lo que Goldman Sachs descarta de pleno es una gran coalición de gobierno a la alemana en caso de que no haya un claro ganador.