Inversión

La infanta Elena pone en marcha una consultora

La primogénita de los Reyes de España, la infanta Elena, ha decidido afrontar un proyecto empresarial. Lo hará a través de Global Cinoscéfalos, una sociedad de consultoría en diversos campos, entre ellos el financiero, y de la mano de su asesor y hombre de confianza Carlos García Revenga.

Desde el pasado diciembre consta en el Registro Mercantil la inscripción que habilita a doña Elena de Borbón y Grecia como socio único de Global Cinoscéfalos, SL. La acompañan en los órganos de gestión de la compañía, Carlos García Revenga, como administrador único, y Javier García Revenga como apoderado. Global Cinoscéfalos SL nació en agosto del pasado año y fue constituida por la sociedad Latorre y Asociados Consultoría. Esta firma es propiedad de Alejandro Latorre Atance, un reconocido profesional del mundo del derecho al que se le han encargado varias de las más importantes administraciones concursales de empresas en suspensión de pagos.

La firma vio la luz en ese momento con un capital social de 3.600 euros, el mismo que tiene en la actualidad.

El primer punto de su objeto social es el 'asesoramiento en materia económica contable y financiero', aunque está habilitada, según recogen sus estatutos, para operar en varios ámbitos.

Así, podrá participar en 'proyectos industriales y comerciales mediante la suscripción de acciones y participaciones de sociedades'. Igualmente se ha facultado para labores de 'investigación de mercados y promoción del comercio exterior'.

Su objeto social la permite operar en el sector inmobiliario al reflejar en su estatutos, 'la promoción y realización de actuaciones urbanísticas (...) para la puesta en marcha, construcción, arrendamiento o cualquier otra forma de explotación de centros comerciales de ocio u hoteles'. Al igual, Global Cinoscéfalos podrá comprar y vender edificios, locales comerciales, terrenos o cualquier otro bien inmueble. También está habilitada para desarrollar proyectos 'relacionados con centros o parques comerciales deportivos, equipamientos comunitarios y sociales (...)'. Podrá, igualmente, realizar actividades relacionadas con internet, 'incluyendo el diseño de páginas de internet y/o correo electrónico'.

La firma está facultada para facilitar todo tipo de servicios de 'publicidad, incluyendo en particular y sin limitación alguna, la digital, la electrónica y la informática'.

Sus estatutos recogen la posibilidad de dedicarse a producir y distribuir 'contenidos para medios de comunicación, creación y realización de medios de comunicación y, en general, cualquier actividad vinculada a la generación y transmisión de información'. Y por último se podrá introducir en el negocio del desarrollo de 'aplicaciones y proyectos de informática y telecomunicaciones (...)'.

Tanto los portavoces de la Casa Real como el administrador de la sociedad declinaron hacer comentarios sobre el proyecto.

Alejados de la gestión y de los consejos de administración

La infanta Elena ha sido la primera de los hijos del Rey de España que declara ser propietaria de una sociedad. En los registros mercantiles no aparece inscripción alguna en las que los Reyes, el Príncipe de Asturias o la infanta Cristina, declaren participar en el capital o en los órganos de gestión de alguna sociedad mercantil.

Algo que no es extraño en otras monarquías europeas, que sí intervienen activamente en la vida economía de su países. Es el caso, por ejemplo, de la monarquía británica en la que abiertamente se reconoce a la Reina Isabel II como una de los mayores propietario inmobiliarios del Reino Unido o a su hijo el Príncipe Carlos de Inglaterra, que, a través de su fondo privado El Ducado de Cornwall, realiza una diversificada actividad económica en los más variados ámbitos, pero básicamente relacionados con el sector primario, y cuyos beneficios dedica en su gran mayoría a obras sociales y de caridad.