Aerolíneas

Delta y Northwest preparan a sus sindicatos para una fusión

Delta y Northwest preparan una nueva ronda de consolidación en el sector aéreo en EE UU. Conscientes de que muchos de los problemas de estas uniones llegan por el difícil acomodo de plantillas, ambas empresas han iniciado conversaciones con los pilotos antes de cerrar los términos de la fusión.

Delta y Northwest están presentando al sindicato de pilotos algunos de los pormenores de una fusión que, de momento, ninguna de las dos aerolíneas ha dado a conocer a sus inversores. La combinación de ambas aerolíneas podría formar la mayor de EE UU al combinar la tercera del sector (Delta) con la quinta pero la operación aún está en proceso de negociación. La especulación es que se pueda cerrar en una o dos semanas como pronto, según la agencia Bloomberg.

La negociación con los pilotos es básica para llevar una unión a buen puerto como muestran las experiencias de otras aerolíneas. El último caso es el de US Airways y America West, que se fusionaron en 2005 y todavía no han podido consolidar las plantillas, lo que está restando sinergias y dando lugar a muchas ineficiencias en la gestión. En el caso de Delta, el sindicato de los pilotos es el más fuerte y el más complicado de todos ellos por la dificultad que existe en las integraciones cuando hay que negociar derechos adquiridos y la antigüedad.

Mientras estas negociaciones continúan, el consejo de Delta se reunió el jueves y el viernes para examinar una presentación sobre una posible unión que también ha estado abierta con United Airlines. Este informe llega apenas un mes después de que el consejo de Delta diera al consejero delegado, Richard Anderson, la luz verde para negociar. Las conversaciones más productivas han sido con Northwest, una aerolínea cuyo consejero delegado, Doug Steenland, comentó a sus empleados la semana pasada que la 'consolidación es el escenario más posible'. Para Steenlan, dadas las circunstancias, no hacer nada 'es la peor alternativa'

Unión en tiempos de crisis

Las circunstancias no son positivas. Para empezar, tanto Delta como Northwest salieron de la suspensión de pagos, en la que entraron en 2005, en la primavera del año pasado y apenas han tenido un año sin supervisión judicial cuando se encuentran con una crisis económica y los precios de los combustibles disparados. A ello se le añade la continua competencia de las aerolíneas de bajo coste que están forzando a las compañías a buscar fórmulas para sumar ahorros con sinergias.

De hecho, la fusión de estas dos aerolíneas no es la única que podría estar preparándose. Continental y United también están explorando una unión. Continental siempre ha preferido mantenerse al margen de las fusiones, pero si Delta y Northwest terminan por consolidar las negociaciones la presión subiría para llegar a un acuerdo rápido.

Las especulaciones sobre la fusión de Delta con Northwest apuntan a que ésta se lleve a cabo a través de una transacción con acciones a precio de mercado, es decir, sin prima a los accionistas, según informaba The Wall Street Journal. El otro aspecto siempre espinoso, la integración de los cuadros ejecutivos, parece que se resolvería dando a Steenland un puesto en el consejo pero no al frente de la compañía fusionada.

Las elecciones marcan el calendario

Una de las razones por la que se está intentará dar rapidez a los proyectos de fusiones, tanto en el sector aéreo como en otros, es por el calendario electoral y el futuro de Washington.

Existe una cierta prisa por cerrar transacciones de grandes compañías, sean los intentos de Microsoft por hacerse con Yahoo, sea la consolidación de las aerolíneas, antes del fin de la legislatura de George Bush. Ahora se cuenta con una buena disposición de las autoridades de la competencia para aprobar las operaciones. En el pasado reciente, tanto en el terreno de la telefonía como en el de las altas tecnologías, los proyectos de fusión han obtenido la luz verde de unas autoridades que no han querido poner ninguna puerta a los campos de los sectores de fuerte dinamismo.

El futuro de Washington en este frente es toda una incógnita y, en principio, lo seguro es por apostar por una victoria del partido demócrata, algo que a las empresas siempre les suele poner en situación de alerta.