Fondos

El enfermo de Asia

Japón ha sido incapaz de capitalizar en Bolsa el enorme dinamismo económico de la región.

En este lado del Atlántico se ha venido usando la expresión el hombre enfermo de Europa para referirse a aquel país europeo que en durante un periodo determinado muestra niveles de actividad y crecimiento económico anémicos en comparación a sus vecinos. Queda ya lejos la época, alrededor de la década de los ochenta y primeros años de los noventa, en la que el Reino Unido era el indiscutible hombre enfermo de Europa. Una reconversión industrial muy dura, en la que varias de sus industrias tradicionales habían quedado obsoletas con el devenir de los tiempos, pasaron factura a una nación que sólo unas cuantas décadas antes todavía disfrutaba de una posición privilegiada, legado de un pasado colonial esplendoroso.

A mediados de los noventa Alemania, presa de los costes de integrar más de 20 millones de personas provenientes de la pobre y deprimida hermana del Este, tomaba el relevo pero en realidad, ha sido Italia (y todavía lo es) el gran enfermo de Europa. En este último caso, la situación es especialmente preocupante, ya que no existen realmente factores exógenos a los que achacar una crisis del calibre y longitud padecidos. Una situación política viciada durante muchos años parece haberse instalado en el país transalpino por lo que las reformas estructurales necesarias siguen retrasándose y con ello las esperanzas de salir finalmente del pozo.

Los mercados bursátiles de los diferentes países reflejan siempre estos largos periodos de crisis con rentabilidades muy inferiores a las de sus vecinos 'sanos', por lo que es un elemento importante a tener en cuenta por el inversor cuando realiza su distribución de activos geográfica.

Así, en estos últimos tiempos se ha vendido hablando con profusión de nuevo de Japón. El país ha tenido el dudoso honor de padecer uno de los mercados bursátiles con mayores minusvalías del planeta en el 2007. Recordemos que los fondos que invierten en Bolsa japonesa disponibles a la venta en España registraron una pérdida media del 17%. En el caso de los fondos que invierten específicamente en acciones de pequeñas y medianas compañías japonesas la pérdida media se elevó casi hasta el 25%.

El comienzo del 2008, con la crisis global de las Bolsas desatada, ha castigado aún más a la débil Bolsa japonesa, hasta llevar los índices a niveles de mediados del 2005 y los precios de algunas acciones hasta valoraciones sorprendentes.

Por ello, incluso en plena tormenta bursátil, no son pocos los analistas que han dirigido sus miradas a este activo para tratar de descifrar si no nos encontramos ante una excelente opción de inversión. Las opiniones son muy diversas, algo habitual en Japón, cuyos mercados financieros tienen una merecida reputación de extrema dificultad para predecir su comportamiento.

La encuesta mensual de Lipper y Reuters entre gestores de fondos de inversión de diferentes países europeos contenía en su pregunta del mes precisamente una cuestión sobre la renta variable japonesa. Ponía a los participantes ante la difícil decisión de decirnos si consideraban a la bolsa nipona una 'trampa de valor' o por el contrario veían en ella valor en la actualidad.

En el caso concreto de los gestores españoles nos encontramos con un panel bastante dividido pero son mayoría los que no se fían de Japón. Un 50% de los encuestados opinan que es una trampa de valor, mientras que algo más de un 35% ven valoraciones atractivas. No es de extrañar que a pesar de que la caída desde la primavera del 2006 es de aproximadamente un tercio, la confianza en la renta variable de este país siga siendo escasa. En realidad, Japón como país ha vivido en un entorno especialmente favorable, no sólo con un crecimiento global excelente, que debiera haber multiplicado sus exportaciones, sino al lado de una región que viene disfrutando de tasas de crecimiento espectaculares, hasta el punto de haberse convertido en factor clave del benigno entorno global de los últimos años.

Otro aspecto que en teoría también favorecería la inversión en activos japoneses es la moneda. El Yen se viene considerando infravalorado por los analistas desde hace bastante tiempo y la debilidad reciente no ha hecho sino ahondar esa opinión. Los gestores de fondos españoles consideran actualmente infravalorado al yen casi por unanimidad cuando hace unos meses eran mayoría pero más modesta. En cualquier caso, sería conveniente seguir más de cerca este denostado activo por muchos, ya que las caídas pueden continuar en los próximos meses, finalmente inclinado la balanza del valor a su favor.

Análisis: el hecho diferencial nipón

La economía japonesa es la segunda del mundo por tamaño y por derecho propio dentro del grupo de las desarrolladas.

Curiosamente, su mercado bursátil no tiene el comportamiento propio de las bolsas desarrolladas occidentales.

Por ello, aunque tampoco tiene el riesgo y volatilidad de los mercados emergentes en general, la inversión requiere más cautela que la de Europa o la de EE UU.

La gama de fondos de renta variable japonesa disponible y variabilidad de rentabilidades es destacada, por lo que elegir el gestor adecuado es importante.