Simon Johnson

'La inflación más grave está en Europa'

Este profesor del MIT, experto en el sector financiero y las crisis, opina que hay una cierta desvinculación de las economías y que, aunque la desaceleración de EE UU ha llegado a Europa, en la zona euro la inflación es un problema más serio que en América.

A finales de enero, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja sus previsiones de crecimiento mundial. Para el asesor económico y director del Departamento de Análisis del Fondo, Simon Johnson, la clave del problema es 'la vivienda de EE UU'. Así, una crisis local ha provocado una onda expansiva justo cuando se decía que las economías del mundo eran cada vez más independientes de EE UU.

Esta crisis ha puesto en cuestión la teoría del desparejamiento (decoupling) de las economías. O lo que es igual, que las crisis no se contagian del todo.

El problema es que esta tesis se ha presentado como un todo o nada, pero depende del grado de vinculación entre las economías y de qué clase es ésta. Hemos descubierto que hay unos lazos en los circuitos financieros muy fuertes que han causado problemas en EE UU y se ha trasladado a Europa. También, hay relaciones de comercio, que siempre han existido y se hacen notar ahora. El grado de conexión entre las economías mundiales se mantiene muy elevado y siempre hemos dicho que cuanta más desaceleración haya en EE UU, más visibles serán esos lazos.

Si la desaceleración es pequeña, se puede capear si Europa está fuerte, pero si la UE y EE UU se frenan más bruscamente, la crisis será global.

¿Cuándo cree que van a sonar las alarmas?

Ya hay una desaceleración en EE UU. El caso de la zona euro es menos claro y hay que tener en perspectiva el crecimiento, pero también los efectos inflacionistas sobre los salarios que en Europa siempre han sido un problema y hoy son clave.

¿Le ha sorprendido hasta qué punto están ligadas financieramente Europa y EE UU?

Creo que todo el mundo se ha sorprendido al ver que los bancos europeos tenían fuertes exposiciones a los derivados apoyados en hipotecas de EE UU. Estos riesgos se han expandido mucho en EE UU y el sistema global financiero; y de lo que no nos dimos cuenta es de que había tanto riesgo concentrado en los balances de los bancos europeos y americanos.

Creo que nadie sabía de ellos, que incluso ni los bancos conocían que tenían estos riesgos en sus cuentas.

¿Ha habido demasiada complacencia cuando las cosas han ido bien?

Ha habido muy buenos tiempos y cuando pasa esto, la gente tiende a relajarse y a pensar que la buena racha continuará de forma indefinida. Pero eso no pasa nunca. Para muchos es difícil mantener la vigilancia en los buenos tiempos.

BCE y Fed tienen diferentes respuestas para la crisis y las dos gustan al FMI. ¿No se ha precipitado la Fed últimamente?

La Fed ha actuado con un ritmo moderado desde el verano. Ha estado buscando señales de debilidad y en el verano y el otoño ya estaban preocupados por la inflación. No creo que se les pueda acusar de haberse precipitado. Ellos creen que las expectativas de inflación se reducirán en EE UU. La curva de tipos se está invirtiendo en el corto plazo y eso es inusual.

Creo que la Fed está respondiendo apropiadamente a estas dificultades, que no se están disipando y el Banco Central Europeo también.

La economía europea está en distinta situación, creemos que habrá desaceleración, pero también consideramos que la inflación es un problema mucho más serio ahora en la zona euro que en EE UU. Hay muchas diferencias en los efectos inflacionistas de los salarios entre las dos zonas. Somos consistentes en juzgar correctas ambas actuaciones.

Los mercados confían en las ayudas de la Reserva Federal (Fed Put). Al bajar tanto los tipos, ¿no creó y alimentó expectativas en el mercado?

El trabajo de la Fed es vigilar el equilibrio de los riesgos al crecimiento y la inflación y responder a ellos. æpermil;sa es su misión y creo que leyeron los datos, la dirección en la que se movían y que no se han precipitado. Se han movido con cuidado.

Incentivos fiscales sí, pero con condiciones

En mayo, la Hacienda de EE UU comenzará a enviar cheques de 300 ó 600 dólares a los ciudadanos. æpermil;sta es una de las medidas del plan de incentivos de George Bush. Johnson cree que parte de ese dinero 'ayudará a estimular la demanda doméstica'. 'No digo que sea la panacea', explica. 'Este tipo de política fiscal nunca puede ser primera línea de defensa, pero hay razones que aconsejan completar la labor de la Fed con un estímulo temporal y preciso'. Johnson desconoce el plan del Gobierno español de devolver 400 euros procedentes de las retenciones fiscales, pero explica que, en líneas generales, para usar estos estímulos deben darse cuatro condiciones: que exista una fuerte desaceleración económica y que la política monetaria no pueda hacerse cargo por si sola del problema. Además, debe haber superávit fiscal y una inflación bajo control.