Mercados

El Ibex sube un 2,69% esta semana tras siete días de caídas

El Ibex comienza febrero con un repunte del 2% tras un mes de enero para olvidar.

De nuevo, una operación corporativa en el sector eléctrico vuelve a copar el protagonismo del mercado. En este caso, se trata de Iberdrola y de la expectativa de una inminente opa sobre la compañía diseñada al alimón por EDF y ACS. La posible compra ya se ha ganado la desaprobación del Gobierno, por boca del ministro de Economía, Pedro Solbes, que ha manifestado su 'desagrado' ante la eventualidad de que la eléctrica termine siendo troceada. De momento, la repercusión es que Iberdrola ha subido un 10,92% en la semana; Unión Fenosa, un 6,06% y Gas Natural, un 4,88%. El Ibex en su conjunto ha mejorado un 2,69% en su primera semana en positivo después de siete consecutivas a la baja. Claro que el entorno global también ayuda. Todas las principales plazas financieras del mundo han experimentado notables revalorizaciones tras la decisión de la Reserva Federal el pasado miércoles de llevar los tipos de interés en EE UU al 3%, en un movimiento sin precedentes en la presente década.

Después del peor enero en muchos años el peor de su historia en el caso del Ibex, que cedió un 12,87%, febrero empieza con un tono diferente. Como en los mejores tiempos del ciclo económico, Microsoft ha anunciado una opa generosa por el portal de internet Yahoo (44.600 millones de dólares) y los tipos de interés están en un nivel claramente acomodaticio. El resultado es que el Ibex subió el viernes un 2,01%. Pero no sólo fue Madrid: Milán mejoró un 1,12%; Fráncfort, un 1,71%; París, un 2,22% y Londres, un 2,54%. Wall Street también subió. El Nasdaq ganó un 0,98%; el S&P 500, un 1,22% y el Dow, un 0,73%.

En la Bolsa española, sólo cinco valores han terminado el conjunto de las cinco sesiones con descensos. Los más abultados han correspondido a Telecinco (-4,13%); Inditex (-3,19%) e Iberia (-1,29%). Por el lado de las ganancias, a los intensos avances del sector eléctrico se suman los de Grifols (+11,36%), uno de los valores más castigados en el arranque de año; Colonial (+7,69%), que ha vivido una situación similar a la de Grifols y Gamesa (+5,79%), que también ha pasado por el mismo trance.

La lectura es que los inversores están aprovechando para entrar en aquellos valores que se han quedado a precios atractivos tras unos varapalos que parecen excesivos, pero no inusuales. La estadística dice que la Bolsa suele caer cuatro veces más rápido de lo que sube.

No hay que olvidar que los problemas que empezaron a llenar de un miedo creciente a los mercados desde el verano pasado siguen presentes. Esta misma semana, UBS presentó los peores resultados trimestrales de toda la historia bancaria, con unos números rojos de 7.700 millones de euros, y Société Générale ha quedado tocada a raíz del caso del bróker rebelde Jerôme Kerviel, que dejó un agujero de 4.900 millones en las cuentas de la entidad. Las monolines, las aseguradoras que respaldan los bonos hipotecarios, están en el alero. Por otra parte, los datos de viviendas han sido pésimos en EE UU y la economía americana ha destruido empleo por primera vez en más de cuatro años.

Una reciente encuesta de Reuters divulgada esta semana arrojaba una previsión de una caída del 17,6% en los beneficios esperados por las empresas que cotizan en el S&P 500 para el cierre del cuarto trimestre de 2007, que aún se están publicando.

La recesión aún no está aquí

¿Qué queda de positivo entonces? No se puede olvidar que ningún bloque económico ha entrado todavía en lo que se conoce técnicamente como recesión, que consiste en dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, si bien el PIB de EE UU en el cuarto trimestre creció el 0,6%. La previsión del FMI indica un crecimiento global del 4,1%, con tasas de expansión del 4,3% en América; del 5,9% en Oriente Medio y del 10% en China. Son datos más que razonables para uno de los ciclos de prosperidad más largos que ha conocido la economía mundial.

Otro elemento positivo es que las empresas no están muy endeudadas, tras un serio ajuste aplicado como consecuencia del estallido de la burbuja tecnológica de finales de los noventa y que duró hasta 2003. En un entorno de balances saneados, las políticas monetarias expansivas pueden tener una mayor repercusión que en momentos críticos.

Al mismo tiempo, los ratios de valoración bursátil están en niveles extraordinariamente bajos. El PER (Price Earnings Ratio), que mide la relación entre el precio de las acciones y los beneficios esperados, está en 11,12 veces en el caso del Ibex 35, una cifra históricamente baja. Lo importante ahora es que los inversores se crean que las empresas pueden alcanzar los beneficios esperados.

La semana que viene, la atención estará puesta en el BCE, que se reunirá el jueves para estudiar la situación económica y tomar una decisión sobre los tipos de interés, que están al 4%. Lo que ha quedado en evidencia es la diferencia de criterios de actuación entre la Fed y el BCE. Entre los principios rectores de la autoridad monetaria estadounidense está el evitar que se repita una crisis similar a la de 1929, que tuvo su origen en una quiebra masiva de un sistema bancario primitivo y descoordinado. La Fed siempre ha sido más agresiva a la hora de actuar en la promoción del crecimiento.

El BCE, por contra, hunde sus raíces en el Bundesbank alemán y ahí el monstruo es la hiperinflación de los años 30. Así, el banco central tiene como meta primordial velar por la estabilidad de precios, fijada en el 2%. Con un IPC armonizado del 3,2% en la eurozona, el BCE tiene pocos incentivos para pronunciarse por un recorte. Pero algo que tendrá que tener en cuenta es la rápida apreciación del euro contra el dólar y sus efectos en la competitividad de las exportaciones europeas. En una semana, el euro ha pasado de 1,44 a 1,48 dólares por unidad.

Acontecimientos a toda velocidad. Repercusiones de la crisis

Minicumbre europea. La UE exige más transparencia al sector bancario

El primer ministro británico, Gordon Brown, convocó el martes una reunión de emergencia con los líderes de Francia, Alemania e Italia para tratar de enviar un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos de la UE; al encuentro asiste también el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. A la luz del caso de Société Générale, los representantes políticos exigen a la banca que incremente la transparencia. 'Si no es así, habrá que aumentar la regulación', sentenció la canciller alemana, Angela Merkel.

La FED mueve ficha. Bernanke baja los tipos medio punto y los deja en el 3%

'Para promover un crecimiento duradero y mitigar los riesgos que amenazan la actividad económica'. Con ese argumento justificó el miércoles la Reserva Federal su decisión de recortar los tipos en medio punto, dejando el precio del dinero en un 3%. En cuestión de una semana, los tipos de interés han pasado en EE UU del 4,25% al 3%. Ahora, el dinero está mucho más caro en la zona euro, donde el BCE mantiene las tasas en el 4%. La autoridad monetaria europea tomará una decisión el jueves próximo.

Parqué en positivo. Las ganancias cunden en las plazas financieras

Tras las turbulentas jornadas de la semana anterior, el dinero vuelve a fluir a los mercados. En las plazas financieras europeas, los avances fueron moderados, con revalorizaciones inferiores del 3%. En Wall Street, la mejora fue ligeramente superior; mientras que en América Latina, las reacciones fueron aún más positivas, con apreciaciones superiores al 5% en los casos de México y Brasil. En Asia, por contra, los números rojos persistieron; el Nikkei perdió un 0,97%, mientras que el Hang Seng se dejó un 3,98%.

La volatilidad aviva el negocio de BME

Las constantes fluctuaciones del mercado, con batacazos y escaladas de libro, está generando réditos muy jugosos al administrador del parqué, Bolsas y Mercados Españoles (BME). La negociación a través del Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE) ascendió en enero 182.768 millones de euros, un incremento del 33% sobre el mismo mes de 2007 y nuevo récord histórico. El número de negociaciones fue de nada menos que 4,31 millones, un 60,5% más que hace 12 meses.

El canon mínimo que cobra la Bolsa es 1,1 euros por operación. Pero ese sólo es para volúmenes hasta 300 euros; el siguiente tramo ya es de 2,45 euros y 2,4 puntos básicos (un 1/10.000 sobre el efectivo negociado). Con estas cifras es fácil hacerse una idea de que enero ha sido dorado en términos de rentabilidad para el negocio de BME. No así para la acción el holding cotiza desde julio de 2006 que retrocedió un 11,9%, incapaz de eludir la tendencia del mercado.

En otros apartados del negocio de BME, los resultados también fueron excelentes. El segmento de fondos cotizados (ETF), el volumen efectivo fue de 2.292 millones, lo que multiplica por siete las cifras de 2007, si bien el año pasado cotizaban cinco y hoy son 22.

La negociación en futuros y opciones de MEFF superó los 5.689,8 millones de contratos, un 140% más que en 2007. Un reflejo claro del incremento de la volatilidad es que los inversores han acudido a cubrirse con futuros sobre acciones, cuyo volumen de contratación creció un 505%. La negociación en deuda corporativa superó los 116.785 millones, nuevo récord del mercado.