Tormenta en los mercados

Trichet deja de lado recortes de tipos y reitera que sigue centrado en la inflación

El BCE no da su brazo a torcer. Inmune a la presión del mercado y a la actuación de emergencia de la Reserva Federal la víspera, el presidente de la entidad monetaria europea, Jean-Claude Trichet, despejó los rumores sobre recortes de tipos de interés en el futuro próximo al reiterar ayer que tiene la obligación de 'anclar sólidamente las expectativas de inflación para evitar una volatilidad adicional en los mercados'.

No hubo cambio de discurso, pero el mercado tampoco cambió sus tesis. El presidente del BCE, en una intervención ayer ante el Parlamento Europeo, mantuvo el mismo mensaje de los últimos meses y subrayó que debe encargarse de mantener la inflación bajo control 'en todas las circunstancias, pero más aún en fases de corrección y turbulencias'.

Trichet trató así de calmar las expectativas del mercado y de despejar rumores recientes sobre próximos recortes de tipos de interés. Reiteró que espera una ralentización del crecimiento al entorno del 2% este año, y aunque sí reconoció que los riesgos son a la baja, no mostró disposición a actuar.

Los expertos, sin embargo, no tienen tan claro que el BCE se pueda mostrar impasible mucho tiempo, especialmente si el diferencial de tipos de interés entre Europa y EE UU, favorable por primera vez para el euro desde 2004, continúa presionando la divisa europea al alza. Los futuros, de hecho continuaban descontando ayer bajadas de tipos. Barajan un recorte de un cuarto de punto entre febrero y marzo, además de otro de igual magnitud en junio.

Los futuros descuentan un recorte de 50 puntos básicos en EE UU tan pronto como la semana que viene

'El BCE hace su trabajo y quiere evitar que el mercado descuente bajadas de tipos, porque si después no las realiza, puede ser más perjudicial. Mientras no vea la inflación a la baja no va actuar. La cuestión está en ver hasta qué punto Europa se puede mantener inmune a la recesión en EE UU. El riego es que la desaceleración sea superior a lo que se espera. Entonces el BCE no se puede quedar parado con el euro en los niveles actuales', explica Antonio Villarroya, jefe global de estrategia de tipos de Merrill Lynch.

La buena noticia es que a pesar de la brusca rebaja de la Reserva Federal el martes, actuación que dejó los tipos en el 3,5% frente al 4% de la zona euro, la cotización de la divisa europea se ha mantenido estable. Ayer, de hecho, retrocedió un 0,44% para situarse en 1,4564, lejos del máximo histórico de 1,4967. Pero lo cierto es que si vuelve a retomar la tendencia alcista con fuerza, dificultaría exportar de manera competitiva, con el consiguiente daño para el crecimiento.

'La decisión de la Reserva Federal va a debilitar al dólar y la divisa que lo va a recoger es el euro. Con un euro en niveles de 1,5 todos los sectores exportadores se verían afectados. Alguna actividad igual podría aguantar hasta 1,6', explica Francesc Xavier Mena, profesor de economía de ESADE.

El mercado, de hecho, espera más recortes en EE UU tan pronto como la semana que viene. Los futuros descuentan otro recorte de 50 puntos básicos. Más presión para el euro y el BCE.

La esperanza para muchos está en el petróleo. 'El repunte de la inflación se debe fundamentalmente al encarecimiento de materias primas y alimentos. La fortaleza no viene de la presión de la demanda', añade Villarroya. Por tanto, 'si el petróleo se mantiene a la baja puede ser una buena excusa para que el BCE baje los tipos', explica Mercedes Camacho, IGF. Una expectativa que comparten muchas casas de análisis.

Reacción a las decisiones de los bancos centrales

La deuda recorta en EE UU

Pese al drástico recorte de tipos anunciado el martes por la Fed, la deuda estadounidense subió ayer durante la mayor parte de la sesión, en parte por la expectativa de nuevas rebajas y en parte por la llegada de dinero procedente de la Bolsa. El rebote de Wall Street a última hora cambió la situación. La rentabilidad del bono a dos años, que se mueve a la inversa del precio, terminó subiendo hasta el 2,159%, después de un desplome del 15% el martes. El rendimiento del diez años subió al 3,61%. La rentabilidad de la deuda europea, sin embargo, cedió. El bono alemán cayó el 5%.

El euríbor desoye a Trichet

La advertencia del presidente del BCE, que sugirió ayer que no bajará los tipos mientras haya presiones inflacionistas, no detuvo los descensos del euríbor, que sigue anticipando el recorte del precio del dinero en la zona euro. El euríbor a tres meses, que no ha cesado de retroceder en lo que va de año, aflojó ayer otro 1%, hasta el 4,288%, y regresa ya a los niveles previos al estallido de la crisis de las hipotecas subprime, en agosto pasado. El euríbor a un año, referencia para las hipotecas a interés variable, cayó ayer por debajo del 4,3% por primera vez desde el pasado 31 de abril.

Los diferenciales en guardia

La rebaja de tipos sí sirvió para rebajar ayer la presión sobre los diferenciales de la deuda corporativa. El índice Itraxx, que mide la prima que se paga por los bonos de alto riesgo respecto a la deuda pública europea, cedió cerca del 3%, ante la idea de que el recorte del precio del dinero en EE UU podrá ayudar a la financiación de la deuda de las empresas. Aun así, los temores persisten y se agravaron con las malas noticias anunciadas por Motorola, que ayer comunicó pérdidas de 49 millones de dólares en 2007 y anticipó también números rojos para el primer trimestre.

Lecciones de la crisis actual

1. El presidente del BCE se resiste a enviar un guiño al mercado y mantiene su preocupación por la inflación. Lo cierto es que desde 1999 la autoridad monetaria no ha logrado nunca mantenerla por debajo del objetivo del 2%. En el año 2001, de hecho, cuando EE UU empezó a bajar los tipos de interés el BCE seguía manteniendo un discurso duro como el actual. En mayo ya sí movió ficha a pesar de que la inflación en Europa alcanzó el 3,1%, el nivel de hoy.

2. Más regulación. Trichet enumeró ayer una serie de lecciones sobre los sistemas de supervisión financiero para evitar próximas turbulencias. En primer lugar apuntó que las entidades de crédito deben mejorar la gestión de riesgos. En su opinión los bancos han subestimado algunas categorías de riesgo, por lo que considera que el actual marco regulatorio de Basilea II puede necesitar retoques.

3. El BCE apuesta también por revisar los incentivos a la inversión y la información que reciben todos los participantes del mercado. Considera que todos los implicados, incluidas agencias de rating y prestamistas debería contar con incentivos adecuados para llevar un control de riesgos apropiado.

4. En cuanto al papel de las autoridades públicas, Trichet consideró fundamental una mayor vigilancia de los riesgos para el sistema financiero, así como una mayor cooperación entre los supervisores financieros y los bancos centrales para facilitar la detección de amenazas.