Banca

Dimite el director general de Caixa Catalunya

El director general de Caixa Catalunya, José María Loza, anunció ayer su dimisión. Las desavenencias con el actual presidente, Narcís Serra, que ha querido dar un carácter más ejecutivo al cargo que su predecesor, ha sido la causa principal de un relevo sin un sucesor decidido.

Dimite el director general de Caixa Catalunya
Dimite el director general de Caixa Catalunya

La escasa sintonía que ha existido entre el presidente de Caixa Catalunya, Narcís Serra y el hasta hoy director general, José María Loza, han marcado los casi dos años que han coincidido al frente de la entidad. Loza anunció ayer, una vez terminada la rueda de prensa de resultados correspondiente al año pasado, su voluntad de presentar la dimisión en el consejo de administración que se celebra hoy mismo.

Loza, de 58 años, podía mantenerse en el cargo hasta los 67 años, según los estatutos de la caja, señalaron fuentes cercanas a la entidad. El director general señaló que prevé abandonar el cargo el 29 de febrero, 'aunque habría sido mejor esperar a la celebración de la próxima asamblea'. José María Loza, que protagonizó el saneamiento de la entidad después de su nombramiento en 1998 con la venta de Multinacional Aseguradora a Catalana Occidente, afirmó que su salida de Caixa Catalunya era una 'opción personal', que ya había previsto 'tres días después de acceder al cargo, cuando comenté que estaría en el puesto un máximo de 10 años'. Loza desgranó los diferentes contactos que mantuvo durante el año pasado con el presidente de la Diputación de Barcelona (la entidad que controla el consejo de la caja), Celestino Corbacho, que retrasó la decisión de Loza hasta el momento. 'Además, hay que tener en cuenta que el actual año necesita tomar muchas decisiones, por el actual momento de la economía, por lo que es mejor que se produzca un relevo', sentenció.

A pesar de estas explicaciones, la causa principal de la despedida de Loza ha sido el marcado interés de Narcís Serra en protagonizar una presidencia más ejecutiva que su predecesor, Antoni Serra Ramoneda, según señalaron las mismas fuentes. La reducida confianza entre presidente y el director general quedó plasmada en la rueda de prensa de ayer, con la ausencia del propio Narcís Serra, que estaba de viaje fuera del país. El mismo Loza admitió indirectamente un mejor entendimiento con Serra Ramoneda, con el que había previsto 'terminar el mandato ahora', coincidiendo con su límite de jubilación. En marzo de 2005, Serra Ramoneda abandonó el máximo cargo de la caja culpando al entonces ministro de Industria y ex presidente de la Diputación de Barcelona, José Montilla. Loza deja la entidad y dos puestos de consejero en Gas Natural y Abertis, donde representa sendas participaciones del 5,69% y del 3,03%. El directivo declinó dar pistas sobre su sucesión, aunque medios del sector financiero catalán optan por un fichaje, en contra de la tradición de la propia entidad.

La entidad aumentó el beneficio un 39,5% en 2007 y provisionó 100 millones para aumentar la solvencia

Loza presentó los resultados de Caixa Catalunya de 2007, año en el que registró un beneficio atribuido de 487,9 millones de euros, con un crecimiento del 39,5%. Buena parte de esta evolución se debió a las plusvalías de 305 millones por la venta de la participación en la inmobiliaria Riofisa.

Con todo, la entidad ha reservado 100 millones de esta operación a realizar una provisión para reforzar 'los criterios habituales de solvencia', aseguró Loza, quien añadió que la dotación se había realizado de forma voluntaria.

Los préstamos hipotecarios aumentaron un 15,6%, reduciendo los crecimientos del orden del 30% del año. Loza se mostró optimista y remarcó que la tasa de morosidad, situada en el 1%, podría duplicarse este año, 'y que no pasaría nada grave'.

Ocho cajas cambian la cúpula en sólo un año

Las altas instancias de las cajas se encuentran algo movidas. En sólo un mes, tres directores generales de diferentes entidades han compartido nombre y destino. Josep María Loza, de Caixa Catalunya; José María Portillo, de Caja Extremadura; y José María Loma, de Cajasol, han sido los últimos en abandonar sus respectivos puestos.

José María Portillo, renunció el pasado 20 de diciembre por motivos personales. En su puesto, el consejo de administración de Caja Extremadura nombró a Miguel Ángel Barra, hasta entonces responsable financiero en la entidad.

En el caso de la sevillana Cajasol, fue el presidente, Antonio Pulido, proveniente de El Monte, quien forzó el pasado 27 de diciembre la destitución de José María Ramírez Loma, un ejecutivo de San Fernando. Se rompía así el pacto entre ambas cajas para que una ostentara la presidencia y otra, la dirección general. Rafael López-Tarruella, directivo de Caja Rural del Sur, ascendía a primera división.

Además de estos cambios, en el año se han sucedido el de Fernando García Checa, director general de Bancaja, que abandonó la entidad después de verano tras años de discrepancias con el presidente, José Luis Olivas. Aurelio Izquierdo se convertía en su sustituto.

En Cajasur, Santiago Gómez Sierra sustituía a Juan Moreno como presidente y José Antonio Arcenegui a José Ruiz Ortiz como director general. José María Achirica, director general de Caja Burgos, daba paso a Leoncio García, tras cumplirse su mandato y lo mismo ocurría con el presidente de Caja Ávila, Feliciano Blázquez. Isidro Fainé se convertía también en presidente de La Caixa, tras fichar a Juan María Nin, entonces consejero delegado.