Telecomunicaciones

La nueva regulación fuerza a todas las 'telecos' a invertir en red propia

Las cartas están sobre la mesa y todos conocen su contenido. La regulación que regirá el nuevo destino de las telecomunicaciones fomentará la inversión y la innovación, lo que en la práctica supone primar a Telefónica con una regulación de mínimos para su nueva red. Así lo ha decidido la CMT. Los rivales tendrán que replicar su red o están llamados a desaparecer.

Hay muchas ofertas de ADSL a 20 megas en España y muy pronto estarán en el mercado propuestas a 30 megas o incluso a más velocidad. La nueva red que está desarrollando Telefónica elevará esa cota a los 100 megas y de ahí en adelante. En principio, podría parecer un mero salto de capacidad; de hecho, los servicios serían muy parecidos en los inicios, con telefonía, banda ancha y televisión -eso sí, de alta definición-. Pero no es así. La red de fibra supone la ruptura de todo el esquema de despliegue de infraestructuras que ha regido en los últimos ochenta años. También supondrá el final de la competencia como se ha entendido hasta ahora. La tradicional red de cobre, la que llega a 18 millones de hogares, será la primera víctima; se calcula su fecha de caducidad en 10 o 15 años.

La importancia del salto tecnológico al que se enfrentan España y el resto de los países desarrollados ha obligado a la Comisión Europea y a los reguladores nacionales a enfrentarse a una nueva legislación. La Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) no ha sido una excepción. Y ha ido más allá. De tal importancia considera el escenario que ha decidido adelantar las que serán las bases de la regulación de las nuevas redes de fibra para que las operadoras sepan a qué atenerse y la inversión no se retraiga por la incertidumbre. Después de cuatro meses de intensa actividad en el consejo del organismo regulador y algún que otro retraso sobre el calendario previsto, el jueves pasado se llegó al consenso en una resolución de 57 páginas que ya está en manos de todos los interesados.

Las líneas maestras que regirán en la nueva etapa serán el impulso a la inversión y a la innovación. La CMT quiere competencia en infraestructuras, no sólo en servicios, porque considera que es la única sostenible en el tiempo. Y esto no sucedería si se aplicaran a las redes de fibra las mismas normas que rigen para la infraestructura tradicional. Por ello, anticipa una regulación novedosa y de mínimos para la nueva red de Telefónica, que fuerce a sus rivales a desarrollar sus propias infraestructuras o atenerse a las consecuencias.

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La primera medida que refleja esta filosofía es el abandono de la idea de una España única para el establecimiento de la normativa y la adopción, como pedía Telefónica, de la segmentación geográfica para estudiar la intensidad competitiva en las distintas zonas.

Por supuesto, es posible que el análisis concluya que la regulación debe seguir siendo nacional porque no hay competencia real en ningún área, pero lo probable es que identifique dos tipos de zonas, las competitivas y las no competitivas.

A partir de ahí, habrá dos regulaciones, pero ambas basadas en que Telefónica no tendrá la obligación de abrir su red a los rivales siempre que sea una nueva infraestructura pura de fibra que llegue hasta los hogares. Si es mezcla de fibra y la tradicional red de cobre, las obligaciones actuales se mantendrán.

Si no es así, Telefónica sólo estará forzada a proporcionar un acceso mayorista indirecto -es decir, pura reventa- y a un precio no orientado a costes -lo que significa que puede ser elevado-. Si la zona se ha identificado como competitiva, además, esta obligación será sólo temporal. Si es un área de escasa o nula rivalidad, tendrá que hacerlo siempre.

Con estos mimbres, la CMT pretende lanzar a las operadoras de cable y de ADSL el mensaje de que están forzadas a dar el salto a la nueva era y desarrollar ellas mismas redes de fibra como única manera de mantenerse en el mercado. Eso sí, los rivales de Telefónica han conseguido una victoria y es que la red de cobre mantendrá su regulación actual. Pero es una victoria pírrica, porque esta infraestructura está condenada a desaparecer y ellos lo saben.

Más real es la obligación que la CMT impondrá a Telefónica para que abra a sus rivales las canalizaciones -los conductos por donde van los cables-, para que éstos, siempre que quieran invertir, tengan las mismas posibilidades que el ex monopolio de llevar las nuevas redes de fibra por el subsuelo.

ârdago de la CMT

La apuesta. Inversión La CMT ha diseñado un escenario de regulación que incentiva la inversión de Telefónica, que no tendrá que compartir su nueva red con el resto, y fuerza a las rivales a desarrollar sus propias infraestructuras.

El riesgo. Desaparición Pero se trata de una apuesta que puede salir bien o no. En el peor escenario, las operadoras alternativas no considerarían rentable la inversión y reducirían su presencia en España, o se irían del todo, lo que reforzaría a Telefónica.

Ganadores y perdedores del cambio normativo

Telefónica es una de las grandes ganadoras con las líneas maestras que avanzan la regulación de la nueva red de fibra. Tal y como ella solicitó, se hará una normativa segmentada geográficamente -o, al menos, se estudiará su implantación-, no se fuerza al ex monopolio a dar acceso a terceros en su infraestructura de próxima generación y sólo se obliga a un servicio mayorista. Pero hay otras compañías que tampoco salen mal paradas.

Las operadoras de cable son ejemplos de ello, ya que no tendrán que compartir tampoco las nuevas redes que tiendan y verán reducida la competencia en servicios de las operadoras de ADSL. A pesar de que la segmentación por zonas puede sonar a amenaza para ellas, por el temor a que la CMT decida que tienen poder significativo de mercado y las regule en consecuencia, todo apunta a que no recibirán esta consideración por la desventaja que siguen teniendo ante Telefónica.

A primera vista, Vodafone y Orange estarían ya en el grupo de las damnificadas, aunque en la parte alta. La regulación les está negando la posibilidad de seguir compitiendo en ADSL como hasta ahora, pero las dos compañías tienen dueños potentes con capacidad para financiar las inversiones que requiere el nuevo escenario de rivalidad.

Las compañías que tendrán más problemas son las de menor tamaño o las que no dispongan de financiación ilimitada. Es el caso de Jazztel, por ejemplo, o de otras operadoras regionales de ADSL. Una opción para ellas es especializarse y atacar un nicho muy concreto del mercado.

Pregunta y respuesta. ¿Cuál es el nuevo escenario?

¿Qué pasará con la tradicional red de cobre? ¿Podrán seguir usándola los rivales de Telefónica?

El objetivo de la CMT es alentar la competencia en nuevas redes, pero facilitando una continuidad competitiva de los rivales de Telefónica en el futuro inmediato. Por eso, la comisión garantiza que la red de cobre mantendrá su regulación, que permite a los operadores de ADSL acceder al bucle de abonado y dar ofertas como los 20 megas. Eso sí, esta red perderá sentido cada día que pase y los servicios que se den sobre ella no serán competitivos a cierto plazo.

¿Qué es la segmentación geográfica? ¿En cuántas partes se va a dividir España?

La comisión todavía no tiene respuesta para la segunda pregunta. De hecho, una vez que ha decidido que dividirá España por territorios y estudiará cómo es la competencia en cada uno, lo primero que va a hacer es determinar cuáles y cuántas zonas serán. Superarán el centenar, pero serán menos de las 11.000 que se han definido en Reino Unido. Lo importante es que sean zonas homogéneas, en las que sea factible aplicar una regulación.

¿Qué es exactamente una red de fibra o de nueva generación?

Con la red tradicional, lo que llega al hogar del abonado es el llamado par de cobre. Las nuevas redes llevarán hasta las viviendas fibra óptica, lo que permite disparar la capacidad del cable e introducir por él multitud de servicios que no caben por el cobre. La CMT considera que se trata de una nueva infraestructura, no como la red de cobre de Telefónica, heredada de años de monopolio, y por eso quiere alentar a todos los operadores a desplegarla, porque se empieza de cero.

¿Se ha descartado la separación funcional de la red de Telefónica?

Uno de los puntos más polémicos que afrontan los países con la nueva regulación es la decisión de segregar o no la red de telefonía fija del ex monopolio. La Comisión Europea lo considera aceptable y lo alienta. La CMT lo ha descartado en la práctica, aunque en teoría se mantiene la opción como un remedio regulatorio de último recurso. Es decir, si dentro de algunos años la competencia en España es nula o imposible, puede aprobar la separación de la red y el acceso a ella de todos los rivales.

Lo que ha presentado la CMT son unas líneas maestras, ¿cuándo estará la regulación?

La comisión ha querido dar un anticipo a las operadoras para que hagan sus planes con tiempo y sabiendo lo que puede pasar. Y lo ha hecho porque la regulación definitiva tomará tiempo. Primero, la CMT debe definir los territorios en los que se dividirá el análisis, hacer el estudio, llegar a conclusiones, mandarlas a la Comisión Europea, esperar la respuesta y redactar la regulación. La normativa no estará antes de mediados de 2009.