Precios

Los alimentos se encarecen más en España que en el resto de la zona euro

Los alimentos se encarecen más rápido en España que en la zona euro. En 2007, el precio de los mismos creció un 4,9% en los trece países que comparten el euro, mientras que en España subió un 6,8%. En los últimos diez años, España acumula un diferencial negativo de 14 puntos porcentuales.

Lo que era una sospecha se ha confirmado: los precios de los alimentos en España están creciendo mucho y con más rapidez que en la zona euro. La subida de las materias primas y del petróleo han provocado que el precio de los alimentos en la zona euro se haya elevado un 4,9% en 2007, el máximo en diez años, según los datos facilitados por Eurostat. Una subida que se queda corta frente a la registrada en España, donde crecieron un 6,8%, agravando una tendencia constatable desde hace ya varios ejercicios: el coste que tienen que asumir los españoles por los alimentos crece con mayor rapidez que el de los principales socios comunitarios.

Pese a ello y tras recibir denuncias sobre posibles pactos de precios, la Comisión Nacional de Competencia no se ha pronunciado al respecto. Desde ese organismo apuntan que las investigaciones siguen en curso y que por ahora no se ha abierto ningún expediente sancionador, lo que deja entrever que por ahora no se han encontrado indicios sobre posible pactos de precios.

En los últimos diez años, el precio de los alimentos incluidos en la cesta básica ha crecido un 24,3% en la zona euro, mientras que en España ha subido un 38,2%, lo que representa un diferencial negativo de catorce puntos. Si la comparación se hace entre alimentos elaborados y no elaborados, la brecha es mucho mayor en el caso de los productos frescos, en el que España acumula un diferencial de 22 puntos desde 1997.

Toda una paradoja si se tiene en cuenta que España es uno de los mayores exportadores de fruta y verdura, por lo que los costes que se originan entre el precio que percibe el agricultor y el que paga el consumidor deberían ser menores y, por lo tanto, el precio final tendría que ser inferior al de la zona euro.

José María Pozancos, secretario general de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), achaca las diferencias a los modelos de distribución comercial que hay en España y en otros países europeos. ¢En Alemania, las cadenas de grandes descuentos, como Lidl o Aldi, tienen una gran presencia y los precios de venta al público son sensiblemente inferiores al de otras superficies en España¢.

El caso de la leche es paradigmático. En España, el coste de la leche y derivados como el queso ha subido un 18%, mientras que en la zona euro lo ha hecho un 11%. Si se compara la serie histórica entre España y la zona euro, los precios se han elevado 17 puntos más en España. Para Luis Calabozo, presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), estas diferencias se han hecho más visibles en los dos últimos años, con un escenario de precios altos en el que España ha tenido menos margen de maniobra al tener una cuota (130 litros por habitante) más reducida que otros países como Francia (440 litros). ¢Con la mayor demanda que hay actualmente solo se cubre el 65% de las necesidades, lo que ha provocado una fuerte competencia entre las industrias y se ha traducido en aumentos del precio en origen del 51% de abril a septiembre¢. Para 2008 prevé que los precios seguirán altos por la fuerte demanda, aunque cree que han tocado techo en septiembre.

Consumidores y agricultores apuntan a posibles pactos

Los dos colectivos más afectados por la subida de los alimentos básicos han sido los consumidores, que han visto recortada su capacidad de compra, y los agricultores, que han sufrido bajadas generalizadas en los precios que perciben por productos como la carne o la leche.

Desde agosto, el pan se ha encarecido un 10% y la leche un 29%, lo que supondrá un coste añadido para las economías familiares de 200 euros al año, según los cálculos realizados por la organización Ceaccu.

La situación es aún peor para las explotaciones agrarias, que han sufrido un doble perjuicio con la escalada de precios, ya que han bajado los precios en origen de productos, pese a subir en destino mientras que el alza de los cereales ha provocado el cierre de un gran número de explotaciones ante el encarecimiento de los piensos para alimentar el ganado.