Lealtad, 1

Visibilidad nula en el parqué

Tomarse un momento para reflexionar hoy por hoy es un lujo que está sólo al alcance de aquéllos que están fuera del mercado o están cubiertos. Pero para los demás, estas situaciones son precisamente las que más necesitan ser sopesadas. El Ibex ha caído un 8,99% en las 11 sesiones que lleva 2008, y pierde un 13,3% desde máximos.

Se puede empezar por una abstracción y olvidarse de las uvas que pusieron fin al año pasado. Todavía corre 2007.

El balance de la Bolsa en lo que va de año arrojaría, tomando como referencia obvia el cierre del 30 de diciembre de 2006, una rentabilidad negativa insignificante, del 2,3%.

El mercado no tendría buen sabor de boca, obviamente. A nadie le gusta perder dinero. Pero con el Ibex algo por debajo de los 14.000 puntos, teniendo en cuenta que durante este ficticio 2007 nació la amenaza de recesión en Estados Unidos y la banca se vio vapuleada por sus propios excesos, el balance sería quizá más negativo en términos de expectativas que en términos estrictamente de rendimiento.

Sucede, sin embargo, que el mercado cerró el año 2007 en niveles más que aceptables y con unas perspectivas relativamente optimistas. Se pensaba que el cambio de año iba a traer más tranquilidad en el plano crediticio, pero no ha sido así en parte porque se ha solapado la amenaza de la recesión. Y el mercado ha cotizado a toda prisa lo que tendría que haber rumiado durante varios meses. Por eso la caída en el arranque de año ha sido tan violenta.

Esto deja al mercado en una extraña encrucijada. Si no hay rebote, tal y como se desgañitaban ayer los expertos, sería una señal extraordinariamente negativa para el medio plazo. Pero en paralelo, las previsiones en el mercado son negativas pero no dan sensación de pánico. Quedan todavía algunos alcistas que convencer antes de que el mercado se pueda dar la vuelta, y eso es en parte por los motivos comentados más arriba.

De fondo están las presentaciones de resultados de las entidades afectadas por la crisis, el vencimiento de futuros de mañana, y la reunión de la Fed el día 30. En resumen, la visibilidad en los mercados es nula, y lo único que se puede acertar a predecir actualmente es volatilidad. El mercado puede rebotar, pero también entrar en una espiral vendedora.