Lealtad, 1

Sólo sobreviven los mejores

Desde un punto de vista puramente teórico, las perspectivas que deparan los mercados financieros para los próximo meses son un escenario idóneo para los hedge funds. A estos vehículos de inversión se les presupone la capacidad de obtener ganancias para sus carteras al margen de que los mercados suban o bajen; son, teóricamente, capaces de aislar la tendencia de los mercados y extraer valor sin exponerse a los mismos.

Así que en un escenario incierto como el que se avecina, en el que lo único que sí se sabe es que el ciclo económico se agota, los fondos de alto riesgo o de cobertura deberían convertirse en una opción atractiva para navegar en un mar de rendimientos modestos para otro tipo de activos. Más aún, si se tiene en cuenta el incremento de la volatilidad, maná del que se alimentan los gestores de estos fondos.

Los grandes inversores, los institucionales, parece que han recibido el mensaje, a juzgar por los flujos de dinero que se están dirigen a la industria de hedge funds. En el tercer trimestre de 2007 estos fondos atrajeron 39.300 millones de dólares, después de recibir en el segundo trimestre 41.100 millones, el mejor balance en tres meses desde 1994, según Lipper.

Estas entradas de dinero han llevado a la industria a niveles récord de volumen gestionado, en torno a 1,73 billones de dólares. Y se han producido, además, en un periodo de elevada incertidumbre del que los hedge funds no han salido indemnes. Es más, fueron las primeras víctimas financieras de la crisis de las hipotecas de riesgo. No hay que olvidar que fue la quiebra de los hedge funds de Bear Stearns lo que detonó este verano el mayor periodo de turbulencias financieras desde que estalló la burbuja tecnológica en 2000.

Sin embargo, los fondos de alto riesgo han demostrado una extraordinaria capacidad de adaptación. Y así como muchos de ellos sufrieron pérdidas de envergadura al estallar la crisis, también han sido capaces de recuperar las ganancias con una facilidad pasmosa.

Claro está, que en un universo tan amplio de productos (cerca de 10.000) no todos pueden ser buenos. El hecho de montar un hedge fund no convierte a un gestor en un crack de las finanzas de la noche a la mañana. De hecho, en este sector, más que en ningún otro, sólo sobreviven los mejores.