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Arde la noche londinense

Los clubes más de moda en la capital británica atraen a famosos, herederos reales, multimillonarios y gestores de 'hedge funds' en busca de champán a raudales y ambientes exóticos en plena ciudad

Londres de día es un maremágnum financiero y de noche es un torbellino de cócteles y diversión. Mahiki, Boujis, Movida (cuyo nombre trae reminiscencias de los ochenta en Madrid) y Amika son algunos de los clubes más populares entre los famosos, millonarios, miembros de la familia real y modelos con minifaldas que merodean por la capital británica. Mientras el Londres financiero da visos de cansancio, el nocturno está en todo su apogeo.

Este fulgor lleva al menos desde que Londres empezó a robar el estatus de centro financiero del mundo a Nueva York, y desde que los hijos de Carlos de Inglaterra, Enrique (23 años) y Guillermo (25) se hicieron mayores para salir y tomar copas, junto a sus aristocráticos y ricos amigos y novias, como la pareja de Guillermo, Kate Middleton, o el gerente del Crystal, club donde alguien gastó recientemente 145.000 euros en cinco horas, en una juerga a base de champán.

Cada mes aparecen historias de personajes que vacían la cartera, a veces un hombre de negocios de Oriente Medio y otras un jefazo de un hedge fund. Y no pasa un día sin que los periódicos publiquen fotos a todo color de los príncipes saliendo del Boujis, que sólo descansa los lunes, o del club con ambiente hawaiano Mahiki. Dos pisos, uno con ambiente selvático y otro más de isla paradisiaca, destinados al amante de los cócteles, desde el Honolulu Honey (Miel de Honolulu) hasta el Neptune's Bounty (Recompensa de Neptuno), hechos con frutas tropicales. Mahiki no tiene lista de invitados ni requisitos para ser socio, lo cual lo convierte en uno de los pocos clubes londinenses accesibles a todo el mundo. Otros, como Amika, dividen a sus socios en tres niveles: Negro, Plata y Platino.

William Cash, editor de la revista para ricos Spear's Wealth Management Survey, cree que esta situación se debe a la combinación de la nueva riqueza local con el atractivo de Londres para los eurócratas y los millonarios rusos. 'Hay una generación de veinteañeros que tiene mucho más dinero que cualquier otra generación anterior', señala, en referencia a las muchedumbres de jóvenes sin trabajo aparente que llenan Boujis los martes y no paran de gastar. 'Londres es uno de los sitios preferidos de la sociedad europea, así que la élite, los banqueros, los gestores de hedge funds, todos quieren estar aquí'. Sin embargo, los expertos se preguntan cuánto tiempo seguirá esta vorágine. La amenaza de reducción de empleo y las austeras previsiones para 2008 pueden acabar con la fiebre de la noche. Cash recuerda que Annabel's, uno de los más famosos clubes en otra época, se quedaba vacío todas las noches durante la recesión de los noventa. 'El fin de año pueden ser el fin', advierte.

Un cóctel de diamantes y oro de 22 quilates

Ya lo han pedido varios clientes. El cóctel navideño más caro cuesta 35.000 libras (48.400 euros), y es una creación de Movida, uno de los clubes más extravagantes de la noche londinense. La bebida se sirve en un vaso de cristal Swarowski, y está hecha de champán Cristal Rose, una dosis de coñac Louis XII y tiene hojas de oro de 22 quilates y un diamante blanco perfecto.

El Movida está construido en el lugar de un teatro, y dividido en tres zonas: el club propiamente dicho, un restaurante de estilo europeo moderno, y una sala vip para 50 invitados. En sus instalaciones es habitual ver a clientes multimillonarios apostando quién encarga más botellas de Dom Perignon o el propio Cristal Rose.