Aeropuertos

Barajas pasa una dura auditoría de seguridad por la UE y EE UU

Madrid-Barajas ha sido sometido a una implacable auditoría de seguridad por la UE y EE UU para detectar fallos de seguridad. Es el primer gran aeropuerto que cumple una exigencia pactada en el tratado de cielos abiertos.

El Ministerio del Interior y AENA han andado de cabeza durante los últimos 30 días. Las autoridades de seguridad de la Unión Europea y sus homólogos de la TSA (Administración de seguridad del transporte) de Estados Unidos se han embarcado en la realización de la mayor auditoría de seguridad que jamás se ha realizado en uno de los grandes aeropuertos europeos.

Un equipo de 20 personas, todas contratadas por la UE, se han dedicado a analizar de manera transparente, pero también actuando por sorpresa, todos y cada uno de los elementos del funcionamiento del cuarto aeropuerto europeo por número de pasajeros, en aquellos aspectos que afectan a la seguridad frente a posibles sabotajes o actos terroristas.

Este equipo de auditores está acompañado por media docena de funcionarios de la TSA estadounidense que actúan en la operación de supervisores, ya que no tienen ningún tipo de competencia en el territorio de la Unión.

Conclusiones

El programa de revisiones acaba de finalizar y las conclusiones se conocerán en los primeros días del mes de enero. El informe se hará público inmediatamente después y podrá incluir recomendaciones con la exigencia de resolver en un plazo de tiempo determinado los problemas detectados.

Fuentes conocedoras del proceso de auditoría han descartado que, conforme a la legislación europea, las conclusiones vayan a contener 'alertas' que pudieran incluir a Barajas en el llamado 'artículo 15'. Esta situación supone una advertencia grave y en caso de incumplimiento persistente, la UE y EE UU pueden llegar a inhabilitar a la terminal para realizar vuelos hacia destinos en Estados Unidos e incluso dentro de la Unión Europea.

El aeropuerto de Copenhague, que ha sido sometido a un auditoría similar, saldó el análisis con una alerta que ha mantenido a la terminal varios meses en vigilancia.

A pesar del nerviosismo vivido en el Ministerio del Interior y en AENA durante las semanas que ha durado la auditoría, las autoridades de la seguridad aeroportuaria española se encuentran muy optimistas. La inspección de edificios, equipos de pista, plataformas, pasos de control, tanto en la nueva Terminal 4, como en las instalaciones tradicionales del aeropuerto, han resultado satisfactorias.

El aspecto que ha recibido mayores críticas por parte del equipo supervisor se refiere a la aplicación de las normas de seguridad sobre los 40.000 trabajadores que realizan su actividad laboral en Barajas.

Se ha advertido que una buena parte de los empleados no utilizan las tarjetas identificativas que es preceptivo llevar en lugar bien visible. El aeropuerto cree que en el informe final se incluirá una recomendación para que todos los empleados del aeropuerto que tengan que pasar a la zona de seguridad de las instalaciones se sometan a los mismos chequeos de control que padecen los pasajeros. Al parecer hasta existe una cierta tolerancia en este requisito.

Barajas está en camino de convertirse en el aeropuerto que más creció en 2007. En los días que restan hasta el final de año está previsto que supere los 50 millones de pasajeros y esta cifra consolidará un crecimiento del 14% en relación al ejercicio precedente.

El ascenso le sitúa en el cuarto puesto del ranking de terminales europeas por número de viajeros y en el tercero por operaciones. El aeropuerto de El Prat de Barcelona va a terminar el ejercicio con un crecimiento del 10% lo que le coloca como tercera terminal del mundo por aumento de tráfico en 2007.

El director de Aeropuertos Españoles, Javier Marín, presidió ayer un acto en Palma de Mallorca para destacar que la red española ha sumado 200 millones de pasajeros en lo que va de ejercicio.

Esta cifra supone un incremento del 9% del tráfico aéreo respecto a 2006, año en el que se contabilizaron 193,6 millones de pasajeros. El porcentaje supone tres puntos más que la media en el conjunto de la Unión Europea.