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Vendedores de tiempo

Florecen los especialistas en hacer papeleos para profesionales ocupados y servicios para empresas

Como en la novela Momo de Michael Ende, el mundo cada vez está más lleno de hombres grises que roban el tiempo a los demás. A cambio, cada vez hay más empresas que lo ofrecen por dinero, y que resuelven gestiones inaplazables, sencillas pero incordiantes.

Nuria Lafuente lleva casi dos años haciendo colas para el DNI. Buscando rarezas como enanos de jardín. Llevando coches a la ITV. La lista es interminable. Hace dos años tenía un empleo que le dejaba mucho tiempo libre, y sus amigos recurrían siempre a ella para los recados. Hizo un estudio de mercado, vio que había muy poca competencia, y fundó Yovoy. Su lema: 'No dejes para mañana lo que pueda hacer Yovoy'.

Lafuente y sus dos colaboradoras trabajan sobre todo para empresas pequeñas y medianas, y profesionales liberales. Por ejemplo, buscan un despacho nuevo a tres abogados a quienes se les ha quedado pequeño el antiguo, o hacen una selección de personal completa o parcial para contratar una secretaria. 'Montamos un stand de feria... cualquier cosa', señala Lafuente. A veces subcontratan, aunque prefieren que sea la propia empresa la que haga el contrato.

Cada vez hacen más cosas para particulares. 'Muchos son hombres solteros, que nos piden que decoremos su casa, o que les compremos ropa', señala Lafuente, que tiene una colaboradora externa para las tareas de personal shopper (comprador personal).

El otro perfil de cliente típico es el de una mujer asalariada y con hijos, que no encuentra tiempo para nada. Abundan los directivos, hombres o mujeres. 'La gente que nos hace un encargo es porque quiere quitárselo de encima', afirma Lafuente. 'Se trata de cosas fáciles de hacer para cualquiera que tenga internet y sepa manejarse un poco'. Aunque hay gente para todo, como una viejecita que les pidió que pusieran un anuncio para vender su máquina de coser.

Yovoy hace de la necesidad virtud y, ya que hacer una cola no le gusta a casi nadie, al menos consiguen que les paguen por ello. 'Te lo tomas con calma, te coges tu libro y a esperar'. Lafuente y sus dos colaboradoras se saben todos los trucos para ahorrar tiempo, como las horas a las que menos gente hay, y las 'caritas' que hay que poner para que el funcionario no ponga pegas.

El precio para asuntos sencillos es 30 euros la primera hora y 20 las demás, y personalizado para los más complicados (Tel.: 91 365 98 84), como el escultor que les pidió disecar unas gallinas para esculpirlas después. Trabajan en Madrid, aunque hacen encargos a distancia, como comprar carpas medievales (como de circo) para un artesano de Cádiz. Lafuente reconoce que aún la miran raro cuando explica lo que hace: vender tiempo.

Siempre abiertos

El niño de los recados, el mayordomo de toda la vida... El caso es quedarse en casa calentito, y que alguien lleve el traje al tinte. Néstor Mayordomo (el nombre es un homenaje al personaje de Tintín) ofrece un catálogo muy detallado de comida, recados, regalos y eventos, todo a domicilio (Tel.: 91 535 99 05).

Cocina española, oriental, americana y mediterránea. Néstor reparte un amplio menú de 25 restaurantes, además de dulces y vinos de una bodega propia.

Para urgencias u olvidos que no pueden esperar, Néstor ofrece en Madrid servicios de revelado, arreglos de ropa, perfumería y regalos, por 9,75 euros de comisión. También organiza catering y eventos en la provincia, y lleva regalos por toda España (con antelación).