Lunes de los fondos

Haciendo balance

La crisis 'subprime' marca el año y se ceba en especial con los monetarios dinámicos

Bien entrado el mes de diciembre es hora de hacer balance de lo que nos ha deparado el mercado de fondos de inversión este año 2007 y tratar de extraer aquellas lecciones que nos puedan servir para el futuro.

Sin lugar a dudas, la crisis crediticia que todavía padecemos ha sido el gran evento del año ya que ha marcado en buena medida el comportamiento de bastantes tipos de fondos. Lo interesante de este acontecimiento es que no estaba definido con precisión por ningún analista a principios del año.

Bien es cierto que la desaceleración del mercado inmobiliario en Estados Unidos se presentaba como una de las principales amenazas para el crecimiento económico y, por tanto, de manera indirecta para los mercados financieros. Igualmente se planteaba que el rápido movimiento de los diferenciales hacia niveles históricamente bajos, entre la deuda de calidad y la deuda de alto rendimiento en general, era clara señal de que el mercado había entrado en una fase peligrosa, casi de desprecio al riesgo.

Ambas amenazas finalmente se convirtieron en realidad pero sorprende que se haya pasado por alto el riesgo de productos financieros como CDO y otros activos ligados al mercado hipotecario. El hecho que quizás pone más claramente de manifiesto dicho olvido es que una mayoría de analistas y gestores colocaban al sector bancario y financiero entre sus preferidos para el 2007.

No obstante, de todos los efectos que ha tenido de momento la crisis crediticia, el que más destaca con gran diferencia es el del comportamiento de los fondos monetarios. El efecto negativo ha sido ciertamente limitado pero lo que llama la atención es que haya pasado factura a un tipo de fondo que disfruta de la merecida etiqueta de ser el más seguro de todos los que se comercializan. Así, se registraron rentabilidades negativas en algunos fondos en algunos meses (algo básicamente vetado para los gestores de los monetarios) y el retorno medio de todos los fondos pertenecientes a la categoría llegó a ser del 0,15% el pasado agosto, cuando lo que se venía consiguiendo y se esperaba en el entorno de tipos actual, eran valores mensuales de alrededor del 0,25% o superiores. El origen del problema con algunos fondos es que, en su búsqueda de mayores rentabilidades en un contexto de tipos bajo, cargaron las carteras con deuda corporativa -en buena parte ligada al mercado inmobiliario- y redujeron el peso de las letras del Tesoro.

Fueron sin embargo los monetarios dinámicos los peor parados. Fueron el producto de moda en el último par de años gracias a la atractiva etiqueta que les acompaña: ofrecer supuestamente una rentabilidad extra sobre los monetarios tradicionales con un riesgo reducido y controlado. Algunos analistas los han asociado a una especie de fondos de rentabilidad absoluta con muy baja volatilidad. Varios meses de rentabilidades medias negativas desde junio los han situado con una plusvalía media inferior a los monetarios tradicionales, por lo que no son de extrañar los considerables reembolsos que han sufrido algunos de estos fondos.

La principal lección que se debe sacar es que en el mundo de la inversión existe una línea de rentabilidad versus riesgo que podemos recorrer con diferentes productos según nuestro perfil inversor pero básicamente no podemos saltarnos esta regla de oro.

La otra cara de la moneda es lo bien parados que han salido de momento los fondos de renta variable. La crisis crediticia, acompañada de importantes pérdidas en numerosas entidades financieras, y la desaceleración del consumo se podría haber llevado por delante los mercados bursátiles. Sin embargo, el mercado ha conseguido sostenerse.

Así, los fondos de renta variable de la Eurozona, Europa y España, los más populares entre los inversores nacionales, se sitúan con rentabilidades medias positivas en el año. Curiosamente, salvo catástrofe en las últimas semanas, los fondos de Bolsa nacional volverán a superar a sus homónimos europeos. Pocos lo vaticinaban pero el mercado español desde 2001 (con la única y marginal excepción de 2005) siempre ha superado al europeo.

Por último, es obligado destacar a los ganadores absolutos del 2007, los fondos de Bolsa emergente, con China a la cabeza. La rentabilidad media de los fondos de Bolsa china se mueve alrededor del 75%, sorprendente, no porque no se espere de este tipo de producto sino por el entorno en que lo ha logrado.

Análisis. La sangría imprevista de 2007

El mercado de fondos de inversión español venía presentando cierta debilidad respecto a las ventas desde mitad del pasado 2006.

Lo que nadie esperaba son los enormes reembolsos registrados tras el verano.

Lipper estima salidas de dinero importantes en el mercado europeo pero, en ningún caso se pueden comparar con lo acaecido en España este año.

Parece que la pujanza de los depósitos bancarios como alternativa a los fondos es particular a España, aunque se espera sea temporal.