Divisas

El mercado de divisas, en una nueva encrucijada

Los expertos prevén que las expectativas sobre tipos de interés mantengan la fortaleza del euro frente al dólar

La fortaleza del euro ha sido una de las grandes sorpresas de 2007. Pocos esperaban semejante tirón de la divisa y menos aún que llegara a rozar 1,5 dólares en el mejor momento del año. Todo un quebradero de cabeza para los exportadores de la zona euro, a la vez que ha servido como un balón de oxígeno para las empresas estadounidenses que venden fuera. Al final, la divisa ha ayudado a mitigar los efectos de la crisis hipotecaria en el crecimiento de EE UU, y probablemente lo seguirá haciendo el próximo ejercicio. Los expertos reconocen que el dólar está infravalorado pero encuentran pocos catalizadores a su favor de cara a 2008.

Demasiados nubarrones entorpecen la recuperación del dólar. El cada vez menor diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y Europa es el principal obstáculo. La Reserva Federal ha situado el precio del dinero en el 4,25% dejándolo ya muy cerca del 4% de la zona euro. Nada que ver con el principio de año cuando en EE UU los tipos estaban en el 5,25% y en el 3,5% al otro lado del Atlántico. Una situación, por tanto, que reduce el interés de la inversión en dólares.

Las expectativas que manejan las casas de análisis apuntan a rebajas agresivas de tipos en EE UU que seguirán presionando al dólar. En opinión de los expertos, paliar la crisis de confianza que tiene en vilo al sector financiero requiere intervenciones de los bancos centrales.

Anton Brender, economista jefe de Dexia Asset Management, espera reducciones adicionales de 25 o 50 puntos básicos en EE UU siempre y cuando estas actuaciones logren calmar el mercado interbancario. En caso contrario no descartara intervenciones mucho más agresivas.

Para Europa los expertos no lo tienen tan claro. Muchos opinan que el BCE se verá obligado a bajar los tipos 25 puntos básicos el año que viene a medida que el crecimiento económico de la región se debilite y el euro mantenga su fortaleza. Otros, sin embargo, creen que el BCE tratará de retrasar esta opción al máximo para evitar tensiones inflacionistas. De momento, la buena noticia es que el euríbor, en cierta manera, ya está haciendo parte del trabajo. Actualmente está en el 4,94%, cuando lo normal sería que cotizase un 0,2% por encima de la tasa oficial del 4%. Una situación que hasta que no se normalice el mercado le da cierto margen de maniobra al BCE.

Las expectativas de tipos juegan a favor del euro pero no es lo único. 'Un crecimiento económico más fuerte en Europa, los problemas inmobiliarios en EE UU y los desequilibrios externos del país deberían seguir presionando al dólar a la baja. Los signos a su favor quizá aparezcan a finales de 2008, pero en general el euro debería mantenerse fuerte frente al dólar. Esperamos que cotice de media en el entorno de 1,41 y cierre el año en 1,38', augura BPI. El viernes cotizaba cerca de 1,45 dólares. Otros hablan del fin de la debilidad del dólar, pero está por ver si se puede apreciar frente a otras divisas como las asiáticas.

Dexia AM encuentra que las expectativa de tipos que maneje el mercado marcarán la evolución del euro. No descarta que supere 1,5 dólares si la Fed baja tipos y el BCE no lo hace. Si el BCE sigue la estela de la Reserva Federal, opina que el euro pude irse al entorno de 1,40 y ve un debilitamiento adicional por debajo de esa barrera si los tipos en EE UU y Europa se igualan aún más.

Un entorno que de cumplirse tendrá un impacto en los resultados de las exportadoras europeas. Schroders calcula que por cada depreciación del dólar del 10% los beneficios empresariales caerán un 3,5%. Las empresas de semiconductores, la automoción y la energía son las más sensibles a su evolución.

Los síntomas de desaceleración han empezado a aparecer en Europa después del verano a raíz de las turbulencias financieras. Y en cierta medida, la fortaleza del tipo de cambio efectivo ha jugado un papel en ese descenso. Sin embargo, si los mercados emergentes continúan demandando exportaciones europeas, el escenario de cara a 2008 puede no ser tan malo. La economía europea aún podría crecer en el entorno del 2%. Buenas noticias para la Bolsa.

El papel clave de las economías emergentes

Los mercados europeos han aguantado bastante bien la tormenta financiera que se desató este verano fundamentalmente por la confianza actual en la resistencia de las economías emergentes. Las empresas más expuestas se han visto como un refugio', asegura Goldman Sachs en su informe de estrategia 2008. Lo cierto es que las exportaciones europeas a países emergentes han ido ganando fuerza en los últimos años, en detrimento de las destinadas a economías desarrolladas, una variable que puede ayudar a mitigar parte de la pérdida de competitividad para la región que implica la fortaleza del euro.

La incógnita está en saber si el ritmo de crecimiento de los países emergentes se puede mantener en 2008 a pesar de las amenazas inflacionistas y las restricciones de crédito que se viven a nivel mundial. Una fortaleza que si persiste garantizaría la demanda de exportaciones tanto europeas como estadounidenses. Es una buena noticia para EE UU, actualmente en una situación delicada, y un apoyo para Europa, una región presionada por el euro.

La resistencia de las economías emergentes, por tanto, se vuelve decisiva en 2008. La buena evolución del sector exterior en EE UU este año, apoyado por la debilidad del dólar, ha resultado clave para compensar en parte la desaceleración inmobiliaria en EE UU. Por tanto, mientras que la debilidad del dólar es buena para evitar la recesión de EE UU, se convierte en una pesadilla para Europa, que se puede compensar en parte su crecimiento con la demanda emergente.

Queda la esperanza de que la tendencia bajista del dólar se acerque a su fin en 2008. Muchas casas opinan que parece tener más margen para revalorizarse frente a las divisas asiáticas, lo que supone una buena noticia para Europa.

Estados Unidos. Una Bolsa donde encontrar oportunidades

Una vez se vayan suavizando los efectos de la desaceleración inmobiliaria en EE UU hay margen para que los inversores se centren en los aspectos económicos positivos. 'Los inversores podrían empezar a apreciar que el valor que hay en la renta variable estadounidense', comenta Greg Kerr, gestor de Newstar.

Hay oportunidades', asegura John Kerry, gestor de Pioneer. 'Lo importante es seleccionar bien y veo gangas en el sector financiero'.

Las empresas de EE UU tienen motivos a su favor. Se encuentran en una situación de superávit, ofrecen los flujos de caja más elevados en relación a otros mercados y tradicionalmente han estado mejor gestionadas.

El inversor europeo cuenta a su favor con la debilidad del euro, un efecto que le puede reportar beneficios aún mayores a largo plazo cuando finalmente recupere terreno como se prevé. Por tanto es un buen momento para entrar, aunque puede haber mejores si cae más.

Aquellas empresas con perfil exportador tienen también a su favor la debilidad del dólar. Un efecto que aumenta su competitividad y resultados.

El año electoral que se avecina también puede jugar a favor de la renta variable estadounidense si el cambio presidencial genera optimismo.