Mercados

Alianza de los bancos centrales contra la extensión de la crisis crediticia

La Fed, el BCE y los bancos centrales de Canadá, Reino Unido y Suiza pusieron ayer en marcha la mayor acción monetaria concertada desde el 11-S. En primer lugar, anunciaron subastas temporales para dar liquidez al mercado y que actuarán de forma concertada. La Fed además pondrá a disposición del BCE y el Banco Nacional Suizo una línea recíproca de divisas de 24.000 millones de dólares para aumentar la oferta de dólares en Europa.

Los inversores y los mercados se reconciliaron ayer con la Reserva Federal, una institución a la que apenas 24 horas antes habían criticado su la rebaja de tipos en apenas 25 puntos básicos y la falta de sensibilidad ante la actual crisis crediticia y económica. El cambio de sentimiento, y la subida inicial del Dow Jones de más de 200 puntos, llegó al hacerse público el comunicado con el que los bancos centrales de medio mundo anunciaban esta acción concertada de provisión de liquidez. La única duda de los analistas es porqué Ben Bernanke, el presidente de la Fed, no lo anunció antes.

El plan de los bancos centrales tiene tres vertientes, con un objetivo común; animar el mercado interbancario y desarmar las rigideces crediticias que están impidiendo que los bancos hagan préstamos desde que, poco a poco, se viniera abajo un andamiaje crediticio intoxicado por las hipotecas subprime. Además, la acción coordinada debe llevar al Libor -tipo interbancario de Londres- a una estabilización en los próximas semanas, según explicaba ayer el economista Brian Bethune de Global Insight. 'El tipo a tres meses ha bajado cinco puntos básicos hasta el 5,20% después de que se anunciara el programa'. Aun así, el euríbor todavía cotizan muy por encima del nivel esperado dados los tipos oficiales: El euríbor cotiza al 5% con los tipos al 4%, cuando en julio la diferencia era de un 0,3%.

En el país más afectado por la crisis, EE UU, la Fed explicaba ayer a través de un comunicado que creará un nuevo instrumento de 'subasta temporal de liquidez', llamado programa TAF (en sus siglas en inglés) mediante el que prestará al menos 40.000 millones de dólares este mes. En enero se celebrarán otras dos subastas. La Fed estudiará si es necesario hacer más operaciones y si este TAF debe ser incorporado como instrumento permanente.

Estos préstamos tendrán un interés más bajo que los que se ofrecen en la ventanilla de descuento de esta institución (del 4,75%) y aceptarán las mismas garantías. La ventanilla de descuento es una de las herramientas de la Fed para inyectar liquidez al proporcionar préstamos a los bancos que los necesiten. Pero es una opción que a los bancos no les gusta porque tradicionalmente ha supuesto un estigma al obligar a retratarse a las entidades que hacen uso de ella. La otra herramienta, que es la que usa el BCE, son operaciones de mercado menos flexibles con las garantías.

Paralelamente, el Banco Central Europeo y los de Inglaterra, Canadá y Suiza han puesto en marcha medidas similares para 'responder a las elevadas presiones de financiación a corto plazo en los mercados'. Algo que vienen haciendo desde agosto pero nunca, al menos oficialmente, de forma concertada. El Banco de Japón dio ayer la bienvenida a estas decisiones 'y espera que contribuyan a mantener el funcionamiento de los mercados financieros internacionales'.

En una tercera acción, la Fed ha abierto una línea recíproca de divisas (swaps) de 20.000 millones de dólares con el BCE y de 4.000 millones con el Banco Nacional Suizo. Durará seis meses y con ella se podrán conceder préstamos en dólares en el sistema europeo sin que la banca tenga que acudir a EE UU o pedir dinero en un mercado interbancario muy tenso si sus clientes necesitan liquidez para operaciones de negocio ordinario. 'Ahora podrán acudir a su banco central y conseguir financiación en esa divisa', explica José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

La Fed explicaba ayer que estas medidas se toman para que el mercado funcione y no porque estuvieran preocupados por una entidad en particular. Además, un portavoz dijo que no se había hecho como contestación a la decepción tras la decisión de bajar los tipos el martes porque ésta era una acción que había llevado tiempo coordinar. Es un paso positivo que, a diferencia de las bajadas de tipos, no condiciona toda la economía para reactivar el crédito.