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El diseño funcional engalana las mesas

La tendencia actual apuesta por las vajillas blancas de estética minimalista y usos múltiples

Desde hace unos años las tendencias del interiorismo han llegado al menaje de diseño. Es evidente en los restaurantes, pero también cada vez más en los domicilios particulares, porque, ¿a quién no le gusta lo bello y funcional?.

Las modernas vajillas de hoy no sólo cumplen una función estética; las colecciones actuales sirven para cocinar, conservar y servir, son apilables (con el consecuente ahorro de espacio), se lavan fácilmente en el lavavajillas, pueden introducirse en el microondas y muchas, si se toman ciertas precauciones, también en el horno.

Creativos y diseñadores han puesto de moda una nueva generación de platos de porcelana blanca y formas minimalistas. El blanco se ha instalado definitivamente en las mesas por su limpieza y porque incita a comer.

El blanco se ha instalado sobre los manteles porque es limpio e incita a comer

Ovales, cuadrados o rectangulares, los nuevos platos juegan con las líneas simples y los grandes tamaños: platos-bandeja a los que se pueden acoplar infinidad de complementos y recipientes con funciones diversas, como campanas protectoras, salseras, aperitivos. Todos ofrecen una mayor versatilidad, pues un mismo plato se utiliza para cosas diferentes.

Las antiguas vajillas con soperas, entremeseras y multitud de piezas, se han simplificado: plato llano, sopero y de postre, bandejas y boles -muchas veces en acero inoxidable- ahorran espacio, evitan manchar más de lo necesario y decoran la mesa. Es tal su diseño que en ocasiones muchas piezas pueden utilizarse como simple elemento decorativo.

A esta transformación del mundo de las vajillas y el menaje han contribuido con sus aportaciones conocidos nombres de la cocina o el diseño industrial. Es el caso del cocinero catalán Ferran Adrià, que ha desarrollado una colección de productos para la cocina y la mesa: Faces Ferran Adrià.

En colaboración con un grupo de creativos, han surgido, por ejemplo, las bandejas apilables multiusos Trilogy (69 euros), realizadas en acero inoxidable brillante y mate. De la misma colección los cubiertos básicos Frankie (6 unidades de cuchillo, cuchara y tenedor: 208 euros), creados a partir de un estudio de piezas clásicas y contemporáneas de cubertería. Novedosos, de formas contundentes, combina piezas para comer y servir.

Otro cocinero, en este caso el vasco Martín Berasategui, ha participado en el diseño de la vajilla Quatrum, de Porcelanas Bidasoa. Funcional y de estética exclusiva, su porcelana blanca, resistente y de gran calidad, opta por las líneas puras, el diseño moderno y las piezas de gran tamaño (cada plato, entre 32 y 34 euros).

Otro español, el conocido creador catalán Javier Mariscal, es el artífice de la botella de agua que lleva su nombre: vidrio reciclado transparente y líneas puras, sencillas, en un envase de medio litro de capacidad (42,25 euros)

Una óptica muy zen es la propuesta Vertigo Round, el diseño que el japonés Naoto Fukasawa ha realizado para B&B Italia (se presentó en abril de este año en la feria del mueble de Milán). Formas reducidas, estética minimal, en cuencos y bandejas de aperitivo realizadas en Corian, de gran resistencia (457 euros).

Para sibaritas

Viña Lanciano Reserva 2001. Aires de renovación para este tinto emblemático de Bodegas Lan, que afectan al continente, la botella, y al contenido. Con todo, sigue siendo una de las estrellas de la casa (junto al Lan edición limitada y el Culmen), enfocada a vinos de crianza desde que se inaugurara en 1972. Para su elaboración se emplean uvas procedentes del viñedo de la finca Viña Lanciano -una única parcela de 72 ha-, en el límite entre la Rioja Alta y la Rioja Alavesa. Fruto del ensamblaje de 80% de tempranillo y 20% de mazuelo, este 2001 ha permanecido 18 meses en barricas de roble americano y francés. De aroma potente y frutal, notas de buena crianza y tonos minerales, destaca en boca por su equilibrio y elegancia. Vivo, con estructura y carnosidad, resulta redondo, amplio y persistente.

Setas y buey en Adler. Tranquilo y acogedor, el restaurante del hotel Adler (Velázquez, 33. Madrid. Tel.: 91 4263220) posee el mismo toque de distinción que Pascua Ortega ha diseñado para su homónimo del barrio de Salamanca. Ahora, y aprovechando su estacionalidad, organizan del 26 de noviembre al 2 de diciembre la I Semana Gastronómica de las setas y el buey. Platos como los hongos asados al perfume de jerez o la sopa de trufa con costra de hojaldre, se alternan en la carta con las propuestas cárnicas: entrecot con amanitas o morcillo con pie azul, entre otras opciones.

Hoyo de Monterrey Petit Robusto. Elegancia y complejidad definen los habanos Hoyo de Monterrey. Este Petit Robusto 102 x 19,84 mm., cepo 50, posee la característica de fortaleza suave propia de la marca. Con un sabor intenso a tabaco, algo amaderado, ligeramente dulce, pero también con notas de cueros, tostados y especias, tiene un tiro impresionante, gracias a su gran cepo y corto recorrido. Es una exclusiva vitola de galera creada para satisfacer a los fumadores que gustan de cigarros fáciles de fumar, de tiros amplios y breve duración. De aroma intenso, amaderado y meloso, presenta ciertos recuerdos vegetales, algo picantes. Precio: 6,50 euros.