Lealtad, 1

Un lunes tormentoso

Mal empieza la semana, con un lunes tormentoso dentro y fuera de las oficinas aunque, por algún ignoto motivo, los inversores ayer sí que parecían verse afectados por las malas noticias. Después de varias semanas en las que las dimisiones de los responsables de pymes como Citigroup o Merrill Lynch tenían un efecto prácticamente nulo en las cotizaciones, ayer una recomendación de Goldman sobre Citi llevó abajo los principales indicadores. Con toda seguridad el analista que firma la citada recomendación es un excelente profesional, pero aun así la reacción de los inversores parece un tanto desproporcionada.

La tesis oficial, la que se lleva dando vueltas en el mercado desde el regreso del verano, es que el inversor quiere pasar página de la crisis financiera. Según una línea de pensamiento un tanto simplista tal y como están las cosas, cuando las malas noticias hacen referencia al pasado son buenas, pero si hablan del futuro son malas. Este silogismo puede servir para que algún inversor se vaya a dormir más tranquilo, pero para poco más. La volatilidad y los nervios del mercado van a más, y eso significa más riesgos.

En este contexto, el hecho de que el mercado español esté cerca de máximos -ayer mismo cotizó a 10 puntos, 10, del máximo histórico- debería ser tenido en cuenta como un factor de inestabilidad potencial, y no como una garantía. Porque es cierto que, en frío, dejar el dinero en Telefónica puede no ser una mala opción, y que éste y otros grandes valores no son susceptibles de verse demasiado afectados.

Pero la realidad es tozuda, y la realidad es que los mercados, los inversores, no se comportan con la parsimonia de un monje tibetano, especialmente cuando la palabra 'recesión' aparece -para bien o para mal- en el 100% de los comentarios referidos a las perspectivas económicas de Estados Unidos. Aunque pase el lunes tormentoso, la borrasca aún no se ha marchado.