TRIBUNA

La identidad de Europa a través de sus empresas

En un mundo cada vez más globalizado, las regiones más desarrolladas corren el riesgo de perder competitividad, destaca el autor. Para seguir siendo un mercado atractivo a largo plazo, Europa debe, en su opinión, completar y profundizar la integración del mercado único

Actualmente, el entorno en que operan las empresas europeas se caracteriza por dos procesos interdependientes: la globalización y el aumento de los requerimientos de la sociedad respecto al papel de las empresas como motor de desarrollo económico y de progreso. En este sentido, las empresas con su mercado de origen en Europa juegan un papel fundamental como incubadoras y multiplicadoras de la identidad europea, así como de la competitividad del espacio económico europeo.

En el marco de la globalización, las regiones económicamente más desarrolladas corren el riesgo de perder competitividad. Así, las principales economías europeas, como España, Alemania, Francia o Italia, han asistido a una desaceleración en su crecimiento económico y pérdida de competitividad debido a factores como las regulaciones laborales restrictivas, el Estado de bienestar, la excesiva burocracia para hacer negocios y los tipos impositivos. Los bajos costes productivos, el aumento demográfico y la amplia oferta de fuerza de trabajo cualificada impulsan a las empresas a deslocalizar gran parte o la totalidad de su producción, I+D y/o servicios hacia otros países como China o la India. El marco económico europeo sigue siendo sin duda atractivo. No obstante, para asegurar su competitividad a largo plazo, es necesario completar y profundizar la integración del mercado único, por ejemplo mediante la renuncia al contenido local de estándares nacionales o de licencias en el sector de servicios, o a través de la inversión en proyectos paneuropeos en tráfico e infraestructuras transfronterizas (correos, telecomunicaciones, etcétera).

Las empresas europeas con éxito son las innovadoras que prosiguen una estrategia de expansión internacional para alcanzar masa crítica

Además, los países con altos costes de producción deben de concentrarse también en otros factores para mantener la inversión. Esto es responsabilidad de todos nosotros. La empresa responsable debe velar por su mercado y por su reputación o prestigio para asegurar de manera sostenible la generación de capital y la creación de valor social y medioambiental.

Las empresas europeas con éxito son las empresas innovadoras que prosiguen una estrategia de expansión internacional para alcanzar masa crítica, con una cadena de valor global, con sólida base en sus mercados de origen y con mercados de clientes líderes. Por otra parte, este éxito económico viene y debe ser acompañado de un compromiso hacia la sociedad y el medio ambiente. Al fin y al cabo, la reputación de una empresa supone uno de sus principales activos y el quebranto de la misma supondría la pérdida de consumidores o clientes, así como de atractivo para empleados e inversores. Por ello, la mayor parte de las empresas se esfuerzan en regular e implantar prácticas de buen gobierno y políticas de transparencia en materia de responsabilidad corporativa.

Este compromiso se refleja también en los valores y visión de las empresas. Son precisamente estos valores los que constituyen los cimientos de su estrategia y forma de actuar, de su éxito y de su identidad corporativa, así como los que inspiran, unen y motivan a sus diferentes empleados hacia una visión común. En este sentido, también aquí tienen las empresas una función importante como incubadoras y multiplicadores de la cultura empresarial europea y, así, de la identidad europea.

Finalmente, obvia resaltar que el éxito de la afirmación de España y Europa en el contexto internacional es responsabilidad y labor conjunta de todos los ciudadanos europeos. La iniciativa de la Fundación Bertelsmann Diálogo y Acción 2007 constituye sin duda un testimonio importante de esta responsabilidad conjunta, uniendo al mundo político, económico, social, académico y cultural en una plataforma abierta de intercambio de ideas, valores y buenas prácticas para construir un futuro común europeo. La resonancia y el éxito de este II Congreso Diálogo y Acción representan además un reconocimiento explícito y el compromiso de sus organizadores y participantes hacia una visión conjunta europea.

Eduardo Montes

Vicepresidente de Siemens AG