Inmobiliario

Burbuja hipotecaria a expensas de China

El gigante asiático es el mayor comprador extranjero de bonos inmobiliarios de EE UU, con una cuota del 9,25%.

China es un país con muy mala prensa en EE UU. La Casa Blanca lleva años presionando a Pekín para que revalúe su moneda artificialmente débil; los gobernadores estadounidenses piden sanciones comerciales ante la avalancha de productos baratos, que minan la competitividad de la industria doméstica, y el ciudadano de a pie percibe al gigante asiático como una amenaza para su propio empleo, amén de fabricante poco riguroso, como lo demuestran los recientes casos de Mattel y Colgate. Pero las relaciones económicas tienen muchas aristas: China se ha convertido en los últimos años en el gran financiador inmobiliario de EE UU. Sólo en la primera mitad del año, el país oriental compró bonos hipotecarios por un valor bruto superior a los 87.000 millones de dólares, según los datos publicados por el Tesoro de EE UU. La cifra equivale a un 9,25% de las adquisiciones totales realizadas por inversores extranjeros.

En julio pasado, la fecha de los últimos datos disponibles, China adquirió bonos relacionados con activos hipotecarios por un importe neto de 2.519 millones. Sus cifras sólo fueron superadas por las de Reino Unido (5.014 millones) y Hong Kong (3.163 millones), dos hubs financieros, que actúan de canalizadores de inversores de todo el mundo.

Los llamados Agency Bonds son títulos de deuda respaldados por el Gobierno de EE UU, pero de entidades que no pertenecen estrictamente al Estado. La parte del león de estos bonos corresponde a las agencias hipotecarias Fannie Mae, Ginnie Mae y Freddie Mac, los apodos con los que se conoce respectivamente a la Government National Mortgage Association, la Federal Mortgage Association y la Federal Home Loan Mortgage.

China no empezó a interesarse por los agency bonds hasta bien mediada la década de los noventa. Pero fue a partir del año 2005, coincidiendo con la caída en picado del precio de los Treasuries o bonos a 10 años del Tesoro, cuando las operaciones en bonos hipotecarios alcanzaron un peso decisivo en la cartera china. No se trata de una fe ciega en el ciclo inmobilario americano, sino de la simple búsqueda de una inversión alternativa a los bonos tradicionales, que proporcionara algo de rentabilidad extra.

El problema para las autoridades de Pekín tal vez resida en la falta de reflejos. Los números públicos de junio de 2006 a junio de 2007 reflejan una sangría constante a escala global, con una salida neta de capitales de los agency bonds de 6,6 billones de dólares. Durante todos esos meses, China siguió impertérrita acumulando papel.

América, en manos de los extranjeros

El dólar aún manda en el mundo, pero el suyo es un reinado que está pasando por momentos de debilidad. Así lo expone un informe publicado ayer por la agencia Standard & Poor's. 'La deuda externa neta respecto a los ingresos por cuenta corriente está entre las más altas del mundo. En 2006, el 44% de la deuda del Estado estaba en manos de inversores extranjeros, una cifra que ha aumentado constantemente desde el año 2001, cuando representaba el 30%. De la deuda externa pública, los bancos centrales foráneos poseen dos tercios', enumera S&P.

Pese a ello, el dólar sigue siendo la moneda internacional de referencia. Los últimos datos del Banco de Basilea, el banco central de los bancos centrales, reflejan que el dólar es la moneda base del 86,3% de las transacciones que se realizan en el mercado global de divisas. 'No es casual', advierte S&P. 'Esta fortaleza deriva del tamaño de su economía, la flexibilidad de su mercado laboral y la perspectiva, respecto a otros países, de un mayor crecimiento de la productividad y mayores retornos a la inversión a medio plazo'.