CincoSentidos

La pasión de los hombres más poderosos del mundo

Desde el siglo pasado, los presidentes de EE UU han disfrutado jugando al golf

El golf es una actividad irresistible para los presidentes de Estados Unidos. En el siglo pasado sólo tres de los 17 máximos mandatarios que dirigieron el país no lo practicaban. Don Van Natta Jr, un escritor de golf con buenas conexiones en la Casa Blanca, ha elaborado un trabajo en busca de la atracción que este juego ejerce entre la clase dominante del país.

Van Natta revela que cuando un presidente llega al tee del hoyo 1 ve cómo se le abre una puerta de escape. 'Una vez que empieza a caminar deja atrás su ajetreada vida: el público, la prensa... que por supuesto no están invitados. Se evade de sus problemas hasta el hoyo 18. Esto explica el por qué su cara esboza la misma sonrisa que en la jornada postelectoral después de ganar las elecciones', comenta.

El golf brinda a sus practicantes el extraño privilegio de sentirse solo, una soledad buscada, con la única preocupación de su juego. Bill Clinton dijo que ésta es la razón por la cual adora este deporte. Además, él emplea mucho tiempo cada vez que hace un recorrido de 18 hoyos -por encima de las seis horas- cuando lo habitual es hacerlo en alrededor de cuatro.

'Los presidentes siempre están ocupados. No tienen tiempo para ir a Wyoming a montar a caballo todos los días. Tampoco disponen de la posibilidad de pasear a diario por las montañas de Adirondack. En el campo de golf estás en el exterior, rodeado de árboles y encantadores murmullos de la naturaleza, mientras el resto de la vida del presidente transcurre a velocidad de vértigo. Necesitamos ir más despacio', le contó Clinton a Van Natta con quien tuvo ocasión de jugar.

Contrariamente a lo que ocurre en nuestro país, en Estados Unidos a nadie le choca la imagen del presidente empuñando un palo en alguno de los extraordinarios campos repartidos por toda la geografía. Los políticos que juegan al golf en España se escudan en el anonimato, salvo en casos como los de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, aunque en alguna entrevista ha preferido destacar el tenis como su deporte favorito por delante del golf. O el ex presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, que aprendió a practicarlo en Estados Unidos mientras acompañaba a su esposa enferma de cáncer. Claro que hay cosas que los norteamericanos no ven con buenos ojos. Ha habido presidentes que han burlado leyes mientras jugaban, como hacía Warren Harding, que nunca respetó la ley seca tomándose sus buenos tragos de whisky con soda, sobre todo en los nueve últimos hoyos del recorrido, camino de la Casa Club.

El único tándem de golfistas presidentes formado por padre e hijo lo integran los Bush: George Herbert Walker Bush y el actual primer mandatario de Estados Unidos, George Walker Bush. Dicen que el padre es mejor que el hijo. Cuando juegan juntos el progenitor, que ahora sale al campo a bordo de un carro eléctrico, se deshace sin problemas de su primogénito. 'Es una locura', reconoce Don Van Natta Jr. 'Es una carrera en toda regla, cada uno en su coche y directos a la bola a toda velocidad. Los miembros del servicio secreto también colaboran indicándoles dónde ha caído la bola para que no pierdan tiempo buscándola', desvela. Sin embargo Clinton, en su época presidencial, lamentaba que la escolta no le echara una mano para recuperar su bola perdida entre los árboles.

Historia. Presidentes y rivales en el campo

Eisenhower. Presidente entre 1953 y 1961. Dwight 'Ike' Eisenhower tuvo un asesor personal de golf mientras ocupó el despacho oval. Jugaba tan a menudo que muchos demócratas bromeaban acerca de que el viejo general había puesto en marcha 'la semana de 36 hoyos'. Jugaba los miércoles y los sábados en el Burning Tree Country Club.

Kennedy. Presidente entre 1961 y 1963 . John F. Kennedy, el mejor golfista de todos los presidentes de EE UU, estuvo a punto de conseguir un hoyo en uno (embocar la bola de un solo golpe) meses antes de su elección en 1960. Fue en Cypress Point Golf Club después de un golpe perfecto con un hierro 6 desde el tee de un par 3.

Nixon. Presidente entre 1969 y 1974. Richard Nixon, que fue derrotado por JFK en las urnas por un estrecho margen de votos en 1960, afirmó ante la prensa que el verdadero vicio secreto de su rival era el golf, incluso llegó admitir que si él hubiera sido mejor golfista su carrera habría sido distinta.

Ford. Presidente entre 1974 y 1977. Pero no cualquier momento es bueno para jugar al golf. Después de la salida de Nixon de la Casa Blanca a raíz del escándalo Watergate, su sucesor, Gerald Ford, abandonó Washington para compartir campo con los míticos Arnold Palmer, Jack Nicklaus y Gary Player. No estuvo bien visto.