Para invertir

Criteria e Iberdrola en el otoño de las opv

Al menos ocho compañías insisten en sus planes de debutar en el mercado antes de fin de año, pero sólo Iberdrola Renovables cuenta con el claro apoyo de los expertos

Podría parecer un salto al vacío. El Ibex se mueve a un ritmo de vértigo entre las ganancias y las pérdidas, con una volatilidad por las nubes y, aun así, son varias las compañías con la intención de salir próximamente a Bolsa. Todo a pesar de que no se han despejado las dudas que obligan a tomar buena parte de las decisiones de inversión al más corto plazo. Es decir, todavía no se conoce cuál es el verdadero alcance de la crisis financiera desatada con las hipotecas basura de Estados Unidos, que se ha ido agrandando como una inmensa bolsa de nieve hasta sembrar la desconfianza generalizada del mercado.

'Una salida a Bolsa requiere meses de trabajo muy intenso y no se puede parar todo porque el mercado varíe cada día. Nunca sabes cómo va a estar el mercado hasta el último momento. Si no, sería para volverse loco', justifica el directivo de un banco de negocios. Pero la coyuntura bursátil ha cambiado radicalmente en los últimos meses y ha sorprendido a las aspirantes a salir al mercado con el paso cambiado. Bastaba con ver al Ibex en máximos históricos a finales de mayo, con una trayectoria alcista a sus espaldas de más de cuatro años, para dejarse tentar por los cantos de sirena de la Bolsa. Y ahora que la euforia se ha esfumado, si se decide seguir adelante con los planes de OPV es porque se cuenta con un tamaño considerable o con un negocio lo bastante atractivo como para sentirse capaz de persuadir a los inversores, aunque cunda el escepticismo en el mercado.

'Depende del tipo de salida a Bolsa del que se hable. Una colocación es más difícil para los sectores más afectados, como inmobiliarias o constructoras. Las operaciones con un claro sentido estratégico y que puedan ofrecerse como un valor refugio tienen más posibilidades de salir adelante', opina Roger Ramos, director general de banca de inversión de Fortis.

Tras el punto de inflexión que ha supuesto para el mercado el estallido de las hipotecas subprime, Criteria, el holding de participaciones de La Caixa, ha sido la primera en dar un paso al frente y poner en marcha su salida a Bolsa, la más voluminosa del año con un importe de 5.000 millones de euros. Cuenta a su favor con la fuerte imagen de marca de La Caixa y con la maquinaria de colocación de su potente red de oficinas. Iberdrola Renovables, valorada en hasta 25.000 millones de euros, es la otra gran salida a Bolsa pendiente para lo que queda de año, prevista para el mes de diciembre.

'Iberdrola Renovables es la operación con perspectivas más claras y en Criteria el éxito dependerá del descuento respecto a la valoración. De hecho, es un holding que puedes replicar construyendo tu propia cartera', consideran fuentes de mercado. Junto a estos dos grandes estrenos, existe una batería de pequeñas y variadas compañías que también aspira a formar parte del mercado continuo: la sociedad de valores Renta 4, la inmobiliaria Tremón, el grupo de juegos de azar Codere, la cadena hotelera High Tech, la fabricante de piscinas Fluidra y Vértice 360, la filial de telecomunicaciones de Avánzit. Se trata de empresas valoradas entre los 250 millones que se estiman para High Tech o los 900 millones que podría llegar a valer en Bolsa Fluidra, el tercer fabricante de piscinas del mundo.

'Para empresas de pequeño tamaño, sin grandes marcas y que pertenecen a un sector económico poco conocido es mejor una colocación entre inversores institucionales', apunta Jordi Falgueras, analista de Gaesco y para quien la decisión de salir ahora a Bolsa pasa inevitablemente por ofrecer un buen precio, apurando la parte baja de la banda orientativa de valoración. Los excesos de optimismo pueden resultar caros si los cálculos no se ajustan a la demanda. Así, la inmobiliaria Realia salió a Bolsa en junio a un precio inferior en 1,4 euros al mínimo de la horquilla de precios de la OPV, de 7,9 euros.

Más allá del debut

En todo caso, la llegada al parqué no es sino el comienzo de una larga carrera de fondo en la que no basta con un estreno brillante. Vueling es un claro ejemplo del coste de defraudar las expectativas del mercado y, tras un debut con un alza del 9,9% en su primer día de Bolsa y un repunte del 55,6% hasta máximos en poco más de dos meses, ahora cotiza el 63,3% por debajo del precio de salida ante las dudas sobre su proyecto de negocio. La decisión de salir a Bolsa debe ir también más allá de una necesidad puntual de financiación, agravada en el momento actual por el encarecimiento del mercado de crédito. 'Un estreno bursátil ha de responder a un plan de negocio a futuro. La búsqueda de financiación a corto plazo da impresión de debilidad en el negocio', explica Roger Ramos.

Las empresas atraviesan en estos momentos mayores dificultades para obtener financiación, aunque el hecho de que la banca esté endureciendo la concesión de crédito no va a ser necesariamente el desencadenante de una mayor abundancia de salidas a Bolsa. 'No veo una relación causa-efecto. Un estreno en Bolsa es una decisión que requiere meses de preparativos. Y en cuanto al momento de mercado, hace cuatro meses era idóneo, hace un mes era la debacle y dentro de dos meses, quién sabe si será apropiado', apuntan en un banco de negocios.

Y siempre queda el recurso de echarse atrás, como hizo Lanetro en julio de 2006, un día antes de la fecha prevista para el estreno y con el argumento de estudiar ofertas de compra. Prefirió asumir el coste en vano de preparar una salida a Bolsa antes que el fracaso y el rechazo de los inversores.

OPV. Pequeños y medianos aspirantes

La fórmula del 'listing' de Vértice. Es la salida a Bolsa más descafeinada. Esta filial de medios audiovisuales del grupo Avánzit comenzará a cotizar a través del sistema de listing, es decir, una fórmula por la que los títulos no se venden sino que se les dota de liquidez. Para ello, Avánzit ya aprobó en junta extraordinaria en el pasado mes de julio el reparto entre sus propios accionistas del 18% de Vértice 360 grados como un dividendo en especie, en la proporción de una acción de Vértice 360 por cada acción de Avánzit en propiedad. La compañía, que prevé triplicar sus ventas entre 2007 y 2010 de acuerdo a su plan estratégico, tendría un valor de 424,35 millones de euros, según Fortis.

Fluidra y el agua en Bolsa. La empresa que instaló la piscina principal del último campeonato del mundo de natación, celebrado en Australia, prevé salir a Bolsa bien a finales de este año o a comienzos de 2008, según explica su consejero delegado, Eloi Planes. Fluidra, que antes se llamó Aquaria, está especializada en el tratamiento de aguas y en la producción y distribución de componentes para piscinas. Sus productos se venden en 170 países y genera el 65% de su facturación fuera de España. El objetivo de Fluidra es sacar al mercado entre el 40% y el 45% del capital y destinar al tramo minorista el 30% de la oferta, pese al escaso conocimiento que el pequeño inversor tiene de la empresa.

El tercer intento de Codere. La empresa de casinos y juegos recreativos cuenta ya con dos intentos fallidos de salir a Bolsa -1999 y 2005- y espera que a la tercera sea la definitiva. Presentó este mes ante la CNMV la documentación inicial de la operación, aunque sin dar detalles sobre el calendario o el precio orientativo de la oferta. Codere se reserva así la decisión de cuál será el momento de su debut bursátil, para el que asegura no tener prisa aunque se trate de un movimiento estratégico, a la espera de ver la marcha del mercado. La compañía mantiene litigios por importe de 50,9 millones de euros y pertenece a un sector especialmente sensible a los controles de la administración.

El modelo propio de High Tech. Sus homólogas del sector Sol Meliá y NH Hoteles acumulan respectivas caídas en Bolsa en el año del 12% y el 9,2%. Pero las turbulencias que ahora sufren los valores relacionados con el turismo no bastan para persuadir a esta hotelera de sus planes de salir a Bolsa entre finales de octubre y principios de noviembre. Realizará una colocación sólo para inversores institucionales y defiende las diferencias de su modelo de negocio -basado en el alquiler de inmuebles y en la oferta sólo en el centro de grandes ciudades- respecto a las hoteleras españolas que ya cotizan. 'Puede encajar bien en Bolsa, es un nicho poco explotado', añade un analista del sector.

Pasos en firme de Renta 4. Esta vez podría ser la definitiva. Esta sociedad de valores lleva años anunciando su intención de salir a Bolsa, después de un intento fallido en 2000, y ha sido a finales de agosto cuando tomó su primera decisión en firme: la convocatoria de una junta de accionistas que se celebra este sábado para aprobar el estreno bursátil. A partir de ahí, comenzarán los trámites ante la CNMV, según explican en la compañía, que se convertiría así en la única sociedad de valores cotizada en la Bolsa española. La colocación será una OPS (Oferta Pública de Suscripción) coordinada por ING y contempla la posibilidad de destinar parte de las acciones al tramo minorista.

Tremón y la dura estela de Astroc. Pese a la abierta hostilidad del mercado hacia los valores inmobiliarios, la compañía insiste en su objetivo de salir a Bolsa y confía en hacerlo antes de que acabe el año. Tremón se ha perdido el momento dulce para el sector que aún pudieron disfrutar Astroc, Riofisa o Realia en sus respectivos estrenos. La inmobiliaria, que sacaría en principio al mercado el 25% de su capital, defiende que cuenta a su favor con una reducida deuda y el objetivo de tener la mitad de su negocio en al menos tres años en el área patrimonial. En contra está el recelo del mercado hacia el negocio del ladrillo y el mayor control que está ejerciendo la CNMV sobre las compañías inmobiliarias.