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El mejor juego de la historia

Aparece la primera edición en castellano del alemán 'Puerto Rico'

El juego que muchos consideran como el mejor de la historia, Puerto Rico, acaba de ser publicado en castellano. Entre otros, así lo votan los más de 10.000 usuarios registrados de la página www.boardgamegeek.com, la principal web dedicada a esta afición, y que es todo un fenómeno por sí misma. La edición de este clásico pone de manifiesto la pujanza de la edición de juegos de tablero en la actualidad en España, con cifras -por encima de los 4.000 ejemplares de tirada de media- que ya comienzan a ser relevantes.

Puerto Rico ha sido editado por Devir, una empresa de origen brasileño que lleva casi una década en España, aunque sólo ahora está dando una mayor importancia dentro de su actividad al juego de mesa. Ello gracias al éxito de sus dos best sellers, dos juegos de origen alemán que son considerados como los gérmenes del actual crecimiento de este campo: Los colonos de Catán -que en España marcha por su novena edición- y Carcassonne. Devir organiza torneos nacionales de ambos, con una invitación al campeonato del mundo como premio.

'El mercado sigue creciendo. El año pasado ya facturamos más que con los juegos de rol y este año esperamos crecer un 60%. Creemos que esa línea se mantendrá varios años, ya que las cifras de venta aún están por detrás de las de la mayoría de países europeos', señala Xavi Garriga, editor de Devir. Los datos en que basa su visión son sólidos: los 30.000 ejemplares vendidos de Los colonos de Catán en España son una buena cifra, pero están lejos de los dos millones de Alemania.

Una de las razones que hace posible que los juegos se publiquen en España a precios accesibles es la coedición. Buena parte de los juegos de origen alemán, los eurogames, son independientes del idioma. Así, es posible hacer tiradas con partes comunes, algo importante cuando los costes de piezas troqueladas, fichas de madera maciza, dados y demás posibles componentes son altos. En cualquier caso, Garriga señala en que 'nuestros juegos están totalmente personalizados para el mercado español. No nos limitamos a poner unas instrucciones, sino que adaptamos y maquetamos al ciento por ciento'.

Creaciones españolas

La otra empresa de mayor tamaño en España es Edge, creada en 1999 por un grupo de aficionados sevillanos y que este año publican a un ritmo de un par de nuevos juegos mensuales. Incluso han dado el siguiente paso al conseguir que un juego creado en España, Kanji Battle, vaya a contar con ediciones para Estados Unidos, Italia, Francia y Alemania.

Este impulso se ha visto también reproducido en la aparición de tiendas especializadas, muchas de las cuales disponen a su vez de mesas de juego para que los aficionados prueben las últimas novedades. Una de ellas, la madrileña Excalibur, ha decidido también saltar a la edición con una traducción de otro celebrado juego alemán, Los príncipes de Florencia.

La clientela de la tienda pone de manifiesto la evolución de estos juegos. Además de los jóvenes que cabría esperar, hay bastantes parejas de más de 30 años en busca de juegos sencillos para llenar las veladas, sin conformarse con los ya archisabidos parchís o damas. Juegos como Carcassonne, Exploradores o Ciudadelas (todos ya con edición en España), sin olvidar el go japonés, vienen a llenar ese hueco.

Jugar con la economía

Ya el juego de tablero que está considerado como el pionero de la edad moderna, el Monopoly (patentado en 1935), tiene un obvio componente económico. Popular hasta hoy -se estima que ha vendido más de diez millones de copias en todo el mundo-, los jugadores más especializados consideran sin embargo al Monopoly como repetitivo y totalmente dependiente de la suerte, más que del ingenio de los participantes. El juego popular relacionado con actividades económicas que goza de más predicamento hasta hoy es el Acquire, en el que gana quien más riquezas acumula tras unos cuantos turnos de especulación bursátil. Creado en 1962, ha conocido numerosas ediciones, aunque nunca en España.

Otros juegos populares hasta hoy incluyen las posibilidad de convertirse por unas horas en comerciante de las rutas de la seda -Yspahan-, coleccionista de arte -Modern Art-, potentado del transporte -Railroad Tycoon-, diseñador de una red eléctrica -Power Grid- o pionero de la banca alemana -Thurn and Taxis-, entre muchas otras opciones.

Equilibrio y ausencia de azar

El factor que ha consagrado al Puerto Rico como uno de los principales juegos actuales es su relativa sencillez en cuanto a reglas y su enorme complejidad en el desarrollo.

Cada uno de los jugadores puede asumir, en los sucesivos turnos, uno de los roles necesarios para el desarrollo de una colonia ultramarina: capataz que extrae materias primas, mercader que las vende, constructor de edificios... No hay factor suerte: todos los jugadores tienen las mismas opciones. Los puntos de victoria se obtienen según los edificios fabricados y las mercancías que se hayan enviado a la metrópoli, pero deshacerse de ellas no es tan sencillo: con su venta es posible financiar los restantes mecanismos del juego. El jugador de Puerto Rico debe ser equilibrado, frío y de reacciones rápidas ante decisiones de los contrincantes.